C. Peñarrubia, P. Marina, R. Gómez Pelufo, A. Chipriana, y E. Gimeno Wallace

Gran parte de su obra la vimos en el bar Bonanza hace poco tiempo. CRISTINA PEÑARRUBIA vuelve a exponer pero ahora en el Centro de Juventud del antiguo Matadero e inauguración el uno de junio y, de paso, exquisito concierto con violín a cargo de un joven amigo de la expositora. Aquí el problema, como en el bar Bonanza, es que la obra está hecha entre 2009 y 2011, con un vacío de 20 meses que obedece a asuntos personales por fin resueltos. Obras que titula, por indicar una definición, con frases de muy dispar índole. Fotos analógicas con revelado manual en blanco y negro y color y manual tratado digitalmente. Color y blanco y negro para paisajes con alteración de la realidad, así como primeros planos de aparentes abstracciones formado planos partiendo de, por ejemplo, una bombilla inmersa en muy atractivos espacios. La obra gráfica corresponde a abstracciones mediante trazos curvos y planos con manchas a través de tenues bandas irregulares, así como otras de inusitada belleza con dominantes blancos, grises y negros, que sienten la alteración de su realidad con elementos figurativos como, por ejemplo, un tronco seco. En sus obras, fotografía y grabado, domina la seductora fantasía siempre en su sitio y el ámbito de dispares sensaciones, muy propio de tan extraordinaria joven artista. Cuando expuso en el bar Bonanza nos dimos cuenta de su valía, razón para que apostáramos por Peñarrubia con la primera crítica que han publicado sobre su obra. Seguimos apostando a la espera de lo que haga desde ahora y exhiba en fecha a especificar.

Dos exposiciones en el bar La Pequeña Europa señalan su óptima trayectoria y dos artistas con muy distintos enfoques. La fotógrafa PALOMA MARINA, Zaragoza, 1975, inauguró el 11 de abril con once obras entre 2012 y 2013, de las que tres son en blanco y negro y las restantes en color. Como su trayectoria expositiva desde 2001 ha permanecido medio oculta, aunque conocida, por ejemplo, en el zaragozano estudio colectivo K-Pintas, conviene comentar que su vida artística empezó dedicándose a la danza en la escuela de María de Ávila, disciplina abandonada por una grave lesión. Circunstancia que motiva un marcado interés por la fotografía y, después, por la fotopintura. Con posteridad se dedica a formarse como fotógrafa autodidacta en Spectrum Sotos y en Barcelona con el fotógrafo Joaquín Montaner. En fechas recientes, tal como indica la artista, combino digital con analógico. Revelado manual que me permite jugar con la posibilidad de trabajar más fácilmente la imagen, pero también explorar con los colores, un tanto irreales, de la fotografía digital. En lo referente a su exposición conviene aclarar que Pipa Álvarez, enferma de cáncer, es el alma mater, motivo, deducimos, para que en la exposición haya varias figuras sin cabello. En las obras expuestas se parte de fondos negros y grisáceos, que acogen los temas principales basados  en desnudos masculinos y femeninos, siempre con marcada naturalidad y obteniendo composiciones de notable belleza y refinamiento. Da lo mismo que dos figuras femeninas estén sobre una mesa de billar y dos figuras masculinas apoyándose en dicha mesa, porque lo sorprendente es su capacidad de atraer, sin olvidar otras impecables composiciones con similares características. Aquí lo importante es la citada naturalidad acompañada por una especie de sana e indolente frescura que impregna todo, como diciendo aquí estamos pero incluyendo la fotógrafa que posa para sí misma desde el exterior de su cámara mediante una especie de ser dando, pero también desde su pensamiento caminando invisible para unirse con los retratados. Fusión.

La segunda exhibición en el bar La Pequeña Europa, 9 de mayo a 6 de junio, corresponde al pintor RAFAEL GÓMEZ PELUFO con diez cuadros de pequeño formato. Aquí el tema, muy bien desarrollado, es una figura femenina de pelo rubio que se muestra como busto en varias obras, sobre una cuerda, con otras figuras masculinas pero difuminadas, en medio de un paisaje, en cuclillas y sobre una especie de trampolín. Estamos ante un muy sugerente prototipo ideal femenino y diversas expresiones faciales, con el aliciente de que su atractivo se multiplica por la atmósfera general potenciada por un adecuado sentido de color.

