Cuadros de Juan Antonio Díaz y Tradicción pictórica de Juan Mari Navascués

 

    En la galería Itxaso, desde el 4 de julio, Juan Antonio Díaz (Madrid, 1965), expuso 12 cuadros figurativos de mediano y gran formato, que por tema y enfoque pueden llevar a la extremada confusión, en el sentido de satisfacer a un amplio público incluyendo el minoritario pero en un cuadro. El título de la exposición, Filantropófagofobias, es tan rebuscado que mejor olvidarlo.

    Se parte de colores sobrios y fondos neutros. A partir de aquí tenemos retratos de rostros, masculinos y femeninos, siempre realistas, sin olvidar la vista parcial de un rostro. El definido como amplio público queda evidente en la figura femenina con peineta. A tener en cuenta los desnudos con expresión facial de asombro susto en medio de una intrigante atmósfera, la figura masculina desnuda desde la cintura con mirada fija y serio semblante y el primer plano con ropa de mujer colgando en un armario. El cuadro que ofrece la medida de sus posibilidades, pintor con 49 años, se reproduce en la tarjeta de invitación. Qué casualidad. Estamos ante el típico fondo abstracto geométrico, de notable sobriedad cromática, con un gran plano medio oscuro que sugiere ese ámbito perfil intrigante habitación sin definir capaz de potenciar cambiantes sensaciones. Impecable sobriedad alterada por un varón asesinado y el gran acierto de que lo contemplamos tumbado dándonos la espalda, de modo que vemos su rostro al revés. A sumar los brazos inertes sobre el suelo del piso y la sangre en el rostro y la camisa blanca como otro acierto para destacar respecto al traje oscuro con buen juego de luces y sombras. Lo natural es que todos sus cuadros tuvieran este nivel. La peineta y aledaños muy bien pero hace unos 100 años.

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    Desde el 5 de septiembre, galería Itxaso, se pudieron contemplar dos líneas temáticas de un irreprochable pintor tradicional nacido en San Sebastián el año 1941. Con transcribir algunos títulos es suficiente para mostrar cada tema. Tenemos, por ejemplo, Embarcadero de Pasajes, Guetaria, Marea baja, Zarautz, Pescadores, Barco varado, Rincón del muelle, Amanecer en Pasajes o Día gris (San Sebastián).

    Aquí lo importante es su capacidad evocadora y la precisa serenidad desde tanta quietud. Figuras de pescadores con chapela, panorámicas de San Sebastián, un desfiladero con toque medio amenazante por el énfasis de la soledad o barcos de pescadores pero de madera, los de hierro se niega a pintarlos, son ejemplos de su buen hacer, sin duda con un especial aroma como si vibrara cierta nostalgia del pasado aunque siga existiendo. Pasado y presente, fusionados por un especial aroma que impregna cada cuadro al posar cada color natural con la exacta pincelada. Sus últimos cuadros, por otra parte, son bodegones de gran serenidad y dominantes colores templados.