Caricaturas populares

 

 

La caricatura es un arte. No consiste meramente en deformar rasgos físicos para lograr un resultado hilarante en el espectador. Necesita del refinamiento del buen observador: el autor debe fijarse en aquellos elementos más destacados, que caracterizan a una cara, para concebir una hipérbole que resulte representativa del retratado. El lector tiene que identificar rápidamente al personaje. La conexión en su mente para comprender lo representado tiene que llegar sin esfuerzo. Si además el dibujante logra un estilo común en este planteamiento, de forma que su trazo permanezca reconocible detrás de la celebridad, el objetivo estará más que cumplido. Se habrá convertido en un auténtico caricaturista, como en el caso de Luis Grañena.

Tal y como destaca Pablo Ferrer en el catálogo que acompaña la muestra, el autor consigue extraer el alma del personaje en cada una de sus propuestas. Se inserta en una tradición amplia de caricaturistas aragoneses que abarca desde Paco Ugalde hasta Antonio Postigo o José Luis Cano. Al igual que estos, Luis Grañena ha desarrollado cientos de caricaturas durante su desarrollo profesional, de las que se dan cita en Paraninfo más de ciento cincuenta. Encontramos a políticos, deportistas, escritores o músicos. Nombres como Pedro Sánchez, Maradona, George Orwell o Frank Sinatra. El dibujante comenzó su carrera profesional en El pollo urbano en la década de los noventa, pasando más adelante a Heraldo de Aragón. Ha colaborado con publicaciones como La Vanguardia, Libération o The New Yorker, lo que ofrece una buena muestra de su calidad.  

Estamos acostumbrados a ver este material inserto en los medios de comunicación, cuando pasamos la página del periódico o la revista y nos interroga de lleno, buscando nuestra sonrisa. Es un producto de consumo rápido, de actualidad, que no ocupa las paredes de las salas de exposiciones tanto como debería. La muestra ofrece una oportunidad única de acercarnos al especial punto de vista de Luis Grañena. Podemos ver el mundo a través de sus ojos o, más bien, mediante su trazo.