Algunas aportaciones artísticas de Agustín Querol, más allá del campo escultórico:

Resumen:

El triunfo de Agustín Querol como escultor ha eclipsado de algún modo el resto de su producción artística. Este artículo, basado en una tesis doctoral inédita, pasa revista a algunos de esos otros trabajos artísticos: relieves decorativos, medallas, ilustraciones para la prensa, dibujos, y elementos de diseño urbano.

Palabras clave: relieves decorativos, medallas, ilustraciones para la prensa, dibujos, y elementos de diseño urbano.
Abstract:

The triumph of Agustín Querol as a sculptor has somehow eclipsed the rest of his artistic production. This article, based on the unpublished PhD thesis by the author, reviews some of these artworks: decorative reliefs, medals, illustrations for the press, drawings, and elements of urban design.

Keywords: decorative reliefs, medals, illustrations for the press, drawings, and elements of urban design.
 
 
La producción escultórica de Agustín Querol fue tan destacadísima, que ha eclipsado en parte todo lo referente a sus demás creaciones artísticas, en las que también se prodigó, como gran parte de los escultores de su época, que también trabajaron en la creación de relieves decorativos, medallas, planchas, joyas, jarrones e ilustraciones en la prensa, y, en este sentido cabe citar a Antonio Parera, Dionisio Renart, Lambert Escaler, José Reynés, Eusebi Arnau, etc…, aunque, una vez más, el escultor que más realizó fue Mariano Benlliure.
Una de las primeras labores de Querol en este campo tuvo lugar en Barcelona, en sus difíciles comienzos como artista y consistía en unos ángeles y una junta para un crucifijo cuya parte escultórica había sido realizada por Jerónimo Suñol para la joyería de Salvador Masriera.
La obra recogida en la prensa de Tortosa expresó: “Dice un periódico de Barcelona: Hemos tenido ocasión de ver en la joyería que don Salvador Masriera tiene en la calle de la Platería un precioso curcifijo de plata maciza, ejecutado en los talleres de aquel establecimiento. La parte escultórica de la citada imagen es obra del catedrático de la Escuela de Bellas Artes de Madrid, don Jerónimo Suñol, y la de unos ángeles, colocados al pie de la Cruz, y, sobre una junta, también de plata, ricamente labrados, debidos al joven escultor, D. Agustín Querol. Son dignos de notarse en la totalidad de la obra, la severidad y el misticismo de que están impregnadas las imágenes, así, también, concreta factura“.[1]
 Pero no es sino en el tercer período de su producción creativa (1902-1909) cuando ya asentado definitivamente en Madrid, con fama y prestigio dentro de nuestras fronteras (recordemos que de esta etapa son sus realizaciones monumentales más sobresalientes así como la concesión de la Medalla de Honor en la Exposición de 1906), fue cuando se dedicó a las artes decorativas y proyectos en los distintos campos artísticos.     
Sobre los relieves exentos de función decorativa, tenemosen 1902 el de la fachada de sucasa-estudio del Paseo del Cisne (reproducida en Gil, 1910: lámina I) Una figura femenina que representa a La Escultura acompañada de un perro, símbolo de la fidelidad, mostrando una de sus realizaciones: uno de los Pegasos del Ministerio de Fomento, el trabajo,iluminado por el Sol de la inspiración, y, a los lados, dos cariátides sosteniendo el friso con el nombre del escultor. Todo ello enmarcado con decoración floral deguirnaldas y hojarasca propia del simbolismo.
La otra de la revista Nuevo Mundo[2] de un bajorrelieve con motivo del nuevo año 1902. Una figura femenina acompañada de un perro, con una lámpara de donde sale un genio alado con una guadaña sobre una esfera y con la inscripción 1902 que representa el nuevo año con una palmatoria de la que brota una luz. A los lados de la portada dos jóvenes en escorzo sosteniendo un friso con el título Nuevo Mundo. El bajorrelive está rodeado de troncos de madera con hojarasca propios del simbolismo.
