Cantata a dos voces: Graus (Huesca) Espacio Pirineos

En el grausino Espacio Pirineos (entre el 17 de julio y el 22 de agosto) han exhibido conjuntamente sus creaciones los artistas Miguel Mainar y Steve Gibson, ambos ampliamente reconocidos como maestros de largo recorrido en el panorama artístico aragonés.

A nivel expositivo esta combinación de lo pictórico y lo escultórico suele resultar siempre muy eficaz y, en este caso concreto, se ha mostrado doblemente atractiva, pues la sala aprovecha un espacio eclesiástico desacralizado muy rico de por sí en ciertas resonancias “espirituales” que la selección de obras pictóricas y escultóricas presentada por ambos artistas ha sabido enfatizar con especial significancia.

En particular, han resultado muy efectivas a este respecto las producciones de Miguel Mainar (Zaragoza, 1949) que ha seleccionado para la ocasión algunas abstracciones muy matéricas y texturales en superficie, pero, a la vez, muy racionales y lógicas en su nivel compositivo y estructural. Son este tipo de obras en que Mainar pone ante nuestros ojos un mundo “metálico” y frío, pero, a la vez, vivamente agitado y emocional, del que se desprende de forma natural una inequívoca impresión de espiritualidad muy característica de todo su quehacer. Su poética visual, muy arabizante, enraíza muy probablemente en su larga experiencia vital en Argelia, y supone una búsqueda muy honesta de la expresión de “lo inefable” a través de los valores abstractos.

Trasparencias y sutiles veladuras, reverberaciones cambiantes de tonos cobrizos o verdes “oxidados” broncíneos, pátinas doradas o plateadas, blancos cenicientos, etc, enriquecen un mundo que, sin renunciar a una refinada búsqueda de lo sensitivo, expresa a la sazón ideas trascendentes del campo filosófico, pues supone una reflexión profunda sobre el paso del tiempo, el cambio y la transformación…

Además de trabajar sus respectivas obras sobre papel o cartones reciclados, otro aspecto importante es compartido por ambos creadores, hermanándolos sutilmente más de lo que a primera vista podría parecer: es la búsqueda de los valores volumétricos y texturales por parte de la obra pictórica de Mainar y, al contrario, la de los pictóricos y cromáticos por parte de las esculturas de Gibson. Estas últimas se desperdigan en el espacio desacralizado aportando con sus gestos y actitudes notas de misterio y ambigüedad.

El británico Steve Gibson (Liverpool, R.U.,1964) afincado en la capital del Ebro desde hace muchos años mantiene una producción bien caracterizada, basada, por un lado, en una fusión de disciplinas idóneas para crear piezas de bulto redondo -que bien podrían calificarse como esculto-pictóricas- y, por otro, en la práctica del dibujo de forma pura, para la realización de retratos espontáneos de gran tamaño y corte hiperrealista (Proyecto Las Armas 300, 2016). Las impactantes figuraciones presentadas en el espacio grausino han sido de carácter variado pero muy características de su particular estética “integradora”. Como el resto de su obra, presentaban signos muy claros de filiación sobre la tradición pictórica de su país de origen como la llamada Escuela de Londres (que surge después de la Segunda Gran Guerra como una reacción contra el dominio de la Abstracción, el Conceptualismo y el Minimalismo) y, de manera especial, de algunas de sus figuras más representativas como Lucien Freud. La tradición hispana de creaciones escultóricas populares (ninots de Fallas valencianas, gigantes y cabezudos, imaginería religiosa, etc) también aportan ciertos rasgos particulares a una obra que demuestra una acusada capacidad de sincretismo entre tiempos, culturas y experiencia personal. Otro aspecto muy sugerente de la obra de Gibson (participado a su vez por la de Mainar) es la formulación por parte de ambos de una “poética” muy sugerente de lo frágil y lo pobre mediante el empleo de materiales desechados, restos humildes o recuperados (especialmente el cartón reciclado, tratado y modelado y posteriormente policromado) que encuentran en los valores de lo pictórico y las cualidades táctiles de sus resultados en superficie su culminación plástica.

En resumen, una exposición redonda que ha permitido gozar al público ribagorzano, o de paso por sus espectaculares territorios tan generosos en cuanto a recursos artísticos y naturales, de una experiencia estética de primer nivel.

Espacio Pirineos, entre el 17 de julio y el 22 de agosto

Número 76

Septiembre 2026
Juan Ignacio BERNUÉS SANZ
Doctor Europeo en Historia del Arte. Miembro de AACA, AECA y AICA
Fecha de recepción: 23/09/2026
Fecha de aceptación: 25/09/2026
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