Goya y la Modernidad

"Goya y la Modernidad" es una ambiciosa exposición sobre la huella del pintor aragonés en los siglos XIX y XX, con 345 obras, de los principales Museos y colecciones del mundo, que cierra el ciclo expositivo, antes de que comiencen las obras del futuro Museo dedicado a Goya. La muestra permanecerá abierta en el Museo de Zaragoza hasta el 8 de marzo.

La influencia de Francisco de Goya en el arte y la cultura contemporánea, es un hecho latente, demostrado hace mucho tiempo, tanto por especialistas-como Lafuente Ferrari-, como por pintores deudores de su obra -como es el caso de Antonio Saura- .En esta muestra en concreto se parte de la propia obra de Goya, para darle un empaque con cierto aire de academicismo y poco arriesgado, con lo que se asegura un éxito de público, por el reclamo de su nombre, al mismo tiempo que nadie criticará la presencia de piezas tan valiosas. El resto de autores, cercanos a los 60, son en general, incuestionables en la historia del arte y en todos se puede palpar la obra de Goya, pero también hay otros en los que también existe y que no están presentes. Es por tanto una exposición con un destacado cuerpo teórico y una intencionalidad manifiesta, pero no es novedosa, aunque sus responsables los profesores Concha Lomba y Valeriano Bozal, se empeñen en ello. En la exposición no faltan autores de la talla de David, Delacroix, Gericault, junto con Van Gohg, Manet, Much, Dalí, Picasso, Miró. Saura, el Grupo Cobra o Kiefer, por mencionar algunos, ya que la nómina es muy extensa, pero no todas las piezas están a la altura de las firmas que las rubrican. La gran mayoría de las obras, hasta que llegamos a las salas más contemporáneas, son en su mayoría sobre papel lo que pos su abultado número, hacen que el espectador que no sea especialista, acabe cansándose y piense que sólo se ha buscado engrosar las piezas exhibidas, cuando se podían haber elegido menos pero más significativas. Como en todas las exposiciones son los comisarios quienes deciden esta cuestión, aunque los criterios siempre están sujetos a la subjetividad, y sin duda los artistas representados constituyen firmas incuestionables.

 

La exposición ocupa las mismas salas que la anterior muestra "Goya e Italia", aunque el sentido de la visita sea al contrario. Se ha dispuesto en seis ámbito dedicados a: los retratos, la vida de todos los días, los disparates,

Goya: La lechera de Burdeos

lo grotesco, la violencia y el  grito. Todos temas que Goya abordó en sus obras, y abren cada sección. Asuntos indiscutibles de la historia universal, y patrimonio temático del arte. La exhibición se inicia con los magníficos retratos que pinto Francisco de Goya,  y su manera de atrapar el trasunto del tiempo. Personajes históricos como Gaspar Melchor de Jovellanos o la Marquesa de Lazán, les sirven a los comisarios para plasmar, lo que tantas veces han explicado en la universidad, la forma innovadora del artista aragonés de atrapar la personalidad  del representado,  huyendo de la frialdad neoclásica, aportando un aire renovador que posteriormente será adaptado por otros autores, como se refrenda en la muestra. Piezas irrefutables que por muchas veces vistas, siguen atrapando a quien las mira. El segundo ámbito en el que esta dividida la exposición se abre con una pieza, no exenta de polémica, la “Lechera de Burdeos”, que sin embargo sigue siendo estandarte de modernidad. Pero el reflejo de la vida cotidiana, tiene su máximo esplendor en el "Vuelo de Brujas", en ese mundo de aquelarres, de maestros que inflingen severos correctivos a los alumnos, de imágenes sórdidas que abordan la miseria de personajes que subsisten en la sociedad y que tan bien refrendó Van Gogh, en la obra que se exhibe y que está muy cercana su famosa obra de "Los comedores de patatas". El siguiente apartado, como no podía ser de otra forma define su nombre: los disparates, con  la serie completa de dibujos de Goya, sin embargo el resto aunque tiene nombres tan sobresalientes como Munch, se diluye entre piezas de papel de pequeño formato, que por la distribución del obligado montaje, se pierden en el conjunto. Tras atravesar el desafortunado pasillo, la recompensa se encuentra al otro lado, con los Gutiérrez Solana. Sólo un artista como él supo identificar la estela de lo grotesco dibujada por Goya. Junto a él afamados nombres con obras de menor entidad.

El piso superior nos guarda las mejores sorpresas. La violencia, nunca estuvo mejor representada que en la serie "Los Desastres de las Guerra", pero antes hemos de detenernos en los Miró que aunque pueden suscitar dudas por su ligazón con Goya, siempre es un placer contar con su obra en una exposición. Las impactantes obras sobre la guerra sobrecogen y preparan al visitante para llegar a la sala donde Picasso y Julio González, dialogan sobre nuestra historia mas reciente y nos hacen reflexionar sobre la guerra civil española. El último ámbito esta dedicado a "El Grito", y no podía falta el Grupo Cobra, pero también Francis Bacon, y sus rostros deformados por la expresión, una explosión de color que azota el ánimo. Aquí de pronto las piezas recobran su entidad, te envuelven y casi sin enterarse se encuentras ante la mejor sala en la que las grandes piezas de Antonio Saura y Manuel Millares, te hacen reconciliarte con el mundo atormentado y la huella del espíritu de Goya en el arte contemporáneo. El cierre de la exposición lo ocupa una pieza prácticamente bi-dimensional de Kiefer, que los comisarios de la exposición relacionan con el paisaje que  inspiró a Goya para su obras centradas en la Guerra de la Independencia, aunque la magnífica obra de Willem De Kooning, quizá no se la mejor elegida para acompañarlo, ni el Motherwell, después de que hace años hubiéramos visto su elegía por la guerra civil española, mucho más acorde con  el hilo argumental de esta exposición.

"Goya y la Modernidad" nos deja cifras apabullantes, 345 obras, 138 del propio Francisco de Goya, y de 89 autores más, provenientes de museos y colecciones de 18 países, sin embargo estos datos no deben hacer olvidar la exposición "Después de Goya. Una mirada subjetiva". El pintor aragonés Antonio Saura se atrevió a aportar su visión, con motivo del 250 aniversario de Goya en 1996, con una muestra de 206 piezas de 68 artistas contemporáneos, donde ya estaban casi todos los nombres presentes en esta exposición, y algunos otros como Tàpies, Gordillo o Clavé. Saura con motivo de la inauguración decía: "Si Goya levantara la cabeza y se paseara por esta muestra, creo que estaría completamente de acuerdo con la selección que he hecho. Supongo que al principio algunas obras le chocarían, pero seguro que ninguna le dejaría indiferente". Con esta opinaría igual?.

Exposición en el Museo de Zaragoza

Número 5

Diciembre 2008
Desirèe ORÚS
Periodista radiofónica, Subdirectora de AACADigital
Fecha de recepción: 26/12/08
Fecha de aceptación: 27/12/08
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