Joana Vasconcelos (Paris, 1971), es una artista visual portuguesa, nacida en Paris. A lo largo de treinta años ha realizado más de 500 exposiciones en galerías y museos de todo el mundo, así como en edificios icónicos e históricos. Presenta Flamboyant en el Palacio de Liria, una intervención con más de cuarenta obras monumentales integradas en las distintas salas del palacio, unas obras fueron ya expuestas en el Palacio de Versalles en 2012, otras en el Castillo de Gottorf en Alemania en 2024, algunas proceden del proyecto realizado para Dior entre 2019 y 2024, y otras han sido realizadas ex profeso para la exposición que nos ocupa. El objetivo de estas instalaciones es unir lo clásico con lo contemporáneo, estableciendo un diálogo entre el arte contemporáneo y el legado atemporal del palacio.
Vasconcelos utiliza un leguaje barroco y neopop para realizar su obra, con diversidad de materiales y medios: textiles, cerámica, tejidos, encaje, ganchillo, luces led… Descontextualizando objetos cotidianos, muchas veces de ámbito doméstico, creando otros a gran escala, para provocar un debate sobre las normas sociales, el lujo, el deseo, los roles masculino y femenino, y reivindicar la identidad femenina, la tradición y la herencia cultural. Para llevar a cabo sus obras trabaja con diferentes artesanos portugueses.
En el jardín del palacio encontramos Solitario, una gran alianza que combina llantas doradas de coches de lujo y un diamante construido con vasos de whisky, cuestionando los roles de género, el romanticismo, el matrimonio, el amor y el estatus. Carmen, en la biblioteca, está colgada frente a una carta manuscrita de Prosper Mérimée, gran araña de hierro cubierta de terciopelo negro y adornada con pendientes de plástico de colores combinando lo trágico y erudito con la vulgaridad kitsch. El glamour a lo grande está en Marilyn, Marilyn Monroe mito del deseo y la tragedia, representada mediante dos sandalias gigantes realizadas con cazuelas de acero inoxidable, que brillan intensamente bajo las lámparas de cristal del salón de baile, así como J’adore Miss Dior, enorme y delicioso lazo dorado como los que adornan los frascos de perfume Miss Dior, realizado con multitud de frascos de esta esencia iluminados con bombillas led rosas y rojas, transmitiendo sofisticación y lujo. En Familia feliz, Flora y Baco sujetan un mantel sobre el que reposa un recién nacido, está realizada en cemento pintado con acrílico y cubierta con encaje de ganchillo, se trata de una reinterpretación de la Natividad creando un sincretismo entre lo sagrado y lo profano.
Valkyrie Thyra, en la escalera central, gran pieza hinchable decorada con tejidos de la marca Dior, evoca la fuerza y vigor de las figuras femeninas de la mitología nórdica, poniéndolas en relación con la pujanza de las mujeres de la Casa de Alba. Son muy importantes sus corazones: en la capilla, acompañado de las magnificas pinturas doradas de José María Sert, vemos Flaming Heart, de rojo intenso, con tentáculos dirigidos a todas las direcciones, compuesto por bordados, ganchillo y luces led, sugiere pasión y espiritualidad. Coração Independente Preto, hecho con cubiertos de plástico modelados para conseguir una preciosa filigrana, trasmite duelo y nostalgia.
A la vez, en cada instalación juega con diversas piezas musicales clásicas de Wagner, Tchaikovsky, Chopin, Bizet o populares como fados. Como muchos artistas, Vasconcelos entiende que la obra no está terminada si no hay interacción con el espectador, y esta relación es obligatoria a la hora de contemplar su obra, el gran formato empleado obliga a rodearla y recorrerla, a observarla desde distintos puntos. Joana Vasconcelos realiza una obra hermosa, grandiosa, abigarrada, irónica, colorista, divertida, provocativa, próxima y amable, logrando conectar fácilmente con el espectador, y provocando sonrisas y admiración.


