Anglada Camarasa, maestro del color

 

 

     Se trata del artista catalán más internacional, después de Fortuny, Dalí y Miró, la mayor parte de su obra se desarrolla fuera de Cataluña, ya que la abandonaría a los veintitrés años, para instalarse en París, para acabar su vida en Mallorca

   

La obra de Anglada-Camarasa, se enmarca en la órbita postimpresionista, entendiendo modernismo como art noveau.  Y que agrupa a pintores iniciados en el modernismo, que con el tiempo, lo superarán. Este pintor republicano y masón, se había convertido en un artista de éxito a través de sus exposiciones internacionales. En sus obras,  los  elementos populares o folclóricos zuluaguescos, y ese gusto tan particular por el color, el decorativismo, que tanto recordaba a la obra de Gustaf Klimt, hicieron que su pincel figure entre los grandes nombres de la modernidad artística internacional

Cincuenta y cinco obras, entre óleos y pinturas, procedentes de distintas instituciones y coleccionistas privados recogen la retrospectiva que puede verse en el Palacio de Sástago Anglada Camarasa (1871-1959). Se trata de la primera muestra que del pintor catalán   se ha realizado en Aragón.  La exposición se divide en seis partes. La primera nos  introduce en su obra académica. La segunda muestra las pinturas realizadas durante su estancia en París. Durante su periodo parisino, acudió a la Academia Julián, en la que se habían formado un grupo de artistas conocidos como los nabis, que mostraban unas ideas renovadas frente al impresionismo y puntillismo, siendo seguidores de Maurice Denis, quién afirmaba que: “la pintura es ante todo una superficie plana recubierta con colores reunidos con un cierto orden”.  Es en esta época, donde se produce un cambio temático, centrándose en temas folclóricos. Aquí se inscribe la obra Los enamorados de Jaca, obra de grandes dimensiones,  que ya pudimos disfrutar en la exposición Territorium. El largo camino de las comarcas de Aragón,  y que pudimos ver en el Palacio de la Lonja, en el año 2003. Obra casi expresionista que muestra una ronda nocturna en la plaza de un pueblo, en una noche estrellada. Cuerpos contorsionados, manos enormes; Las casas del fondo remiten a nocturnos parisinos, mientras que el resto de la composición responde a un orientalismo con ecos mediterráneos. La siguiente etapa es la mallorquina, donde descubrirá el paisaje, coincidiendo con la Guerra Civil, su exilio forzoso a Francia, de donde no regresará a Mallorca hasta 1948 para realizar bodegones y fondos marinos principalmente de muy espectacular colorido

 

Esta retrospectiva, pone de manifiesto, la obra colorista y brillante, de un artista tan moderno  como cosmopolita en su momento, que aún todavía hoy sorprende

 

Anglada- Camarasa (1871-1959)

Palacio de Sástago 6/05-1/09/13