Cuadros de Natalia Baquero

En la Sala Juana Francés, Casa de la Mujer, se inaugura, desde el 25 de mayo, la exposición de pintura Intervalos, obra de una joven artista diplomada en Diseño Gráfico por la Escuela Superior de Diseño de Zaragoza, en 2004, y licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona, en 2013. En el catálogo no figuran la fecha de nacimiento y el lugar, como datos imprescindibles para abordar una crítica, aunque está claro que es muy joven. La pintora escribe un breve y sencillo texto en una hoja suelta del que destacamos lo siguiente: Mis pinturas se estructuran a partir de la repetición de elementos básicos, configurando unas pautas sencillas de seriación como punto de partida de un proceso que incluye la expansión y los saltos que conllevan el trazo y el accidente pictórico.  El catálogo, sin embargo, está prologado por Alicia G. Hierro que aborda la obra de Natalia Baquero con absoluta brillantez, aunque de paso se marca un melancólico quejido medio cursi, perfil hipotética lágrima sin control del lector, sobre la muy injusta sociedad con la mujer artista pero desde siempre en todo Occidente, algo que en la actualidad española, desde hace años, está más que superado, en realidad trasnochado. Cabe recordar, por limitarnos a Zaragoza, las numerosas artistas exponiendo desde muy principios del siglo XX y durante la dictadura, tanto en individuales como en colectivas. Ni digamos ahora.

Exposición sin cartela a pie de cada cuadro, lo cual imposibilita la oportuna cita de algunos cuadros de gran calidad no reproducidos en el catálogo, como aquel con predominio de los azules y el tono expresivo. Los cuadros, de pequeño y gran formato, son de técnica mixta sobre panel o madera. El planteamiento formal dominante es muy sencillo, pues estamos ante una generalizada estructura de barras paralelas entre sí y la base del cuadro, siempre de la misma anchura, la cual se rompe en algunos cuadros mediante líneas que trazan dispares formas geométricas, como los dominantes triángulos en un primer plano para que resalten. A partir de aquí, con tan diáfano perfil geométrico, la clave está en la variedad de los colores que posibilitan las dominantes estructuras de un determinado color, hasta el punto que emergen planos irregulares de gran variedad formal naciendo dentro de las barras paralelas, lo cual posibilita el siempre hermoso y creativo enfrentamiento entre la dominante racionalidad basada en dichas barras paralelas y el tembloroso ámbito expresionista dispuesto a engullir su infinito entorno geométrico. Estamos ante un duelo perpetuo sin vencedor, pues de darse aniquilaría la realidad humana.

Muy buena exposición de una joven pintora que anuncia un porvenir excepcional. Nos encantará ver, en un próximo futuro, quien vence entre racionalidad y ámbito expansivo, aunque quizá se mantenga el pulso pero cambiando las formas y los colores.