He aquí una artista de gran porvenir, de una carrera fulgurante: ha logrado en muy poco tiempo a través de una amalgama de esculturas, dibujos e instalaciones que el nombre de Gema Rupérez (Zaragoza, 1982) empiece a ser reconocido a nivel nacional e internacional. La artista sabe lo que quiere, eso está claro; Su obra es esencialmente narrativa, está llena de detalles, de sutilezas, juega con muchos elementos desde el punto de vista iconográfico, pues posee cierto carácter mágico que transciende, que penetra en el fondo de nuestro corazón. No es nuestra intención descubrir aquí la trayectoria de Gema Rupérez, su capacidad para investigar o para asumir retos, sino más bien esa enigmática belleza que atrae a través de esos penetrantes ojos que buscan más allá de la luz que los mortales intentan encontrar. Sobrada de carácter, su sonora risa inunda de felicidad y alegría allá donde se encuentre. Y eso no es fácil de encontrar hoy en día. Hablamos de lo divino y lo humano con la artista zaragozana, a raíz de la entrega del galardón por parte de la Asociación Aragonesa de Críticos de Arte, en la sección Artista Joven, edición 2012.
Pregunta: La AACA Asociación Aragonesa de Críticos de Arte te ha concedido el premio al joven artista aragonés 2012. ¿Qué ha supuesto este premio?
Respuesta: Después de tanto tiempo fuera, creciendo como profesional y como persona, es un honor volver a casa y obtener un reconocimiento inesperado. Lo que ha supuesto todavía no lo sé, pero si sé lo que siento, me emociona mucho y me da confianza para continuar.
P: Con formación tanto en Aragón como en Valencia. ¿Qué supuso el cambio al conseguir la beca de la Diputación Provincial de Zaragoza en la Casa Velázquez de Madrid?
R: Creo que el salto temporal de dos años a la capital era imprescindible para crear vínculos con todo el movimiento artístico cultural que ofrece Madrid y que además puedo mantener estando ahora en la distancia cercana. Por otro lado, como experiencia cualquier residencia artística que he vivido, tanto esta en la Casa Velázquez, como el año en Italia, la Fundación Gala en Córdoba o la más reciente en la Galería Kiosko en Bolivia, son secuencias de mi trayectoria que me han aportado mucho a todos los niveles, pero sobre todo en el desarrollo de mi trabajo. Implica estar más atento a todo lo que sucede a tu alrededor.
P:¿Cómo se vive este momento de tanta actividad siendo tan joven?
R: Lo vivo con toda la energía que puedo, intentando no perder la perspectiva. Lo considero necesario para proyectar nuevas ideas. La actividad genera movimiento y el movimiento te ayuda a descubrir y ampliar otras posibilidades dentro de tus líneas de investigación.
P: ¿En qué consiste ser artista?
R: Consiste en lo mismo que ser cocinero o cualquier otro oficio que requiera involucrarse con lo que uno cree…La palabra artista siempre me ha sonado demasiado grande. A veces me defino simplemente como pintora por la forma de construir o plantear las obras que realizo, aunque se materialicen de otra forma, como instalaciones…
P: Las nuevas tecnologías han permitido que los jóvenes artistas hagan nuevas y mejores obras. ¿Crees que con ello se ha terminado el oficio de pintor?
R: En absoluto, al final se trata de encontrar el medio en el que quieres comunicar algo y las nuevas tecnologías me parecen una herramienta muy válida. Cuando empiezo a desarrollar una idea no parto nunca de la técnica, ni de los materiales, sino de las necesidades de dicha idea para poder materializarla.
P: Qué referencias filosóficas, literarias o artísticas empleas a la hora de realizar tú obra?
R: Siempre me cuesta mucho responder a este tipo de preguntas porque podría hacer una extensa lista de referentes…dentro de mi proyecto de tesis, estudié bastante algunos filósofos franceses como Gaston Bachelard, Jean Baudrillard, Roland Barthes…entre otros. Y a nivel más literario,de los últimos libros que he leído, Viaje alrededor de mi habitación de Xavier de Maistre, me pareció exquisito, es un libro de 1794 pero sin embargo es de lo más contemporáneo y te da una visión muy particular sobre lo racional e irracional del individuo, se acerca bastante a los conflictos que intento tratar en mi obra.
P: ¿Podemos encontrar tintes autobiográficos en tu obra?
R: Si, inevitablemente no sé hacerlo de otra manera. Pero no es de una forma explícita, esos tintes autobiográficos a veces son de un porcentaje muy pero muy pequeño. Simplemente intento ser sincera con lo que hago y trabajar desde la intuición, y esta es la parte más real.
P: ¿Cuál es la situación actual de la mujer artista en el panorama cultural, según tu propia experiencia?
R: Me preocupa que mientras se sigan generando este tipo de preguntas significa que todavía queda mucho por hacer. Y me gusta pensar que pongo mi granito de arena si continúo trabajando y formando parte como mujer o más bien como individuo dentro de ese panorama cultural…