La 13ª Feria Internacional de Cerámica Contemporánea en Zaragoza, 9 al 12 de mayo 2013, es insustituible y su relevancia, por todos sabida, se mantiene para ofrecer una panorámica que permite atisbar las líneas formales y temáticas desde su absoluta complejidad.
Dentro de las numerosas actividades tenemos CERCO-ACCIÓN 2.0, Antiguo Matadero el once de mayo, protagonizada por Miguel Ángel Gil, Saleta Losada y Antonio Chipriana, cuyas acciones siguieron dicho orden. Sobre Gil y Chipriana ya sabemos su excepcional y cambiante versatilidad, mientras que a Losada nunca la habíamos visto. Tres acciones que mantienen con el barro y la cerámica ese flexible y singular hilo como punto de unión. Asimismo, en el folio que ejerce de catálogo figuran tres textos de los artistas que atañen a su pensamiento desde una actitud crítica. Veamos una especie de descripción con el tiempo como matiz de gran valía y atractivo, pues cada acción transcurre de forma muy lenta con toda intención, de modo que el público pudo saborear expectante el inicio y los sorprendentes finales. Acciones muy pensadas e imaginativas. Siempre en silencio.
La acción de MIGUEL ÁNGEL GIL se basa en una mesa sobre la que hay un hermoso y humilde botijo, el de siempre, con un mecanismo del que sale un tubo de goma accionado por una bomba, de modo que el artista, ya en el suelo, comienza a llenar 20 pequeños frascos de un líquido rojizo que regala a los espectadores. De pronto, coincidiendo con el último frasco lleno, el botijo pierde estabilidad al estar vacío y se rompe contra el suelo. Al instante, tras el ruego de Gil, cada espectador arranca una cinta que ocultaba el mismo mensaje: Esencia de Culpabilidad., muy en la línea de su texto cuando, en síntesis, indica: …Reforzar la culpabilidad…Así, en lugar de rebelarse contra el sistema económico, el individuo se auto desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción. Y, sin acción, no hay revolución…
En cuanto a SALETA LOSADA su acción puede definirse como un esfuerzo inaudito al servicio de lo espectacular. Veamos. La artista se tumba en el suelo boca abajo y con los dedos de los pies va cogiendo, con extremada dificultad, un conjunto de platos para formar dos bloques con el mismo número de platos. Cada bloque lo ata debajo de los pies, como si sustituyera a los zapatos. Comienza a caminar. Aquí empieza la indiscutible belleza dramática de un penoso caminar por el peso de los platos, que obliga a bracear para no perder el equilibrio, mientras que el cuerpo cambia de posición obligado por tan anómala realidad. Todo se acompaña por el sonido de los platos, que poco a poco se rompen hasta su definitiva destrucción. La artista queda libre como símbolo humano. En su texto, tan vinculado con la acción, señala: Supervivencia antónima..si me dice respeto actuaré con desobediencia, te escucharé distraída y lucharé para conciliar mi antonimia. Vaciaré los bolsillos de esta absurda realidad que llamamos España, malviviendo para vivir. Y lo que suceda, no será más que una utopía que nos sirva para caminar.
