Cosas que perduran, Vicky Méndiz.

 

             Una medallita religiosa, el cristal de una gafa, una petaca para el tabaco… Un objeto, cual personificación de la ausencia, como detonante de la memoria. Pero cuando la pérdida se sufre traumáticamente y, más aún, a tierna edad, la memoria, que siempre es subjetiva por lo que de experiencia personal tiene, debe conformarse, necesariamente, a partir de los recuerdos propios y de los ajenos, suma de subjetividades que tejen y destejen vidas arrebatadas antes de llegar al final natural de su camino.

            Cosas que perduran, de la fotógrafa Vicky Méndiz, pudo verse en la Sala Juana Francés de Zaragoza del 6 de octubre al 11 de noviembre. Por primera vez, una selección de fotografías del libro Silencio enterrado -proyecto que recoge nueve meses de entrevistas con los familiares de los que fueron detenidos, fusilados y enterrados en la fosa común del cementerio de Magallón entre 1936 y 1937, editado bajo la coordinación de Vicky Méndiz y con la colaboración de Víctor Forniés-, del programa Amarga Memoria de 2010, se exponía al público zaragozano.

            Vicky Méndiz (Zaragoza, 1978), Licenciada en Historia del Arte (1996-2000), estudió un Postgrado en Gestión del Patrimonio Cultural por la Universidad de Zaragoza (2001-2002) e investigó en su tesina sobre la obra de Pedro Avellaned (2001-2003), trabajo este último que despertó su interés práctico por la disciplina artística de la fotografía. Estudió Fotografía Artística en la Escuela de Artes Aplicadas de Huesca (2004-2007). Desde 2001 participa en exposiciones colectivas y ha firmado tres proyectos individuales: una participación en el Corner Voyeur en el Espacio para el Arte de Caja Madrid (Zaragoza, 2006), Kokoro, realizado en Japón y expuesto en la Galería Spectrum Sotos (Zaragoza, 2009) y Silencio enterrado (2011), del que surge Cosas que perduran. Entre las becas y premios que ha recibido cabe destacar la Beca para la Ampliación de Estudios Artísticos de la Diputación Provincial de Zaragoza (2004-2006), el Tercer Premio Muestra de Arte Joven del Gobierno de Aragón (2006), la Beca del Ayuntamiento de Zaragoza y CAI para la Producción de Obra (2007) -gracias a la cual pudo viajar a Japón y disfrutar de una estancia en el InterCross Creative Center de Sapporo, experiencia personal y profesional de la que nacería Kokoro-, Descubrimientos PhotoEspaña (2008), Beca Casa de Velázquez de Madrid (2011) y la Beca de Investigación María Serrate del CDAN de Huesca (2011-2012). También ha impartido talleres en la Escuela de Fotografía Spectrum Sotos y talleres de artista en instituciones como el CDAN de Huesca, la Diputación Provincial de Zaragoza o Caja Madrid. En la actualidad, se encuentra produciendo obra para la exposición Historias en el paisaje, comisariada por Alexandra Baures, dentro del ciclo “POST. Arte Contemporáneo en itinerancia”.

            Mono-no-aware. Así podría resumirse la esencia temática, estética e incluso ética de la fotografía y la investigación teórica de Vicky Méndiz. Su leitmotiv. Esa es la dirección, el camino y el fin último en los que concentra todos sus esfuerzos. Este concepto, procedente del Budismo, es la clave espiritual y estética de Japón. Se trata de un sutil y melancólico sentimiento de belleza ante lo efímero, lo frágil y lo cambiante de la naturaleza. Auténtica filosofía de vida que leemos en el Genji Monogatari de Murasaki Shikibu y que cautivó a Vicky Méndiz.

            La belleza de lo efímero y la preocupación por lo frágil de la existencia impregnan toda la obra de la artista. La experiencia personal de lo cotidiano, la íntima vivencia de pequeños momentos, fugaces sensaciones, le llevan a tomar conciencia de la esencia caduca de la vida misma y, con ello, de la muerte. Su capacidad de detenerse en el detalle, instante a instante de la existencia, y de deleitarse en el sereno paso del tiempo le conducen a una constante construcción y reconstrucción de la memoria. Estos serían los principales ejes temáticos Vicky Méndiz.

            Sus principales líneas estéticas: técnica pulida, sencillez formal, luces claras, en ocasiones neutras, armonías cromáticas suaves, perspectivas en su mayoría diagonales, atención al detalle y la frescura pausada propia del arte oriental.

            Fragmentos de la realidad cambiante y fugaz en Kokoro, también en el proyecto en proceso Memento Mori y, con un paso más allá, en Cosas que perduran. Este último proyecto expositivo reconstruye en imágenes la memoria de la ausencia. Familiares de los fusilados y fusiladas en Magallón dan su testimonio y rompen así el silencio que impone el anonimato de una fosa común.

            Cosas que perduran habla de los fragmentos vividos y contados una y otra vez en la intimidad del hogar para que no se olvide al/a la que falta. Da voz a los objetos del/de la ausente, a sus objetos personales -los que conserva la familia y los que aguardaron bajo tierra junto a su dueño/a-, a los quizá últimos pensamientos escritos sobre papel por Roque Ledesma y pone en marcha de nuevo el despertador de Joaquín Manero. Vicky Méndiz recoge documentalmente fragmentos casi indescifrables de la memoria colectiva de un país que, setenta y cinco años después de la sinrazón de la Guerra Civil, continúa removiendo la tierra, cerrando heridas, dando paz a sus muertos.

            ¿Cómo vivir cuando tu memoria es la suma de recuerdos propios y ajenos? ¿Cómo reconstruir la propia historia cuando lo poco que se recuerda de un padre pasa por la sensación de ir cogida de su mano, llena de ilusión y excitación, a las ferias de las Fiestas de El Pilar? Estas pequeñas aportaciones a la recuperación de la memoria histórica no sólo son un homenaje a las víctimas. A todas ellas, no sólo a aquellas cuyos restos se pueden llegar a identificar sino, también, a aquellas cuyos restos la ciencia ya no podrá rescatar del cruel anonimato. Sino que son un admirado reconocimiento a todos aquellos y aquellas que reconstruyen día a día su historia familiar, su pasado. A todas las personas que son capaces de seguir luchando hoy en día por dar descanso a los/as desaparecidos/as, olvidando rencores y luchas fratricidas.

             Esta exposición habla de los que creen en la justicia y, en definitiva, en el ser humano. Vicky Méndiz ha vuelto a dar vida al tiovivo de las ferias. La reconstrucción justa de la memoria ya es un hecho, incuestionable e imparable.

Sala Juana Francés, Casa de la Mujer, Zaragoza

Número 17

Diciembre 2011
Paula GONZALO LES
Miembro de AACA y del comité de redacción de AACADigital, Becaria de Investigación en el Dpto. de Hª del Arte, Univ. de Zaragoza
Fecha de recepción: 19/12/11
Fecha de aceptación: 19/12/11
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