En el Espacio de Arte Nazca, desde el 30 de septiembre, expone Silvia Castell, nacida en Sabadell (Barcelona) el año 1967, con residencia en Zaragoza desde 1998. Licenciada en Bellas Artes por la Facultad de San Carlos de Valencia.
La impecable y armónica exposición actual se basa en diez cuadros de tamaño pequeño, mediano y, sobre todo, gran formato, pintados en los últimos 12 meses mediante acrílico sobre tela pero con dos cuadros, Reconstrucción y A salvo, en los que usa el volumen saliendo del lienzo. Se aprecia un fuerte paralelismo formal en cuadros tipo Periferia, 2013, y Territorios, 2013, expuestos en el Torreón Fortea desde el 11 de marzo de 2014, con dos lienzos de la actual exposición titulados En torno a un lugar I y II, que tienen el mismo tamaño, 195 x 130 cm., aunque algo ha cambiado al sugerir el espacio mediante un tenue paisaje. Las refinadas texturas, nunca excesivas, multiplican la riqueza general basada en la geometría y el exquisito recorrido conducente al insinuado paisaje. Lo que se entiende como abstracción geométrica pura se da, por ejemplo, en el excelente cuadro A ojos cerrados, con énfasis en los punzantes triángulos y otras formas, que adquieren su total majeza a través del cambiante rojo como único color. Temblor poético y hondura sin pausa. Geometría, como gran protagonista, que tiene en el rectángulo su primordial forma con diferentes tamaños y la destacada condición de pertenecer a la sección Áurea, razón para que todo encierre un gran equilibrio.
Sugeríamos la paulatina presencia del paisaje, lo cual se da, poco a poco, en los cuadros Reconstrucción, aumenta en En torno a un lugar I y II, y Por la puerta de atrás, hasta llegar a su culminación en Desde un lugar, el último cuadro pintado, en el que adquiere protagonismo una especie de irregular marco negro en cuyo interior vibra el paisaje. En los cuadros citados el paisaje se da mediante rítmicos brochazos de cambiantes colores muy cercanos a la abstracción. Estamos, pues, ante insinuaciones paisajísticas con una evolución imposible de calcular, hasta el punto de combinar la racional geometría con el expresionismo figurativo en zonas específicas. De momento dejamos constancia.
Obra reciente con 14 cuadros de los que uno es un díptico y otro un tríptico, como norma de pequeño y gran formato. Obra con mínima o bastante capa matérica, incuso mezcla de ambas. El cuadro con más tiempo se titula Los bañistas, basado en una pareja de bañistas tomando el Sol e inmersa en la potente luz solar, motivo para incorporar el impecable color que muestra la adecuada atmósfera. Otro cuadro figurativo se titula El soto, con los muy verticales troncos de árbol como protagonistas dentro del impecable ambiente, que logra mediante cuatro planos irregulares paralelos entre sí.
El resto de lo exhibido consiste en abstracciones con áreas expresionistas como focos de atracción y planos geométricos paralelos a la base, con la excepción del tríptico al servicio de bandas irregulares verticales a la base. A destacar la proliferación de sensaciones por la propia complejidad formal, de manera que asistimos a la típica mezcla de lo racional con lo intuitivo, pero siempre con lenguaje muy personal.
Quedan dos cuadros de 2015, pequeño formato, que son los últimos pintados y se titulan Asimétrico. Tienen el fondo negro para amortiguar el impacto de los numerosos cuadros y rectángulos paralelos entre sí, hechos con madera pintada y esmalte, como norma con cambiante colores muy contrastados. Cada forma geométrica es como tal un diminuto cuadro que transpira independiente, de modo que predominan las abstracciones líricas con muy bellos microespacios, siempre enigmáticos, sobre fondos neutros con toques más o menos expresivos. El conjunto es de gran riqueza formal, como dato que registra la indiscutible imaginación de la pintora.