Queda ANTONIO CHIPRIANA. Sobre una mesa hay un bloque de arcilla que corta en capas muy delgadas y deposita en el suelo para formar un rectángulo, que también corta y deposita sobre la mesa en bloques compactos. Ya antes se ha cambiando de ropa, suponemos que para no mancharse. De pronto, coge un bloque de arcilla, luego otro y los va acoplando sobre la cabeza y el rostro. A los pocos segundos desaparece el artista. ¿Cómo interpretar la acción? Parece como si hubiera una crítica social, en el sentido de todos iguales y amordazados mentales. Ni en sueños sugiero que cogiera la idea siempre transformada, pero como un mes antes de la acción de Chipriana hubo otra recogida en un documental, canal 2, de TVE, protagonizada por el artista Miquel Barceló y un ayudante, que se realizó en Mali, con numerosos espectadores de un pueblo cercano, más que intrigados y entusiasmados, ni digamos los niños. La acción consistía en un gran panel, como si fuera un cuadro rectangular que iban cubriendo de arcilla, al que sacaban profundas texturas mediante golpes de dispar intensidad. Ambos terminan con el barro cubriendo cabezas y rostros para penetrar en el interior del cuadro y romperlo. En cuanto al texto de Chipriana, en síntesis, asegura: El capital no es una palabra negativa, aunque en los tiempos actuales se ha convertido en algo monstruoso, ya que se puede añadir capital a muchos conceptos: capital vital, energético, monetario, orgánico y seguramente muchos más. ¿Cuando se convierte este término en peyorativo? Cuando le añadimos el sufijo ismo. Todos los ismos llevan a una radicalización de los conceptos, convirtiéndolos en términos que orquestan a seguidores ciegos… Partiendo de este hecho y desde ´mi posición plástica` reestructuro el Ismo en Istmo como puente y destrucción del término…
Vayamos con la impecable doble exposición en material cerámico de los artistas Roser Oter Blasco y José Carlos Vegas, inaugurada en la galería Finestra Estudio el diez de mayo. La clave de las esculturas en material cerámico de ROSER OTER BLASCO, artista autodidacta, es la presencia de una figura masculina sentada de piernas muy alargadas en actitud de, por ejemplo, meditación, leyendo, disfrutando en un columpio, contemplativa o con un drama interiorizado. Figura que atrapa la mirada y rompe la estructura general para transformarla en un conjunto sorprendente, medio anómalo según donde se ubique en una escultura a especificar dado que rompe su entorno para alterarlo. Basta citar algunas formas que son finas capas sobrepuestas y la figura sentada como si fuera un estilita de nuevo cuño. Siempre, aunque tenga un poso <<beatífico>> cuando se da, genera múltiples sensaciones perfil infinita soledad, como si la vida careciese de significado ahí mismo y hacia cualquier imprevisible futuro. No vibra ni esperanza, porque incluso su tiempo, el de cada figura, transcurre como quietud cero. ¿Qué esperarán? Nada como único pensamiento radical interiorizado sin escapatoria, pero ni la hipotética pasión oculta conducente a seducir cada individualidad. Todo ello son sus múltiples virtudes creativas. A sumar, dentro de la fuerza generalizada con dosis exquisitas, las más que suculentas formas donde se posa cada figura: dentro de una hornacina, sobre una especie de barco, en un delicado columpio o en las estrechas placas sobrepuestas e irregulares para ofrecer un cambio formal. Y comentando sobre dichas placas: atención, por ejemplo, a la obra cuadrangular tipo cuadro para colgar con múltiples placas e increíbles variantes, mientras nuestra ya seductora figura está ahí solidificada e inmersa en su entorno para ser lo que, quizá, ni ella sabe.
La obra de JOSÉ CARLOS VEGAS, profesor de Cerámica en la Escuela de Arte de Zaragoza, se titula La Piel a Tiras y es muy diferente a la de Oter Blasco pero con la misma indiscutible categoría. Obras de pequeño formato para colgar. A destacar el amplio sentido del color, entre fuerte y muy suave, siempre al servicio del extraordinario y cambiante ámbito formal para potenciarlo, sin olvidar un gran sentido de la belleza. Todo encierra lo que entendemos, salvo admitido error nuestro, como la cambiante muestra de ámbitos enlazados con toda opresión vía caos, que se manifiesta a través de múltiples variantes formales tipo bandas entrelazadas como si ataran a alguien, fragmentos de cerámicas rotas que fusiona y amarra, férreas <<paredes>> planas inmutables con su negro dominante o el burka transformado en un variado campo formal mediante seis obras que son una por su único enmarcado. Pero todo natural, sin forzar nada, saliendo de su pensamiento con fluidez. Esta es la primera exposición que vemos de Vegas. Consideramos, según lo visto, que es un expresionista usando las formas de manera envolvente, como si las dejara tipo manantial naciendo con sonidos hacia la vida. A valorar el título de la exposición, La Piel a Tiras, pues señala un tema como idea desarrollada sin fisuras. El ceramista, en su texto, comenta: “La Piel a Tiras” es un viaje introspectivo, el intento de la ordenación del caos y la búsqueda de la armonía y los obstáculos y dificultades que este trayecto exige para ello. Son los hilos que las Moiras manejan para tejer el destino de los mortales, caprichosos laberintos de emociones, sentimientos y vivencias que dan forma al alma humana. De acuerdo. El caos lo ha ordenado en sus cerámicas pero existe en la vida, en la infinitud y en sus obras, mientras que la armonía ahí está también pero alterada con permanentes vibraciones desequilibrando incluso la cotidianidad.