El Espacio In-cógnito ha acogido la exposición individual de Antonio Chipriana, con esculturas, dibujos y acciones, y la fascinante colectiva Souvenir. Recuerdos de una ciudad cualquiera, como más que diáfano ejemplo de imaginativos diseños. La individual de ANTONIO CHIPRIANA, titulada Virus y patologías, del 19 de abril al 10 de mayo, es el perfecto ejemplo  de un artista con incesantes actividades, que pueden ser la dolorosa pesadilla de cualquier crítico de arte perezoso, pues no olvidemos que todo lo exhibido es de 2013. En el folio que hace de catálogo hay un abarcador texto de Paula Gonzalo Les. Las esculturas, todas en negro, salvo una en plata y otra blanca, son equivalentes a abstracciones de formas ondulantes con la curva como cambiante dinamizador sensual, que a veces caen en el exceso por rebuscar en vez de simplificar. Son, quizá, ese punto de partida para un posible desarrollo escultórico. Como variante tenemos la escultura que nace de un jarrón con agua azulada y jabón, una especie de energía que potencia el nacimiento de la escultura, así como la titulada Eropatos, hecha con yeso, cola, tela, papel, tinta luminosa y luz negra, que se basa en un cuerpo femenino boca abajo sin cabeza y sin brazos ni piernas. Todo sobre un ámbito geométrico que sirve de pedestal. A la altura de la cintura tenemos varias agujas clavadas en el cuerpo, como recurso muy utilizado por algunos surrealistas históricos mediante la agresión del cuerpo humano, cuyo máximo nivel, incluso por fecha, es la famosa secuencia con la navaja cortando un ojo en la película de Luis Buñuel y Salvador Dalí. Ante tal desarrollo de materiales e ideas nos quedamos con la aparente sencillez de las esculturas abstractas. Sobre los dibujos todo alabanzas. Rotulador negro sobre soporte blanco. Violencia sexual en algunos casos, rasgos de amores pasionales, el dibujo con desnudos femeninos dentro de una jaula o la cruz en un dibujo, cual contraposición de símbolo y realidad sexual, nos encauzan hacia un conjunto de impactantes sabores expresionistas realizados con aroma artístico sin esfuerzo salido desde cualquier interior del artista. Vayamos con las dos acciones dentro la exposición pero con posteridad a inaugurarse, que podemos definir como micro obras de teatro muy pensadas por su trama y desarrollo. La primera acción se titula Pesadillas By-Lechip. Todo comienza, muy en síntesis, cuando sube por la rampa del espacio con marcada lentitud y se dirige con una larga cola que ata al cuadro colgado de Chipriana para iniciar un personal recorrido. Sobre el mono blanco pone Instalaciones Lumínicas de Energía Libre S. L. De pasada se lo quita y de rodillas rompe un transistor golpeándolo contra el suelo, quizá como símbolo contra la comunicación. La segunda acción consistió en colocar a varios espectadores en hilera que ata con una banda blanca para unirlos sin posibilidad de liberación. La acción termina cuando besa a cada uno de los prisioneros.

La exposición colectiva en el Espacio In-cógnito, tras la de Antonio Chipriana, se titula SOUVENIR. RECUERDOS DE UNA CIUDAD CUALQUIERA, del 23 de mayo al 22 de junio. En la tarjeta de invitación hay un breve y precioso texto de la artista Helena Santolaya que transcribimos. Dice: ¿Puede la memoria descansar sobre una estantería? ¿Tiene precio el recuerdo? ¿Cuántas ciudades caben en un dedal? ¿Podrá viajar tu huella en mi maleta? ¿Podré envolver tus ojos en papel de regalo? ¿Me llevaré la lluvia en un botijo? ¿Cuántos nombres comunes, cuántos propios caben en la palabra souvenir? A partir de aquí lo que se puede afirmar es el alto número de diseños con absoluta diversidad y excepcional imaginación realizados por Paco Rallo, Antonio Chipriana, Gerardo García, Pierre d. la, Helena Santolaya, Josema Olidén, Giuseppe Strano, Paco Simón, Charo de la Varga, Diego Fermín, Alicia Sienes, Susana Vacas, Miguel Ángel Gil, Edu Barbero, Margó Venegas, Antuán Duchamp y Lorena Sanz.

De las exposiciones en Espacios Alternativos queda el pintor EDUARDO GIMENO WALLACE, que inauguró en el bar Bonanza, el seis de junio, con siete cuadros pintados entre finales de 2012 y 2013. Dado que no es muy conocido vemos necesario comentar que nació en Montevideo (Uruguay) el año 1975. Empieza a pintar como autodidacta en 1996 y de 2001 a 2003 asistió a un taller de pintura en el Centro Comunal Zonal Nº 14 de Punta Carretas, Montevideo. Desde 2003 vive en Zaragoza. Al margen del cuadro Homenaje a García Lorca, expuesto en una colectiva inaugurada en la galería Itxaso, con el perfecto juego de los símbolos tipo drama, las restantes obras se apoyan en un extraordinario sentido del color, tan variado, exquisito y vibrante como en su sitio, siempre acoplado al tema para multiplicar cada significado. Con dicha cualidad a caminar sin problemas. Este pintor concibe cada cuadro desde la imaginación partiendo de una idea específica, que durante el proceso de ejecución quizá altere en alguna zona concreta, siempre al servicio de un realismo alterado por dosis irreales en algún cuadro, como las dos figuras infantiles inmersas en un paisaje y entre ambas un tigre o la figura masculina con la cabeza transformada en un cubo. El paisaje, presente en seis de los siete cuadros, se concibe mediante los dos típicos planos paralelos a la base para mostrar cielo y tierra, como norma con gran capacidad evocadora gracias al color y, por extensión, al tipo de figuras tan sugestivas como la mujer solitaria de pie o las dos en bañador con otro cubo pero ahora en la rama de un árbol. La conclusión, siempre adelante de puro atractivo, es que la mezcla del paisaje y la figura humana alcanza una perfecta dosis de integración, con la majeza de que el tema imprevisto es norma apetecida, deseada. Hemos dejado para el final el último cuadro, que confirma lo señalado. El fondo consiste en planos verticales a la base de tonos oscuros que evocan, salvo error, a una especie de estructura arquitectónica. Da lo mismo. Planos verticales que apoyan un ámbito envolvente y enigmático. Aquí, tan inmersa en el espacio como solitaria, surge en un primer plano la figura femenina sentada a la espera. Pintor que anuncia, sin darse cuenta, porque ni lo capta, un desarrollo vertical y vertiginoso. Cuestión de tiempo.

Espacios alternativos, Zaragoza (foto: Adán, de Paloma Marina)

Número 23

Junio 2013
Manuel PÉREZ-LIZANO FORNS
Presidente de AACA y Vicepresidente de AECA
Fecha de recepción: 20/6/13
Fecha de aceptación: 20/6/13
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