Sergio Muro, al que ya estamos captando su perfil, es una especie de ”monstruito” cargado de vitalidad que ataca y se adentra en lo que sea, siempre con coherencia, pues basta con transcribir como se define en el catálogo: Artista plástico y visual, performer, docente y agitador cultural. Exposición titulada Sergio Muro. Rolling Thunder e inaugurada en Bantierra el 19 de marzo. Prólogos de de Eva Lapuente, Jesús Pedro Lorente y Juan Escós. El título, tal como aclara Alejandro Toquero, Heraldo de Aragón (Zaragoza), 21 de marzo de 2015, está tomado de la ´Operación Rolling Thunde`, un intento del presidente norteamericano Lyndon B. Johnson de destruir la industria y las comunicaciones de Vietnan del Norte. Sergio Muro, durante la inauguración, ofreció una de sus suculentas acciones que nos la perdimos por coincidir con la exposición de José Manuel Broto, pero queda una especie de salón casero que para nada estorba con la exposición. Cuadros de 2014 y 2015.
Veamos los cuadros. A resaltar el estallante color, clave para que los temas adquieran máxima expresión. Sexo, violencia, policía ante una hipotética manifestación, hombres musculosos en plena luche libre, muy mexicano como las calaveras con revólver, violencia de todo tipo y máscaras calavera, entre otros temas, rugen a través del toque crítico. Todo muy auténtico, muy sincero, fresco, mostrado con diáfana claridad.
***
Titulada Javier Riaño. Refiguraciones, Sala CAI Luzán, desde el 25 de febrero, tenemos un conjunto de espectaculares cuadros por color, espacio, agresividad cuando procede, dominio técnico y variedad de temas. Prólogos de Eduardo Lozano y Carlota Santabárbara.
Sin olvidar algún paisaje urbano y varios interiores, una de las claves se ubica en los fondos, que son impecables abstracciones expresionistas mediante planos irregulares repletos de sugerencias visuales como si fueran explosiones de color. Al margen, por ejemplo, de cuadros tipo Flexiones II, de 2015, con un desnudo masculino mirando la ciudad desde una ventana o de Flexión, de 2015, con otro desnudo masculino, en ambos casos adoptando posturas de ballet y creando una fascinante atmósfera interior, las restantes obras son muy directas evocaciones temáticas de cuadros correspondientes a los grandes pintores clásicos europeos. El asunto, tanta recreación del pasado, agota por exceso, aunque deducimos que se trata de una serie temática para volver a su mundo personal.
***
En la Sala del Club Cultura del Banco Santander, desde el 8 de enero, se pudo valorar la evolución de Mariano Viejo durante años, aunque su obra se merece mejor espacio y una retrospectiva con más cuadros que reflejara sus períodos pictóricos, pero dicha sala, siendo grande, se queda pequeña para tal idea. Dejamos constancia de que faltan sus primeros cuadros basados en paisajes, de modo que la exposición arranca con el segundo período desde ¿1987?, basado en formas simbólicas tipo espiral o dolmen, para nosotros de muy notable tono artístico. Con posteridad se interesa por una definida abstracción expresionista, en ocasiones de impactante colores, y acaba mediante la última etapa singularizada por formas ondulantes al servicio de abstracciones con tonos oscuros y generalizada sobriedad. Algunos cuadros evocan a paisajes. Obra muy madura que señala su definitiva personalidad iniciada desde la segunda etapa.