Cuadros de Conchita de la Cueva y Débora Aguelo, Cuadros, esculturas y dibujos de Jesús Sanz

En la galería Finestra, el 13 de abril se inaugura la exposición de la pintora Conchita de la Cueva. Rostros femeninos y masculinos, uno por cuadro, incluso ambos, que se muestran en el agua con uno o más peces, también sacados del cuadro sobre la pared. En cinco cuadros incorpora una sirena. Colores suaves alterados por el rojo de los peces. Exposición fallida por exceso y monotonía.

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En la galería Finestra Estudio, el 1 de junio se inaugura la exposición de Débora Aguelo, joven ilustradora nacida en Zaragoza. Pero aquí estamos ante once cuadros mediante acrílico y lápiz sobre madera. Sobre fondos monocromos de diversos colores incorpora líneas que configuran muy sutiles campos geométricos. Geometría como intachable tema que invade con suavidad el rostro y el medio cuerpo de una figura femenina por cuadro siempre de gran belleza y sublimación. Los colores de cada  rostro son muy delicados, afines a la geometría para obtener una impecable unidad. Desconocemos sus ilustraciones pero como pintora tiene un espléndido futuro.

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En la galería Pilar Ginés, el 17 de mayo se inaugura la exposición de Jesús Sanz, titulada ´Anima et Materia`, con cuadros, esculturas y dibujos. En la tarjeta cita el fragmento de un hermoso pensamiento de Mohammed Ibn Arabi cuando afirma: Mi corazón se ha vuelto capaz de tomar todas las formas

Cuadros, esculturas y dibujos tienen gran coherencia temática y formal. En los cuadros hay un predominio de la geometría, a veces rozando la abstracción, siempre con el hombre y la mujer unidos de forma indisoluble. Colores armónicos sin estridencias. En cuanto a los dibujos, muy buenos, tienen las mismas características que los cuadros, con el aliciente de que uno es una auténtica exquisitez como aval de su alto nivel. Las esculturas, por lógica, obedecen al mismo tema. Impecable sentido del volumen, eliminación formal y gran juego geométrico. El tema es una pareja amándose. Las figuras, inmóviles y solemnes, tienen una diminuta esfera sobre la frente, como aliciente formal, cual evocación del famoso tercer ojo. Exposición, por supuesto, intachable.