Durante el período de cuarentena hemos sido partícipes de un nuevo fenómeno: una inesperada inmovilidad redujo nuestro espacio de interacción a los propios límites de nuestras casas, lo cual condensó los canales de comunicación en las brechas[1] que conforman nuestros hogares.
Empezamos a descubrir las extensiones de nuestras casas para sentirnos atraídos por sus propios límites: el rellano que divide la casa de la de nuestro vecino, el balcón como una pretensión por invadir el espacio público de la calle, pero también todas aquellas pantallas que al igual que ventanas, nos ofrecían otras experiencias con otros lugares, otra gente. Todas aquellas aberturas y resquicios que existieran en un hogar, tanto físicas como virtuales, adquirieron una importancia fundamental en el transcurso de los largos meses de cuarentena, pues fueron imprescindibles para mantener una función vital: la relación. Sin embargo, tal relación se dividió entre una circunscrita a un contexto físico y temporal determinado (las conversaciones entre los vecinos y vecinas a través de los rellanos, balcones y ventanas) y otra telemática (todas aquellas interacciones realizadas a través de una pantalla).
Es justamente en dicha intersección, entre lo tangible y cercano, y lo virtual y lejano, donde se sitúa el eje de la última exposición de la artista valenciana, Irma Marco. #Internetflags se expuso en la galería Espai Souvenir, situada en el barrio barcelonés de Gracia durante un período comprendido entre el 22 de octubre y el 15 de noviembre 2020. Justo antes del inicio de la cuarentena, la artista adquirió grandes extensiones de tela, que utilizó durante el aislamiento para confeccionar y pintar una serie de mensajes en formato de banderas. Según las producía, las colgaba de su balcón, proponiendo de este modo, un nuevo medio de comunicación con el vecindario de su barrio. Dichos mensajes son lemas, frases o citas propias de la esfera digital, que la artista es capaz de recontextualizar para resignificarlos en los balcones fronterizos.
El proceso de producción, que tuvo lugar en la casa de la propia artista a lo largo del período de cuarentena, se enriquece con la curaduría de Arianna Esposito y Marco Tondello, quienes proponen una exposición que traspasa los límites de la galería para ocupar las calles de Gracia. La propuesta implicó la activación del tejido social del barrio, puesto que fueron las vecinas de la galería quienes, repitiendo el gesto de la artista, exhibieron las banderas desde sus balcones.
A través de #walks (tours guiados por los comisarios) se realizaron recorridos en los que el proyecto y el barrio se fundían en un diálogo abierto a los transeúntes. Algunos mensajes, como I xxxe internet, proponían a través de su libre interpretación una reflexión acerca de nuestra afectividad con y por medio de la tecnología. Otros, como Where do you want to go today?, conformaban paradojas en el contexto de la pandemia o acentuaban la sensación de libertad al navegar en la red.
Con la vista puesta en un nuevo contexto post-pandemia, el proyecto expositivo pretende llamar la atención sobre la relación entre tecnología y ser humano. Una relación que se ha visto fortalecida en un período de crisis sanitaria, pero que, a diferencia de esta última, parece que sólo puede ir hacia vínculos cada vez más mediados por aparatos tecnológicos. Plantearse las posibles consecuencias, tanto positivas como negativas, es fundamental para definir quienes somos y hacia dónde queremos ir.
Las banderas de Irma Marco, en este contexto, adquieren el potencial para comunicar aquello, que desde la hiperconectividad de la red, sería ininteligible. #internetflags propone un receso que permite pensar nuestro presente y todos sus posibles futuros en la precipitación hacia la hipertecnologización de todos los ámbitos sociales.
[1]Brechas, en este contexto, hace referencia la tercera definición de la RAE: resquicio por donde algo empieza a perder su seguridad.