Los dos relieves destacan, a parte de por su virtuosismo y realización en una completa integración simbolismo-modernismo tanto en el tratamiento de las figuras alegóricas, y en la decoración vegetal aunque para la composición volvió a los postulados clásico-academicistas lo mismo que en lo referente a las figuras que representan el Año Nuevo, La escultura, y, a las cariátides, mostrando un contraposto de evidente reminiscencia clásico-academicistas.
Por lo que respecta a las joyas hasta la fecha, solamente he encontrado una plancha y las medallas. Sobre la primera, la noticia fue la de una plancha en relieve regalada al Excmo. Sr. Juán Morales y Serrano Subgobernador del Banco de España, por sus empleados. Esta plancha fue realizada al mismo tiempo que el monumento al general Bolognesi, y de ambas cosas se ocupó a la vez La Ilustración Artística “con sus más encendidos parabienes y felicitaciones al Sr. Querol"[3].: "… La otra obra de Querol que reproducimos es una bellísima plancha en relieve, en forma de hoja de puerta de arca de caudales, que sirve de tapa al álbum regalado por los empleados del Banco de España al Secretario General D. Juán de Morales, con ocasión de su ascenso a Subgobernador del Banco en Madrid, y, en primer término, las figuras del Trabajo, la Banca, del Comercio y de la Industria, presididas por la Fortuna. En el marco hay dos medallones en forma de visagras de la puerta, en que están representadas las figuras la Vigilancia y la Fuerza. En lo alto va el escudo de armas de España y la fecha del nombramiento del Sr. Morales. Por su parte La Ilustración Española y Americana comentaba: "Una nueva obra del laureado artista figura hoy en nuestras páginas, el relieve hecho para la plancha que los funcionarios del Banco de España regalan al Subgobernador del mismo D.Juan Morales y Serrano.Lo elegante de la composicióncomposición decorativa, la alegoría que en su centro aparece y el primor con que las figuras y la ornamentación están labradas, son dignas del ilustre artista que firma la obra”.[4]
La plancha es una perfecta composición del relive pictórico, es un cuadro pictórico hecho escultura en relieve. Además de las figuras alegóricas incorpora a la composición el paisaje urbano. En este caso, reproduce el edifico del Banco de España, la calle Alcalá de la ciudad de Madrid, con multitud de detalles, como los faroles y las vías del tranvía, pasando desde las figuras de bulto redondo al relieve, de los detalles al esbozo. Al igual que en sus monumentos el relieve de la plancha pasa a tener un contenido no solamente escultórico sino pictórico, completado éste por el dominio de la prespectiva. En primer término aparecen las figuras del Trabajo (personificadas por una guadaña y una joven con un haz de trigo) y al otro lado el Comercio (una joven arrodillada con un libro entre las manos llevando la contabilidad y la alegoría de una rueda con alas) y la Industria (personificado con un joven con casco iluminado con una rueda dentada y una antorcha). A su lado la Banca mostrando el edificio del Banco de España y la diosa Fortuna (alada y semidesnuda con una túnica transparante llevando en sus manos el cuerno de la abundancia de cuyo interior salen monedas). En el lado derecho hay dos medallones a modo de visagras en el que están representadas La Vigilancia y La Fuerza. Al otro lado del album, en el lado izquierdo, una joven de túnica transparente que tiene a sus pies un perro simboliza La Vigilancia. Mientras que las que representan el Trabajo son completamente realistas recordando a Dalou o Meunier, el resto están realizadas con criterios simbolistas, y, sobre todo, la figura de la Fortuna y la Vigilancia. Vemos la técnica de paños mojados que recordaría la herencia de Fidias y el helenismo así como el barroco del cual se sirvió Querol para crear su propio ideal femenino. Por otra parte el tratamiento del escudo de España está realizado de manera que parece una escultura exenta. Es una composición plenamente simbolista y en la que mejor se aprecia la reconversión de la pintura al relieve.
                
