Corner 2011 Nice to meet you, Christian Losada.

Tras las propuestas de Luis Díez (7.1.2011 – 27.2.2011) y de OPNstudio (4.3.2011 – 1.5.2011) -de las que nos hicimos eco en el anterior número 14 de AACADigital- nuestra tercera cita con Nice to meet you ha sido la instalación de Christian Losada, inaugurada a principios de mayo y que podrá verse en el Espacio para el arte de CAJA MADRID hasta el próximo 3 de julio. En su quinta edición, Corner2011 -programa de la Obra Social de CAJA MADRID que nace en nuestra ciudad en 2006 para apoyar al arte emergente local, impulsando la producción y difusión artística de los/as jóvenes creadores/as de la ciudad y la actividad de un/a joven comisario/a local- nos presenta Nice to meet you, propuesta de la comisaria independiente Carlota Santabárbara, quien ha reunido a seis artistas para reflexionar en esta ocasión en torno a cómo nuestra identidad se conforma a partir de la relación con los seres humanos con los que convivimos. Los nuevos mecanismos de sociabilidad ofrecidos por los medios de comunicación masiva e Internet han ido generando relaciones superficiales que huyen del componente emocional propio de toda conexión humana.

Este proyecto de “identidad relacional”, que pone el acento en la identidad del individuo como fruto de la mirada del “otro”, da un paso más en la exploración del ser humano contemporáneo de la mano de Christian Losada.

Christian Losada (Zaragoza, 1975), estudia Historia del Arte y Trabajo Social en la Universidad de Zaragoza. La alegoría y el símbolo son las particulares pinceladas que dan vida a su universo de fotografías intervenidas. En la sociedad actual identidad sexual y género conviven en tan estrecha interrelación que los conceptos identidad sexual, género y orientación sexual han llegado a emplearse indistintamente cuando son sustanciales las diferencias entre ellos. El viandante y casual -o no- espectador se encuentra con una instalación formada por seis fotografias sobre dibond que reproducen a tamaño natural a tres hombres y tres mujeres, por lo menos tras un rápido primer vistazo. Si observamos con más detenimiento, descubrimos que cada uno/a de ellos/as tiene el cuerpo dividido en cinco partes que a lo largo de las semanas hemos podido ver rotar, mutando los cuerpos que ofreció la instalación en un principio. Pero mientras los cambios se van dando en los cuatro cuerpos centrales, los dos que ocupan los extremos del conjunto permanecen inalterables a lo largo de las semanas. La clave para entender dicha mutabilidad la encontramos en el concepto de la identidad sexual.

Este juego de piezas, como si de un puzle se tratara, nos enfrenta a la realidad de los dos sexos que han sido reconocidos y normalizados socialmente pero, también, da cabida a un tercer sexo, silenciado en la sociedad actual por considerarlo anómalo y vergonzoso: hablamos del hermafrodita o ser humano intersexuado -término científico más exacto-.

El artista refleja la confusión existente entre identidad sexual y género desplegando como fondo para las figuras humanas un amplio catálogo de imágenes extraídas de los medios de comunicación que estipulan los hábitos y prácticas socialmente atribuidos a hombres y mujeres. Nos referimos a las imágenes sexistas que aún hoy invaden nuestro imaginario colectivo, naturalmente aprendidas y asumidas, dando contenido a los roles masculino y femenino que conforman las identidades de género histórica y tradicionalmente aceptadas. Sin embargo, mientras el sexo es una condición biológica, el género, como ya apuntara Judith Butler, es una construcción social.

Las religiones han sido parte fundamental en la creación de discursos próximos a la realidad biológica o, por el contrario, conductas inmovilistas, cerradas e intolerantes. Como ya se ha mencionado, los cuatro cuerpos centrales intercambian entre sí las cinco partes de las que están formados, reflejando los tres sexos apuntados anteriormente. Sus tatuajes de Ardhanarishvara y de Hermafrodito hablan de la naturaleza doble -masculina y femenina-. Ardhanarishvara es una deidad hinduista andrógina, en la que confluyen el dios Shivá  (principio masculino de Dios) y su consorte Shakti (principio femenino de Dios), representando la síntesis de las energías masculinas y femeninas. En Hermafrodito, hijo de Afrodita y Hermes, también se fusionan en un mismo ser ambos sexos, puesto que al no ceder a los intentos de seducción de la ninfa Salmácide, los dioses le concedieron a ésta unir su cuerpo eternamente al de Hermafrodito fusionándose, así, sus dos sexos. Los cuerpos de los extremos permanecen inalterables y son sus tatuajes de Cristo crucificado y de la media luna islámica los que justifican la ausencia de todo cambio. Tanto el cristianismo como el Islam son las religiones monoteístas y “masculinas” por excelencia. Si en el Islam no hay representación de la divinidad, la forma masculina del Dios Padre del cristianismo y su condición de única divinidad, elimina cualquier opción de presentar una divinidad femenina o intersexuada.

La mutabilidad e hibridación de las figuras centrales choca con gran efectividad con los roles masculino y femenino culturalmente creados y socialmente aceptados y es aquí donde Christian Losada materializa gracias a los nuevos medios de expresión artística en la era de la tecnología la cuestión que rige su discurso en esta instalación: la confusión entre identidad sexual y género. Y es aquí donde irrumpe en escena el tema de la orientación sexual, cuando los tópicos masculinos y femeninos se asocian a hombres y mujeres sin dejar espacio a la elección personal y libre de aquel o aquella que nos atrae, cuestión ésta de gusto, sentimiento o “química”, en ningún caso de identidad sexual y mucho menos de género.

Difícil salir indemne de este complejo laberinto de “lo que debe ser definido, categorizado e impuesto”. Interesante reflexión acerca de realidades -nunca de una única realidad- que nos rodean, que nos interpelan como los seres humanos de Chrsitian Losada, variados, complejos, ricos en definitiva.

La siguiente cita con Corner2011 Nice to meet you será a principios de julio con Federico Contín y su visión de creador y espectador como dos caras de la misma moneda, el arte, que se retroalimentan en el juego “del yo en el otro pretendido”.

Sigámonos parando a tomar el necesario y fructífero respiro que siempre supone detenerse a pensar y sentir al “otro”, al “diferente”.