Casas-Rusiñol. Dos vidas entrelazadas

A finales del siglo XIX, la Barcelona de la Restauración, que había derribado las murallas que la oprimían del crecimiento demográfico, político y social, empezaba a mirar con carácter reivindicativo al mar. La Ciudad Condal, se convirtió en un lugar efervescente, de expresión propia y dinamizadora. Un nuevo estilo, se había adueñado de las casas de reciente construcción en la ciudad, y  del corazón de los artistas, que consagrados a crear belleza, se adueñaron, como si de una religión se tratara, de una ciudad, que conoció un gran momento de esplendor. El modernismo. Ramón Casas (1866-1932) y Santiago Rusiñol (1861-1931), iniciaron su vida artística a finales de la década de los años setenta. Burgueses por cuna, artistas por vocación, y bohemios por convicción, se convirtieron en dos de los maestros más grandes del arte contemporáneo español de entresiglos. Su estrecha amistad, mantenida durante toda la vida, llevó  a entrelazarse, sus vidas, en un constante diálogo, compartiendo  estudios, obra, exposiciones, viajes. El Museo Carmen Thyssen, Málaga, a través de la muestra: Casas-Rusiñol. Dos visiones modernistas recorre, las experiencias vitales, que inevitablemente se entrecruzaron, en ambos maestros.

Los primeros años de formación, de ambos artistas, en París, permitió una influencia mutua hacia el impresionismo, aunque al joven Rusiñol, no le agradara, esa corriente. Arte, libertad y aventura vital, es lo que ofreció el ambiente de Montmartre, en la década de 1880, a ambos artistas. Sugerentes atmósferas recreadas a Plein air, convertidas en verdaderas obras de arte. Obras de Rusiñol como Café des Incohérests (1890) o Laboratorio de la Galette (1891), dialogan con obras de Casas, como Interior del Moulin de la Galette– obra que se muestra por primera vez al público-.

La principal diferencia entre ambos artistas es que Casas retrata con precisión, y a Rusiñol, le interesa el entorno. Mientras que el primero se entronizará, como retratista de la nobleza y la burguesía, siempre bajo la inspiración de Velázquez, o el tratamiento que realiza a la figura femenina, bien por medio del retrato, o el de la composición, a través de visiones castizas, de los acontecimientos sociales, en ocasiones, desgracias. Ahí tenemos varios retratos de Alfonso XIII, La Sargantain  (1906), o Julia con torera (1915). Por el contrario, Rusiñol, abarcará distintos géneros; Desde el retrato del propio Casas, con su bicicleta, pasando por  su esposa Llüisa Denís, realizado en 1885, o  el del pintor Gaspar Terrasa, realizado en 1904, sin olvidar  su producción a las letras; Por Cataluña, desde mi carro, para el diario La Vanguardia, o el relato Desde el molino, publicado en 1894. Aunque serán sus jardines y paisajes, como: La acequia de las adelfas (1901), Jardines del Generalife (1909) o Jardines de Aranjuez (1910), dónde  recreará sentimientos intimistas, románticos y simbólicos. Lo mismo ocurre en la producción cartelística de los respectivos artistas, que en la exposición también se muestra. Si la producción cartelista de Casas es abundante y variada, gracias a la popularización y propaganda, de conocidas marcas; Rusiñol, en cambio,  se sumerge en la profundidad del alma humana, pues no se prodigó más allá de  tres ocasiones, en esta técnica, por tratarse de publicitar obra literaria del propia.                                                                               

Ambos artistas, contribuyeron a una nueva visión de los temas, ofreciendo una aptitud activa y comprometida con el arte, que acabaría desembocando la llegada de aires renovados a nuestro país. La vanguardia del siglo XX.

 

Casas-Rusiñol. Dos visiones modernistas

Museo Carmen Thyssen Málaga

14/09/14- 01/03/15

Para saber más:   http://www.carmenthyssenmalaga.org/exposiciones/2014/Casas-Rusinyol/video.html