 
    
     En lo que respecta a las medallas, se tiene noticia de dos realizaciones, una de ellas es la de una conmemorativa de la Coronación de la Virgen del Pilar, en Zaragoza. Lleva las inscripciones en el anverso Medalla Oficial de la Coronación de Ntra. Sra. del Pilar de Zaragoza 1905 y en el reverso Bendita y alabada sea. La reproducción gráfica aparecía recogida en Heraldo de Aragón pero sin ningún comentario al margen[5]. La descripción más detallada es la realizada en el catálogo de la Exposición Monumentum Laudis con comotivo de la conmemoración del CXXV aniversario de la revista El Pilar. La composición de Querol tiene en el anverso a la Santísima Trinidad coronando a la Virgen con la propia corona canónica, teniendo al lado inferior el escudo de Zaragoza y rodeando la medalla la inscripción conmemorativa.
En el reverso, en el centro la Virgen rodeada de ángeles teniendo al lado derecho la silueta del templo del Pilar y el Puente de piedra en el primer plano, mientras en el izquierdo ángeles cantores con la jaculatoria de Bendita y alabada sea.
También en esta creación se advierte el eclecticismo aplicado, en esta ocasión, a una de las llamadas artes menores. 
Realizada de un modo barroquizante tanto en lo que respecta en el tratamiento de los ángeles y la Virgen como en la escena de la coronación, ambas acordes con el estilo modernista. Destaca el realismo en los detalles como es la reproducción de la auténtica corona canónica así como el escudo de Zaragoza y las siluetas del templo del Pilar y del puente de Piedra en una progresiva gradación para conseguir distintos planos (VV. AA., 2007: 183). De este modo, consigue dar un efecto de perspectiva con lo que traslada el relieve pictórico de sus monumentos, la historia total, al arte de las medallas. En la medalla conmemorativa de la Coronación de la Virgen del Pilar, la reproducción de la imagen de la Virgen es exacta en su efigie, corona y tratamiento del manto, así como en la otra de las caras las torres del Templo del Pilar al mínimo detalle, cuasi torres modernistas, con la técnica del rebaje para dar sensación de relieve con lo que el relieve pictórico se traslada al campo del a medallística.
La segunda medalla de la que se tiene noticia gráfica es la conmemorativa del viaje del presidente de la República Francesa Mr. Loubet recogida por la revista La Ilustración Artística[6]. En esta época, la realización de medallas dejó de tener un carácter artesanal para dar paso a la producción industrial y el primer paso fue que los escultores sustituyen a los grabadores. El trabajo de las medallas consistió en realizar el molde en escayola, y, seguidamente, retocar los bordes, mientras que, las figuras se aumentaban o disminuían con un buril, con la llamada técnica del rebaje, que era disminuir los fondos y las figuras para dar sensación de relieve, y, al mismo tiempo, destacar lo que
se quiere representar en un primer término y, después, se vertía el metal.
En la Medalla de la visita de M. Loubet, realizó la repetición de un retrato, en este caso las efigies, plasmadas en todo su realismo. En este caso, era el escultor el que realizaba el modelo al yeso, mientras que, el molde y la acuñación se hacían en un taller, como, en este caso, el taller de los Vallmitjana, concretamente de Julio Vallmitjana y Colominas, sobrino de los escultores Agapito y Venancio Vallmitjana.Pero además de la relación con los hermanos Vallmitjana, también es muy posible, que en el tema de las medallas también recibiese aportaciones de otro de los escultores catalanes diseñador de medallas: Eusebio Arnau. También entró en el taller de Querol, aunque, por tiempo muy breve, un escultor que, con el tiempo, será uno de los grandes renovadores de la plástica: Pablo Gargallo.[7]
 
