Confluencias

A finales del mes de marzo, se ha inaugurado la exposición colectiva titulada “Confluencias”, que forma parte del Programa Cultural 2022 de la Fundación Santa Maria de Albarracín, y a su vez está organizada en colaboración con la Dirección General de Cultura del Gobierno de Aragón, PMAC (Plataforma de Mujeres de Arte Contemporáneo) y el IAACC.

El proyecto comisariado por la Historiadora del Arte y profesora de la Universidad de Zaragoza, Alejandra Rodriguez Cunchillos, nace con la finalidad de destacar a algunas de las artistas más representativas e influyentes del arte contemporáneo, pero también a aquellas que lo están construyendo en la actualidad. Un elenco artístico formado por mujeres de la talla de: Juana Francés, Julia Puyo, Louise Bourgeois, Mari Ito, Aurèlia Muñoz, Ana Daganzo, Linda Lindberg, Atsuko Tanaka, las aragonesas Charo Costa y Natalia Escudero, Lidia Benavides, y Grete Stern.

Seis de las obras expuestas forman parte de la serie Circa XX, que desde 2013 se integra en la colección estable del IAACC Pablo Serrano-Gobierno de Aragón. Estas piezas fueron adquiridas a la coleccionista Pilar Citoler (Zaragoza, 1937), quien desde los años setenta se comprometió con el arte contemporáneo. Por tanto, con esta selección, la muestra también rinde homenaje a las figuras femeninas que han jugado y encarnan un papel en el mundo del arte a través de su promoción y difusión, como es el caso de las mujeres coleccionistas. Además, la exposición está compuesta por obras plásticas que dialogan entre sí a través de manifestaciones y técnicas artísticas de diferente índole como, gouache, ceras, óleo, acrílico, litografía, xilografía, cianotipia, tintas sobre diversos soportes, textil, escultura, video instalación, fotomontaje, instalación con gres y otros materiales.

El recorrido de la exhibición se inicia con la presencia de una obra de Juana Francés. De esta manera se reivindica la importancia del legado de la artista alicantina, cofundadora del grupo El Paso, en la conformación de la colección del IAACC Pablo Serrano. Su Fondo submarino (1985) es el génesis del discurso expositivo, un viaje al fondo del mar en referencia al origen de la vida, la abiogénesis. La evolución de la vida es el tema de las obras de Luoise Bourgeois; Song of the Blacks and the Blues (1996) y Aurèlia Muño; Algas y conchas, (1985), mientras que la expresionista norteamericana Linda Lindeberg utiliza en Blue dancers (1966) el simbolismo de azul como baile de la vida. En estrecha relación con la obra de Bourgeois y Aurèlia Muñoz, la japonesa Mari Ito presenta Origen del deseo-Canción amarilla (2021) y dialogando con Linda Lindeberg, Ana Daganzo ha producido su obra Cuatro estratos y una vía (2021), un tránsito por los diferentes estratos del medio y los trazos de la vida.

Continuamos el recorrido de la exposición con la obra Peinture (1960), de la japonesa Atsuko Tanaka, una de las máximas representantes del colectivo Gutai, que pone el foco sobre las tremendas consecuencias ocasionadas por los bombardeos de la II Guerra Mundial y la amenaza nuclear. En plena Guerra Fría, la artista resalta cómo una pequeña chispa puede acabar con todo, con la vida. Si bien es cierto que, a lo largo del trayecto trazado encontramos a la artista zaragozana Charo Costa, quien establece un diálogo con la nipona a través del elemento "círculo" en su obra Connections (2021), con la que trata de conectar nuevamente con el medio a esa sociedad anunciada por Tanaka. Para ello se sumerge en la naturaleza de su entorno buscando un pacto con el origen, con la belleza. Utiliza el acrílico como la japonesa, pero arraiga la pieza al entorno natural a través del soporte (la madera) o usando sus propios dedos para pintar. Asimismo, Julia Puyo, con su obra La culpa siempre es de los algoritmos (2021), en el contexto de la sociedad actual hiperconectada, apunta a nuestra responsabilidad colectiva y a la necesidad de modificar los comportamientos sociales y los valores que nutren la codificación y recolección de datos utilizados para entrenar a los algoritmos, a los que culpabilizamos del sesgo no deseado que en ocasiones producen.

Por otro lado, y utilizando también el signo del círculo de Tanaka y de Costa en su videoinstalación Xbl-3/RGB (2004), Lidia Benavides, comprometida con el ecologismo, transporta al espectador mediante tres canales de vídeo a los tres sustratos fundamentales de la vida: la atmósfera, la hidrosfera y la litosfera, consiguiendo captar la materialización de la luz a través de la fotografía y el vídeo.

Otra de las artistas zaragozanas invitadas a la muestra es Natalia Escudero, quien vuelve al círculo con su instalación Tiempo (2021), mediante la cual en un espacio circular se exponen diversos objetos de uso cotidiano, como platos cerámicos, nos remiten al origen de todo; son materias primas, agua, tierra y el medio donde se producen. Del mismo modo, la luz juega un papel fundamental, ya que permite visualizar las formas que devienen de estos platos de cerámica, las vibraciones lumínicas posibilitan observar la belleza de lo simple, la tierra, el polvo.

Todo este itinerario genera un trayecto circular que se cierra con el fotomontaje de la germano-argentina Grete Stern, Sueño número 31 (1950), y que invita a iniciar el recorrido de la exposición, conduciendo al visitante al "sueño" de un mundo en el que las mujeres "pinten" en igualdad.

En definitiva, esta exposición presenta un pensamiento crítico que propicia una transformación social ligada a la igualdad.Es por ello que, la muestra es un encuentro intergeneracional e intercultural que traspasa fronteras y límites establecidos, pero además invita al público a repensar el papel de la mujer en el ámbito de las artes, como punto de reflexión y de revisión de los planteamientos bajo los que se ha ido relatando y forjando la historia del arte, tanto por la ausencia de figuras femeninas como por omisión de los trabajos realizados más allá del mundo occidental.