Caleidoscopio de Alicia Sienes

La pintora y dibujante Alicia Sienes, nacida en Zaragoza el año 1958, inauguró, el 10 de septiembre, en la espectacular y bella Librería Pequeño Teatro de los Libros, justo bajo el orientativo título de Caleidoscopio y con obras recientes sobre papel. Artista muy poco conocida, quizá por exponer lejos de circuitos habituales. La exposición, dentro de un complejo espacio, está montada con un bello y coherente criterio, ni digamos el sutil y elegante detalle de colocar a pie de muchos dibujos una especie de réplica temática con objetos reales, como por ejemplo la flor negra del dibujo Rimbaud que ubica en el suelo, o su nombre y apellido para anunciar la exposición que coloca al revés en metal para que una luz proyecte su sombra sobre la pared y salgan legibles, es decir, igual que la plancha de un grabado cuando sale la firma en cada estampa.

Alicia Sienes, en un aclarador texto, comenta: De dos temas: el medio ambiente y los escritores, surgen imágenes que se pueden multiplicar “El caleidoscopio es una diversión óptica con el desplazamiento continuo de elementos dados”, de modo que los temas de la exposición, al abordarlos, me llenan de ideas, de imágenes, que me ayudan a multiplicar la visión de un objeto: el mundo. Si mi visión es parcial, subjetiva, leyendo a un autor, y otro y otro, añadiré parcialidades que se acerquen al todo objetivo. El todo objetivo es como el fuego, te puedes acercar pero no unir: te quemarías…o no?

El medio ambiente lo aborda, sobre todo, desde dos ángulos. Además de los paisajes que reflejan los incendios de un bosque, siempre con la adecuada atmósfera, las obras con especial calidad, sin discusión, corresponden a las cinco mediante una contaminante chimenea por dibujo, con el aliciente de un impecable eco de la realidad, que, curiosamente, ofrece una impresión intrigante, misteriosa, como si estuviéramos ante cinco fotogramas de una película de terror. A resaltar, en cuatro de las obras, el bello contraste entre cada misterioso fondo con la geometría de cada chimenea y la banda rectangular sobre la que se apoya.

Los retratos, reales o indirectos mediante símbolos, corresponden a escritores leídos por la artista, razón de pequeños y precisos resúmenes de la artista en un texto que hemos recibido. Siempre con diáfano dominio de la línea. Corresponden, entre otros, a Virginia Woolf, Marcel Proust, Alejandra Pizarnik, Ayaan Hirsi Ali, Charles Baudelaire, Antoine Saint Exupery, Rimbaud y Herman Hesse.

De los retratos indirectos destacan tres. Rimbaud con la flor negra que resalta sobre dos planos paralelos a la base; Proust con su apellido vertical a la base rematado por un madalena auténtica y con esquemático fondo abstracto geométrico de notable belleza; y Saint Exupery con la avioneta que se perdió en el mar Mediterráneo por razones desconocidas, de manera que pinta dicha avioneta sobre un poético fondo de estrellas y en la parte superior el delicado detalle de una rosa sobre cuadrado negro.

En cuanto a los retratos reales cabe sugerir que muestra, con suaves colores, sus cambiantes personalidades con un enfoque exacto, bien sea de frente o de medio perfil, sin olvidar, en algún caso, el ambiente íntimo de un específico escritor.

Artista con especial sensibilidad al servicio de cambiantes temas, como evidente ejemplo de una mujer culta que se deja arrastrar, para bien, hacia lo que siente como propio.

Librería Pequeño Teatro de los Libros, Zaragoza

Número 12

Septiembre 2010
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA
Fecha de recepción: 30/9/10
Fecha de aceptación: 30/9/10
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