 
En cuanto a los dibujos, uno de ellos (que aquí reproducimos en portada), fue realizado durante su etapa de pensionado en Roma. Es un boceto a la pluma que lleva por título Tocador de contrabajo[8]. Destaca el estudio academicista de la figura humana, visible en el contraposto de la misma, contrastando con el tratamiento cuasi escultórico del contrabajo. Es posible que fuese un dibujo preparatorio para la realización de una escultura como lo prueba el amplio pedestal sobre el que se asienta la figura humana.
En 1902, aparecen dos dibujos en sendas revistas. Uno fue para Blanco y Negro, ilustrando la primera página de la revista, dedicada a la Semana Santa. Es muy convencional y representa la figura de un niño con un cáliz a cuyo fondo se vislumbra una cruz[9]. El otro, fue una colaboración fue en la revista Alma Española ilustrando un poema del poeta Juan Maragall, titulado Alma Catalana y lailustración: “La nueva Cataluña. Alegoría del genial escultor Agustín Querol”[10]. Representa a una niña, alegoría de Cataluña, tocada con la tradicional barretina que ya había tratado en escultura.  
También podrían citarse, además de los dibujos de sus proyectos de monumentos y urbanísticos, dos cabezas femeninas que tienen por nombre Estudio (Gil, 1910: Lam. LVII y LXIV). El resto son ilustraciones de sus pinturas al óleo sobre los distintos proyectos de monumentos (Gil, 1910: Lam. XVIII, XXXVII a XLIII; L, LIII a LVI y LX y LXV). En la colaboración con las revistas, el dibujo se convertía en una estampación a modo de serigrafía. En los restantes, los trazos del dibujo son ya plenamente simbolistas tanto en las líneas del contorno, el tratamiento de la figura y todo el marco de la composición. Con estas realizaciones se unió a los grandes dibujantes y cartelistas del modernismo de su época como Riquer, Tamburini, Brull, Baixeras Junjent, y dos de los consagrados pintores modernistas: Ramón Casas y Santiago Rusiñol. Entre los escultores, Benlliure y Lorenzo Collaut Valera, discípulo de Querol. Mientras que para el dibujo alegórico titulado La Nueva Cataluña pudo ser su inspiración el busto que realizó en 1882 en línea con el historicismo romántico, en las dos figuras femeninas avanza hacia otra estética finisecular: en una de ellas, son visibles los recuerdos del busto preparatorio del grupo Sagunto, en la línea anterior del romanticismo de Rude; en la segunda, sin embargo, los rasgos son ya plenamente simbolistas.
En sus pinturas sobre los proyectos de monumentos, nos muestran su barroquismo, su imaginación desbordada en el intento de unir las tres artes así como una audacia creativa sin límites en el empleo del eclecticismo escultórico. Fue como si la pintura le ofreciese más posibilidades de explayarse, de desarrollar la creación de proyectos monumentales, esos grandes escenarios escultóricos, que por su amplitud era muy difícil que llegaran a plasmarse y que fueron sus fantasías monumentales 
 
