Con el título Érase una vez, galería A del Arte desde el 3 de septiembre, tenemos una excelente exposición de Julia Dorado, siempre habitual, con 35 cuadros de pequeño y mediano formato, lo cual ofrece una idea sobre su capacidad de trabajo. Están pintados durante los años 2011 y 2013 a 2015, con títulos como La otra historia, Oro puro, Buzón de sugerencias, La eterna duda, Clave de rojo, Gran primer plano, El apuntador, Doble enigma, Lo que el gris esconde, Línea de fuga, Al cielo iré, Brote verde o Falso tiempo en un cuadro. El equivalente al catálogo es una entrevista de Alejandro Ratia que aclara algunos detalles sobre su pintura. Nos interesa cuando afirma que trabaja con acrílicos muy aguados, cerca de la acuarela y lejos del óleo. En mi caso el agua es la ligereza, la transparencia. Obliga a una gran atención, a mucha concentración, porque es un medio que seca enseguida y que obliga a movimientos rápidos y precisos, crea tensión y exige ideas claras y decisiones rápidas. A sumar su fascinación por la atmósfera, el aire, de Velázquez, como clave para crear el espacio pictórico.
Ni de lejos pretendemos descubrir a Julia Dorado, de sobras conocida, incluso hemos escrito suficiente veces, hasta cuando era miembro del importante grupo Zaragoza, años sesenta, al lado de pintores tan excepcionales como Daniel Sahún, Juan José Vera o Ricardo Santamaría. El caso es que estamos ante cuadros que son como una especie de joyas tipo carta con lacre, pues todas tienen el misterio de lo escrito todavía prohibido por un simple sello. La clave para tanto enigma insoluble, que penetra por doquier, procede del palpitante uso del color, del variado campo formal y de la ondulante atmósfera, hasta el grado que un potente deje móvil, mudo, atrapa sin descanso como si fuésemos ilusionados esclavos de la belleza sin final como trampa para mirar. Por otra parte, conviene indicar que su obra mantiene una frescura como si fuera una joven pintora pero con su correspondiente dosis vía experiencia, igual que Juan José Vera, lo cual obedece al carácter línea ilusión y a una buena salud.