Artistes voyageuses: l’appel des lontains (1880-1940)

El orientalismo continúa siendo uno de los fenómenos que mayor interés historiográfico despierta en Francia, especialmente en la última década. A él se han dedicado abundantes tesis doctorales, estudios y exposiciones, cada vez más en la línea de los estudios poscoloniales. Este no es un fenómeno aislado, al contrario, viene acompañado de una clara contestación social por la que la relación de Francia con sus antiguos territorios coloniales es cada vez más puesta en cuestión. En este sentido, cabe destacar las salas que desde hace tiempo dedica el Musée d’Orsay a la pintura orientalista o, más reciente, las nuevas salas inauguradas en el Musée des Beaux-Arts de Pau sobre los viajes a Oriente y a la cercana España. Sin embargo, este fenómeno bien investigado no ha prestado suficiente atención hasta ahora a la cuestión de las artistas viajeras, mujeres que participaron de esta sensibilidad por lo lejano y que vivieron condicionantes distintos a los de sus colegas varones. Esta exposición y, especialmente, el catálogo que aquí reseño, contribuyen a solventar esta laguna.

La publicación comienza con una breve introducción necesaria, aunque ya conocida, sobre la formación académica de las artistas, prestando especial atención al caso de la Académie Julian. Esta primera reflexión permite introducir el tema luego abordado de los relatos, figuras e imágenes generados por las artistas del orientalismo, investigado por la coordinadora del catálogo, la crítica de arte Arielle Péllenc. Aquí es interesante recordar el dato aportado por la investigadora Natascha Ueckmann quien llegó a localizar dos centenares de relatos orientalistas realizados noventa autoras francófonas en el transcurso de los siglos XIX y XX. Estas publicaciones posiblemente motivaron al viaje a las artistas aquí investigadas, en un momento en el que en Francia fue creada, en 1893, la Société des Peintres Orientalistes Français. Así, el catálogo reproduce las interesantes fotografías sobre sitios arqueológicos de la fotógrafa Jane Dieulafoy, quien acompañó a su marido Marcel en sucesivas campañas, creando fotografías que hoy constituyen extraordinarios testimonios de estos trabajos. También se incluyen pinturas de Virginie Demont-Breton, Marie Claire-Tonoir o la estadounidense Grace Ravlin. Todas ellas realizan un tipo de arte orientalista que no nos resulta desconocido, pues hasta ahora habíamos visto en los manuales y catálogos obras similares ejecutadas, casi siempre, por varones. Además, la publicación hace incidencia en la condición socioeconómica de estas mujeres, a menudo procedentes de entornos burgueses en los que el viaje era concebido como una práctica habitual.

Otra de las tesis de interés planteadas en la publicación es la de si los asuntos abordados por estas artistas diferían de los pintados por sus compañeros varones. No siempre se aprecia una diferencia importante, pero, por ejemplo, es evidente que en la pintura de Marie Lucas-Robiquet, estudiada en el catálogo por Mary Kelly, su punto de vista se aleja de las representaciones erotizadas con que frecuentemente eran representadas las mujeres orientales, convertidas en objetos sexuales bajo la óptica del pincel europeo masculino. Esta artista, asentada durante años en el norte de África, representó con sensibilidad la vida cotidiana de las clases populares marroquíes, argelinas y tunecinas, haciendo uso de un luminismo ya propio de comienzos del siglo XX, captando una atmósfera mediterránea de tonos claros y pincelada vaporosa. Un caso similar, pero más alejado geográficamente es de la pintora francesa Andrée Karpelès, estudiada aquí por Marie Olivier, quien se asentó en la India, llegando a ilustrar las obras de Rabindranath y Abanindranath Tagore, además de pintar numerosas escenas de carácter intimista y de grabar en madera ilustraciones que recuerdan a la tradición de la miniatura mogola.

El análisis postcolonial no podía faltar en esta publicación y al respecto cabe destacar el trabajo de Marion Lagrange, profesora de Historia del Arte en la Université de Bordeaux-Montaigne. Una de sus líneas de investigación es la del sistema artístico existente en el imperio colonial francés, cuestión que aquí analiza e ilustra a través de las obras de autoras como Marcelle Rodenay o Suzanne Drouet-Réveillaud. Otro de sus capítulos del catálogo se dedica al análisis del papel desempeñado por estas artistas en el proceso de construcción de la imagen turística de estos territorios coloniales, comprendiendo el turismo como otra forma de expansión del poder imperial francés.

Para concluir, los horizontes del libro son tan lejanos como su título sugiere y alcanzan territorios como Madagascar o Indochina, en los que también trabajaron las pintoras aquí estudiadas. Un caso poco conocido y puesto aquí en valor es el de las artistas chinas exiliadas en Europa a comienzos del siglo XX. Todas estas cuestiones abren nuevos campos de trabajo para los estudios poscoloniales y de género hasta ahora poco atendidos.

Reseña del catálogo de exposición editado por Arielle Pélenc. Musée de Pont-Aven et Palais Lumière de Evian (2023).

Número 62

Marzo 2023
Guillermo JUBERÍAS GRACIA
Doctor en Historia del Arte y docente en la Université de Bretagne-Sud. Secretario de AACADigital.
Fecha de recepción: 14/2/23
Fecha de aceptación: 16/2/23
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