Algunos medios de comunicación han anunciado que esta exposición “bucea” en la obra del homenajeado, no sé si será porque para visitarla hay que descender a las profundidades de las salas de la Fundación Caja Rural de Aragón en el antiguo Casino Mercantil. Lo que está claro es que las turbulentas aguas de la actualidad no han sumergido bajo abismales capas de olvido nuestro aprecio por Pascual Blanco, este admirable artista, estupendo profesor y excelente persona, que falleció hace ya doce años, pero cuya memoria sigue muy viva en Zaragoza. Buena prueba de ello ha sido la multitudinaria inauguración el pasado 11 de septiembre de esta muestra, en la que apenas cabíamos todas las personas allí presentes, que aplaudimos entusiastas el emotivo discurso inaugural de Antón Castro, las palabras de su viuda y de su hijo, o la música en vivo con la que Suavek Arszyñski cerró el acto. Esta antológica, comisariada por Susana Martín y Álvaro Gómez, quienes la han titulado: El camino de la creación: Fragmentos de intimidad, nos vuelve a dar la oportunidad de reencontrarnos con piezas icónicas de las sucesivas fases que marcaron la carrera de este laureado pintor y grabador, desde la abstracción y la denuncia socio-política en torno a1968 u otras obras posteriores de muy diversos estilos en la sala abovedada; pero también con los dibujísticas composiciones con iconografías ornamentales en torno a figuras desnudas, sobre todo femeninas, tan características del periodo final, a las que se consagra la gran sala transversal; entre medio, hay un tercer espacio más íntimo reservado para trabajos en papel, una veta artística cultivada con notable éxito por este artista, que recibió el Premio Aragón-Goya de grabado en 1998. Lástima que sólo podamos visitar esta selecta panorámica hasta el 31 de octubre, durante el muy restringido horario de esta sala, abierta al público dos horas cada día laborable. Afortunadamente, ya falta menos para que el Instituto Aragonés de Arte y Cultura Contemporáneos ofrezca, cumpliendo por fin su función como museo de arte contemporáneo, un amplio montaje estable donde encontraremos un recorrido histórico por lo mejor de nuestras artes desde el grupo Pórtico, un itinerario museístico en el que imagino no faltarán los protagonistas del grupo Azuda 40. Eso será dentro de un par de años y, entre tanto, hay otro museo zaragozano donde podemos ver en permanencia obras de Pascual Blanco, que es el Alma Mater, en el palacio arzobispal (por desgracia, no prosperó el proyecto para decorar bóvedas del Pilar, donde hubiera brillado su obra a la vista de locales y turistas).