 
     Otro de los campos en donde se desarrolló la actividad queroliana fue para el ámbito urbanístico. Durante la vida de Querol tuvo lugar un boom del desarrollo urbano en España, sobre todo, de sus dos principales urbes, Madrid y Barcelona, y continuaron en Bilbao, Valencia, Zaragoza, Sevilla, etc. Al mismo tiempo, que este crecimiento, se va a producir una especie de revitalización de aquellos sitios de las ciudades considerados como más emblemáticos. Estas intervenciones fueron de orden urbanístico, establecer un nuevo trazado urbano con los llamados ensanches. Con ellos se pretendía dotar a las ciudades de los modernos servicios y, al mismo tiempo, quitar aquellos edificios considerados del pasado y reemplazarlos por otros más acordes con los tiempos actuales. Querol, llevó sus propuestas a uno de ellos: la Puerta del Sol.
La Puerta del Sol de Madrid, albergó edificios emblemáticos como la Iglesia del Buen Suceso, la Inclusa, el Convento de San Felipe y la antigua casa de Correos. En la Puerta del Sol tuvo lugar el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses, plasmado por Goya en su La carga del 2 de Mayo, los levantamientos revolucionarios de 1830, etc.
Las reformas llegaron en el reinado de Isabel II, con los gobiernos de Pascual Madoz y del Marqués de Salamanca, cuando se emprendió su modernización. La intervención en la Puerta del Sol fue inevitable, debido a la presión física de un parque móvil para el que el centro urbano ya era pequeño. En 1853 se convocó un concurso para adjudicar las obras de remodelación, pero ninguno de los proyectos presentados obtuvo el apoyo unánime de las instituciones encargadas de juzgarlo. Por ello una Real Orden de 1856 otorgó directamente la elaboración del proyecto a J. B. Peyronnet, que tampoco satisfizo plenamente. Después de una serie de vicisitudes, la obra fue adjudicada al ingeniero L. del Valle, quien en 1859 presentó el proyecto que habría de llevarse a cabo entre 1860 y 1868. De esta forma, y con miras a resolver el problema de la circulación más que el de composición arquitectónica, Valle situó el centro de la plaza en el punto donde la circulación se hacía más densa, y distanció las salidas de las calles que dan a la plaza (Mayor, Arenal, Preciados,Alcalá, carrera de San Jerónimo y Carretas), recurriendo a una planta en línea curva.
Al mismo tiempo, comenzó a plantearse en Madrid la necesidad de un ensanche; el proyecto definitivo fue el del ingeniero C. M. de Castro, aprobado en 1860. Para evitar la barrera del Manzanares, este ingeniero planteó una expansión urbana al N. y E. (distritos de Chamberí y Salamanca) en el que abandonó el trazado radial que caracteriza al casco antiguo para adoptar un plan ortogonal similar al propuesto por Ildefonso Cerdá para Barcelona por las mismas fechas. Sin embargo, y, a diferencia de éste, el plan Castro seguió considerando a Madrid como una ciudad centralizada, por lo que ideó una serie de rondas (las actuales, avenida Reina Victoria, y calles Raimundo Fernández Villaverde, Joaquín Costa, Francisco Silvela y Doctor Esquerdo) que la circunvalaran. Como el plan Castro dejó sin tocar el casco antiguo y el parque móvil no dejaba de crecer, a finales de siglo se hizo precisa una arteria urbana larga y ancha por la que se pudiera canalizar el tráfico rodado y que uniera, mediante una distancia mínima, los puntos extremos de la villa. De esta necesidad provino la apertura de la Gran Vía, según proyecto de 1886 de Carlos Velasco, reformado en 1898 por J. López Salaberry y F. O. Palacios, 1898, aprobado definitivamente por R. O. de 1904 e iniciado en 1910.
     Madrid, pues comenzó a modernizarse con la construcción de nuevos edificios en imitación a los de Barcelona, aunque esto llevase aparejado la destrucción de edificios antiguos de indudable valor artístico. La Puerta del Sol no fue ajena a estos cambios: el primer sitio donde se instalaron las primeras columnas de gas, 1860, las primeras farolas, 1863, y donde comenzó a funcionar el primer tranvía, 1871.
Quedaba una reminiscencia del pasado: una fuente Para reemplazarla se pensó en en una gran farola o foco eléctrico que iluminase la Puerta del Sol. Querol presentó el proyecto de farola o foco monumental en 1894, recién vuelto de la Academia de Bellas Artes de Roma para realizar el Frontón del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales. Las primeras noticias sobre esta gran farola o foco eléctrico fueron recogidas por Balsa de la Vegaen la revista La Ilustración Artística en el artículo titulado Crónica de Arte[11].Mientras la publicación y conocimiento gráfico del proyecto fue más tardío, concretamente en 1902, y, solamente fue dado a conocer con comentario e información gráfica por la revista Blanco y Negro. En este sentido, escribió lo siguiente en su sección de Actualidades: “Dentro de séis o siete meses será colocada en el centro de la Puerta del Sol la farola monumental, cuyo proyecto notabilísimo, debido al insigne escultor y querido colaborador nuestro D. Agustín Querol, publicamos. El boceto y el plan de esta hermosa obra han merecido justos y grandes elogios”[12].
En esta ocasión, dejó la escultura para abordar lo relacionado con cuestiones urbanísticas integrando la técnica con la escultura como se realizó en Barcelona, con el monumento a Galcerán Marquet, 1850, obra del escultor, Campeny, del arquitecto Molina y del ornamentista José Santigosa, en donde cumple no sólo la función de monumento, sino también la de fuente iluminada y en el monumento a Colón, 1883-1888. El gran foco con sentido ascensional y realizado en estilo modernista, tiene una aportación: une el diseño a la escultura decorativa con las figuras alegóricas de La Velocidad, La Luz, El Calor y La Fuerza
También hubo un proyecto de fuente monumental, recogido en libro de Gil, correspondiente a una pintura con el título Proyecto de fuente monumental pero al que no dedicó nada más (Gil, 1910: Lam. LX). El dibujo de la fuente parecido o con referencias con la Columna de la Independencia del Ecuador para Guayaquil, con los Proyectos de monumentos a Bartolomé Mitre o los Altares de la Patria en pleno sentido ascensional, de estilo plenamente modernista con predominio de la línea curva y de ahí su total carácter dinámico. En el proyecto se une la idea de fuente y monumento conmeorativo para un parque entendido como entorno y paseo ciudadano, entendiéndose como escultórico y no arquitectónico, como ocurre en los monumentos realizados por Querol en su última época. Con un tratamiento de las figuras alegóricas en estilo simbolista, es similar al estilo que Querol impuso a sus realizaciones en el tercer período de su producción, concretamente, a partir de 1907.

