Del 27 de noviembre al 5 de enero, en la galería Demodográfico, tenemos pinturas sobre papel con el título Rebullida Cabezas, que son cabezas hechas en los últimos diez años al margen de su otra obra, que transcurre por otras direcciones. La idea y selección de lo expuesto correspondió a Pedro Flores, director del espacio junto con Rosa García.
Estamos ante cabezas que transmiten muy dispares sensaciones, como si fueran los cambiantes sentimientos de su autor partiendo de ideas a especificar. Estamos ante un verdadero juego formal más que atractivo y sugerente, en el sentido de cabezas, salvo las de perfil, con formas triangulares, ovaladas y casi círculos, lo cual permite acoplar muy dispares rasgos faciales. A sumar los sentimientos volcados, en el sentido de penetrantes miradas, algunas de verdaderos asesinos, hay una con la cabeza llena de sangre, y enigmáticas expresiones que establecen un distante territorio por impenetrable. Súmese la variedad de formas, los trazos gestuales cuando se dan y el muy cambiante color que en alguna obra, olvidándote de la cabeza como tal, es una preciosa abstracción con toques líricos. Con lo sugerido queda evidente la complejidad de lo expuesto y su mutante belleza.
***
Bajo el exacto título "Retratos de un tiempo diverso", pues los retratos son de 1970 a 2014, se inauguró la exposición del fotógrafo Pedro Avellaned, visitable del 1 de octubre al 15 de noviembre, en la galería Demodo Gráfico. Artista histórico de sobras conocido con intachable trayectoria abarcando dispares temas.
Pero ahora estamos ante 35 retratos, en blanco y negro y fondos grisáceos, de mayor o menor tamaño, con excepciones como dos bailarinas de ballet, de 1980, o unas manos de 2001. Las profesiones de los retratados comprenden muy dispares panoramas, como artistas plásticos, pintores decorativos, fotógrafos, guitarristas, actrices, actores, directores de cine, dramaturgos, directores de teatro y danza, fotoperiodistas, cantantes, músicos e incluso un estudiante, lo cual significa un amplio registro y su capacidad como retratista, capaz de atrapar dispares edades sin problemas. De los famosos a los desconocidos.
Con la excepción de la pintora Julia Dorado, de 1980, que se muestra, dentro del oscuro dominante, con rostro mirando hacia arriba y gafas con los cristales blancos, la norma de los retratados es una espléndida naturalidad buscando el ángulo idóneo para marcar diversas posiciones de cada rostro dentro de la positiva homogeneidad. Súmese el suculento juego de luces y sombras. Todo como una marca propia del fotógrafo.