La vida es viaje, desplazamiento, huida, eterno retorno. Las maletas, son armas de expresión, contenedores de sentimientos, cargadas de esperanzas e ilusiones que remiten a la melancolía o a la incertidumbre. Para el artista Cristóbal Toral, la maleta refleja el tránsito que es la vida de la que aspira a ser testigo aunque se cuele por ella un realismo mágico inusitado y poético, ha sido capaz de pintarlas durante más de cuatro décadas sin ser repetitivo; Pero no sólo de maletas vive el hombre, ni tampoco Toral. En muchas de estas obras, la mujer es protagonista. Abandonadas, rodeadas de equipaje y enfrentadas al tránsito de la vida. Esta soledad de sus personajes les da no sólo un toque de misterio, sino que las convierte en poesía pura pintada.
No es la primera vez que Toral visita Zaragoza, ya expuso aquí, en el año 1989, en la Sala Luzán de la Caja de Ahorros de la Inmaculada y en el año 1996 en la Sala Cajalón, hoy Bantierra. Para esta ocasión, nos ofrece una exposición, en el Palacio de Sástago, de la Diputación Provincial de Zaragoza, que tiene carácter de antología de cinco décadas de trabajo. Su particular visión de las cosas, a la hora de enfrentarse a la realidad y transformarla, hace que cada exposición suya sea una celebración de lujo del arte de la pintura. Son siempre obras cuidadas hasta el más mínimo detalle en las que no cabe ningún tipo de dejadez o abandono que trazan la riqueza trayectoria de Toral.
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En la exposición organizada especialmente para el Palacio de Sástago, hay obras inéditas. Nos detendremos en Díptico con equipaje, obra de contrastes de color en el blanco y negro, donde sus omnipresentes maletas, están sumergidas en el difícil mundo de la acuarela, y La nueva colección del Archiduque. Donde Toral no sólo rinde homenaje a David Teniers el joven, autor de un gran cuadro que podemos ver en el Museo del Prado, titulado El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas. En esta adaptación, Toral concibe esta obra desde un nuevo prisma, rodeando a un personaje del siglo XVII como es el Archiduque, de una pinacoteca de los mejores creadores del siglo XX como Picasso, Rothko, Magritte o Malevich.
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Cristóbal Toral ha logrado lo que quería: juntar clasicismo y modernidad. En sus obras encontramos claro homenajes a artistas a los que admira el pintor como: Homenaje a El Greco (1985) Embalaje homenaje a Picasso (2000), o el ya citado La nueva colección del Archiduque (2005-2012). Pero también nos encontramos con obras que, sin llegar a ser claros homenajes a un artista definido, sí vemos un diálogo permanente. Por ejemplo el barroco Zurbaranesco en el fondo de El paquete (1975), algunos bodegones de atmósfera metafísica pero con un toque al estilo Valdés de Leal, incluso las mujeres desnudas que acompañan a sus maletas en algunos lienzos, bien podrían provenir de la delicadeza de Goya, o de la melancolía de Romero de Torres. Sin olvidarnos de Composición con 44 dibujos (1964-1968), gran homenaje a la delicadeza y precisión de Picasso en el dibujo. Todas estas obras, revelan los rincones más oscuros y vulnerables del ser humano
Cristóbal Toral. La huella de un recorrido
Palacio de Sástago de la Diputación Provincial de Zaragoza
7/02-28/04/13




