El artículo de Soledad Campo sobre el pintor, Heraldo de Aragón, 10 de octubre de 2015, muy aclarador sobre la obra de Eduardo Salavera, se completa con una entrevista también de Soledad Campo, Heraldo de Aragón, 14 de octubre de 2015, en donde queda palpable la calidad humana del pintor, siempre sincero e importante para captar un rasgo afín a su pintura. La exposición se titula Eduardo Salavera. Segunda Mirada, inaugurada en La Lonja el 9 de octubre hasta el 10 de enero de 2016, con 70 obras desde 1973 hasta 2015. Catálogo con prólogos de Rafael Ordóñez Fernández, Jorge Cortés y Antón Castro. Tengamos en cuenta, además, que se forma en el estudio de Alejandro Cañada, 1962 a 1966, y que fue componente del Colectivo Plástico de Zaragoza, 1975 a 1979, sin olvidar que su primera exposición individual es en 1968, con 24 años.
Sin pretender entrar en un análisis exhaustivo tenemos dos grandes períodos. Una primera etapa con sobrios colores que da paso al variado y alegre color, mediante temas tan variados como la figura humana con insinuación de rasgos faciales, interiores, campesinos, paisajes de pueblos, figuras corpulentas, obispos con dosis crítica y acróbatas. Lo que se entiende como su estilo definitivo se da en los ochenta, a través del paisaje, con o sin figura humana, la figura femenina desnuda o no en interiores y la figura masculina. Lo más presente es el paisaje desde muy cambiantes panoramas. Pero lo que más define este gran período es la suelta técnica y el alegre color, como dos singularidades personales que trabaja con absoluta perfección.
Pintor auténtico que nunca ha pretendido adentrase en vanguardias o en provocaciones muy justificadas durante la dictadura, ni siquiera en plena juventud, para mostrar su sentimiento al servicio de cada tema.