Nada hay comparable en las fuentes monumentales de aquella época. Es un proyecto muy diferente de la obra de Roig Soler, La señora del paragüas, 1884-1885 en el Parque de la Ciudadela, Barcelona donde se da por separado el pedestal arquitectónico y la figura escultórica, y mucho más cercano a la Cascada del mismo Parque de la Ciudadela y su Nacimiento de Venus, 1885, de Venancio Vallmitjana. Al carácter arquitectónico-escultórico de la fuente se une casi coronando la escultura en lo alto del pedestal, el foco de luz eléctrica con el consiguiente contraste de luz y sombra expandiéndose al paseo o entorno, abarcando con lo que el efecto impresionista iba más allá de la obra escultórica-monumental.En caso de haberse realizado hubiera enlazando con las propuestas más novedosas de su tiempo, véase Exposición Universal de Chicago, 1892, y, sobre todo, la Exposición Universal de París de 1900.



[1] “Noticias: Dice un periódico de Barcelona”. La Verdad, Tortosa, 8 de Septiembre de 1884, nº 194

[2] “Año Nuevo: Bajorrelieve de Agustín Querol”. Nuevo Mundo Madrid 1 enero de 1902, nº 417, página de portada

[3] Plancha en relieve regalada al Excmo. Sr. Juan Morales y Serrano, Subgobernador del Banco de España por sus empleados. La Ilustración Artística. Barcelona 19 de marzo de 1902, nº 1.064, pp. 333 y 338

[4] "Bellas Artes: Relieve de Agustín Querol". La Ilustración Española y Americana. Madrid 8 de Julio de 1902, nº 25, pp. 3 y 5
 

[5] "La Peregrinación al Pilar: Medalla de Agustín Querol". Heraldo de Aragón Zaragoza 18 de abril de 1905, nº 588 sin paginar

[6] "Medalla conmemorativa del viaje de M. Loubet a España". La Ilustración Artística. Barcelona 30 de octubre de 1905, nº 1.244, p. 706.

[7] Pablo Gargallo llegó a Madrid, al taller de Querol, del Paseo del Cisne, en 1906, momento en el que está trabajando en el proyecto del Monumento a los Sitios de Zaragoza, y, de esta relación salió una medalla dedicada a Agustín Querol (Arias Bonel, 1998).

[8] Boceto a la pluma del escultor Querol: Tocador de contrabajo. Archivo de Tortosa.

[9] Portada de Agustín Querol. Blanco y Negro. Madrid 29 de Marzo de 1902, nº 569 sin paginar

[10] "La Nueva Cataluña: Alegoría del genial escultor Agustín Querol". Alma Española. Madrid 24 de Enero de 1904, nº4, p. 6

[11] Balsa de la Vega, R.: “Crónica de Arte: proyecto de emplazar una farola o foco eléctrico para la Puerta del Sol de Madrid”. La Ilustración Artística. Barcelona 24 de diciembre de 1894, nº 678, pp. 820 y 822

[12]Sección de Actualidades: Proyecto de farola monumental para la Puerta del Sol”. Blanco y Negro. Madrid 15 de marzo de 1902, nº 567, sin paginar

relieves, medallas, ilustraciones, mobiliario urbano.
Bibliografía:
ARIAS BONEL, J. L. (1998): Medalla-retrato de agustín Querol por Pablo Gargallo. Goya. Revista de Arte. Madrid enero-febrero, nº 262, pp.52-57
GIL, Rodolfo (1910) Agustín Querol. Madrid .Saenz de Jubera Hermanos Editores.
GUINDA PÉREZ, Antonio (2009): Agustín Querol (1860-1909), tesis doctoral defendida el 3 de abril de 2009 en el Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza.
VV. AA. (2007): Monumentum Laudis. CXXV Aniversario de la Revista El Pilar. Zaragoza, 2007, Excmo. Cabildo Metropolitano y Caja de Ahorros de la Inmaculada.

Número 8

Septiembre 2009
Antonio GUINDA PÉREZ
Doctor en Hª del Arte, profesor de enseñanzas medias
Fecha de recepción: 7/9/09
Fecha de aceptación: 22/9/09
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