La exposición “Alex Francés. Transcuerpo” engloba una selección de la obra hecha por Álex Francés entre 2010 – 2020. Ha sido organizada por el Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana y comisariada por Aramis López, y se pudo ver en la Sala del Dormitori del Centro del Carmen desde el 26 de noviembre de 2020 al 24 de enero de 2021.
Alex Francés es un artista (Valencia, 1962), cuya trayectoria se expresa sobre múltiples soportes narrativos (fotografía, autorretrato, vídeo, escultura…) desde finales de la década de los ochenta. La problemática de la identidad expresada corporalmente (dentro/afuera/coraza), el cuerpo como receptáculo de lo psicológico y lo trascendente, el dolor como refugio, el cuerpo/falo/virgen velado o la figura de la madre son algunas de las preocupaciones que vertebran su obra. Aunque inicialmente fue conocido por una producción fotográfica y de vídeo en la que a menudo utilizaba su propio cuerpo (que aparecía solo o junto a otros cuerpos) como soporte escultórico o escultura misma fotografiada, esta exposición se centra en la transformación de las producciones de los últimos años hacia una materialidad escultórica y objetual. La obra 8 cos enganxat, (2012) podría ser tomada como el punto de inflexión en la genealogía de esta tendencia [1].
Francés afirma que «toda producción de objeto hecha con el cuerpo es cuerpo también», se trataría de un cuerpo «transicional o expandido»; estas producciones serían dimensiones de lo corporal en las que lo espiritual sería muy importante según el artista. Se bordea aquí la noción de transcuerpo propuesta por Francés: estos objetos (obras) pueden resultar abstractos, pero no extraños al cuerpo.
El artista afirma que de algún modo el cuerpo y la experiencia se depositan en los objetos. Según Francés, «ese tipo de idea de intención de depositar el cuerpo en el objeto lo que finalmente hace es que mi cuerpo se expanda, y que cree un espacio, crea “mi propio espacio […] en términos más simplificados sería crear tu propio mundo”». Así, se trataría de un cierto animismo, o agencia traspasada a los objetos (a las obras): de modo que los objetos guardarían una memoria más allá de su fisicidad. Consideramos 8 cos enganxat (2012) como la obra punto de inflexión en este cambio (o vuelta) a un modo de hacer escultórico, que se muestra pendiente de los objetos, los materiales y los procesos. En el inicio de este periodo de cambios figura asimismo la obra ‘Ser de luz’, una cuna de alabastro, vacía, que podría ser como “la trasmutación del cuerpo material a una nueva materialidad, es el tránsito del cuerpo al TRANSCUERPO” [2].
Respecto de su trayectoria, el propio Francés habla de un «cambio en los modos de hacer» más que de una ruptura. Así pues, podría decirse que la transformación de las producciones de los últimos años hacia una materialidad escultórica y objetual más que una ruptura temática (se estarían tratando las mismas preocupaciones de hace décadas) supondría una evolución procedimental a la hora de plasmar una corporalidad que, más allá de la materialidad como organismo, remite a una cierta transcendencia.
En la exposición podemos ver plasmaciones formales en escultura, tejido, collage, impresiones textiles, vídeos o trabajos sonoros. En todas ellas prevalece la pretensión de hablar del cuerpo, de hacerse un cuerpo, cuestión que puede observarse en obras como 8 cos enganxat, Armadura o El banquete. Como añade el comisario Aramis López, “También aparecen preguntas acerca de cómo construimos las imágenes, el artista pone sus objetos en manos de ciegos que las recorren y las interpretan en el vídeo ‘Vuit’”[3]. En el vídeo ‘La casa del cuerpo’ Francés reflexiona sobre su identidad, “sobre la diferenciación e interrelación entre organismo, cuerpo y yo; en una proyección simultanea de imágenes, música y sonidos, donde gran parte de estos materiales fueron obtenidos a partir de una exploración médica al propio artista”[4].
Se puede rastrear la materialización de estas preocupaciones de homo religiosus, en los propios títulos de las obras de los siguientes años: Coraza interior-exterior (2013), Cordero Pascual (2013), o Giróvagos velados (2014), que preconizan la noción de transcuerpo, que el artista elabora más tarde, en 2016.
La pieza Transcuerpos (2016), es importante para Francés, que ve plasmado en ella el concepto de cuerpo expandido, la idea de un transcuerpo. En ellas está presente la idea de elevación. Para Francés se trataría de una representación de lo-que-no-puede-ser-desvelado, que nos hace inventar, imaginar, pues no logramos desvelarlo.
En la pieza Caseta (2017), se deja caer algo encima de otra cosa… Este uso de los materiales y estos procedimientos para Francés resulta en transcuerpos también; son esculturas, son una representación del cuerpo, en el sentido de que están conformadas por una estructura rígida (huesos), una superficie semirrígida o blanda (piel), que está perforada (agujeros, cavidades… del cuerpo); los agujeros están pintados y cortados a mano. Se trata de una abstracción del cuerpo, su mínima expresión o esquema: porque el cuerpo está lleno de agujeros, físicos, metafóricos y simbólicos.
Algunas de las obras expuestas son: Ser de luz (2010, alabastro); Armadura (2012; 8 objetos de ganchillo pintado); 8 cos enganxat (8 objetos de palangre de cáñamo) (2012); Vuit (vídeo, 20´18´´, 2012); Cordero Pascual (2013; ganchillo pintado, pan de oro y mancuerna de hierro); Coraza interior-exterior (2013;2 piezas de ganchillo pintado); Giróvagos velados (2014; 4 piezas de ganchillo pintado); Madre velada (2014; ganchillo pintado); La casa del cuerpo (2015; Vídeo, 22´51´´); Transcuerpo (2016; Ganchillo pintado, flecos y soportes de hierro); o Femenino velado (2016; Ganchillo pintado, madera y flecos de cordón), entre otras.
En definitiva, en “Transcuerpo: Alex Francés, 2010-2020” el concepto de transcuerpo se refiere a cómo el cuerpo «está en el objeto y el objeto, a su vez, se hace cuerpo». Este corpus de obra –a la que guía un deseo de búsqueda– se muestra precisamente en un dormitorio, un lugar de tránsito entre mundos (la cama, la noche, el cuerpo, el deseo, la ensoñación, las tribulaciones nocturnas…).
En ese sentido, se da la circunstancia –fortuita– de que el Centre del Carme esté ubicado en el antiguo Convento de la Orden de los Hermanos de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, también llamada Orden de los Carmelitas (finales del siglo XII), y de que la exposición “Transcuerpo: Alex Francés”, 2010-2020 esté ubicada en la planta última, precisamente en la Sala que fue durante siglos el antiguo dormitorio de los frailes. Toda una sincronidad jungiana…
[1] Partes de este texto son extractos del capítulo “Éxtasis de las cosas: Alex Francés, escultura-cuerpo más allá de la materialidad”, de Silvia Martí Marí, en el libro-catálogo Alex Francés. Transcuerpo 2010-2020, Valencia, ed. Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, 2020, pp. 44-69. ISBN- 978-84-482-6510-6.
[2] LÓPEZ, A., comisario de la exposición, en el folleto de la exposición Alex Francés. Transcuerpo 2010-2020, Valencia, Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, 2020. https://www.consorcimuseus.gva.es/wp-content/uploads/2020/11/A%CC%81lex-France%CC%81s-Folleto-CAS.pdf
[3] Ibid.
[4] Ibid.