Ignacio Fortún en la Sala Luzán, el Centro de Historia de Zaragoza, y la galería Aragonesa del Arte

 
 Este año 2008 ha sido totalmente atípico con respecto a lo que se acostumbra en verano, momento en el que todas las galerías y salas de arte se aletargan para despertar en el otoño con nuevos proyectos. Los fastos de la Expo del Agua nos han sumido en una actividad frenética artística y culturalmente, y al contrario que otros años, galerías y museos han realizado un gran esfuerzo para mostrarnos en el estío grandes exposiciones e interesantes muestras.
 
Hemos podido ver la obra de Ignacio Fortún en tres espacios diferentes y tratando diferentes técnicas. Se trata de un artista minucioso que realiza una obra muy meditada tanto en el aspecto formal como en el intelectual. Quienes hemos seguido su trayectoria desde sus inicios, podemos decir que la palabra que define a su obra es sensibilidad, da igual el tema que trate. 
 
Comenzó realizando una cierta pintura naïf, llena de ironía, que podríamos calificar de costumbrista, retratos tristes de unos años grises con personajes heredados de Solana, pero a diferencia de éste llenos de color. Prostitutas y niñas de comunión, monaguillos y monjas, colegialas, butaneros, oficinistas, parados, camareros de bares de barrio, tres generaciones de mujeres en la terraza de una céntrica cafetería, dejando, con cara de aburrimiento, pasar el tiempo y la gente, esperando inútilmente que algo cambie su vida, al igual que el obrero parado que dormita, en camiseta, en la cocina de su casa, mientras el tiempo, representado por un calendario, transcurre inexorablemente. Personas lánguidas, mediocres, sin fuerza, muchas veces con gafas de pasta y unos cristales tan gruesos que apenas dejan ver sus ojos muy lejanos. Ambientes domingueros de familias con bandejas de pasteles. Escenas que poco a poco van adquiriendo connotaciones surrealistas, hasta que finalmente van desapareciendo las figuras, a veces con paisaje al fondo, siendo éste, a partir de ahora el auténtico protagonista.
 
Un paisaje degradado por la mano del hombre va a ser representado en diferentes momentos de su trayectoria, primero encontraremos la modificación por medio de la industria: vertidos, postes de electricidad, naves, construcciones de cemento, humos que convierten el campo en páramos y eriales, tristeza y desolación, pero en los que a pesar de todo no podemos dejar de ver cierta belleza conseguida por el misterio que le imprime esa soledad, ese abandono. Estos paisajes desechos de la industria van transformándose en testigos de la huella del fuego en los mismos, otra vez la mano destructora del hombre en la naturaleza. Para terminar en los desiertos, esta vez es el aprovechamiento de los mismos para realizar cultivos, maximizando gotas de agua, cubriéndolos con plásticos, cultivos que más tarde son abandonados, pero allí quedan las muestras, los soportes, alguna caseta y los plásticos que el viento va arrancando y transportando, contaminando el paisaje.
 
Después su preocupación va a volver al paisaje urbano, al barrio. Como nexo de unión con su quehacer anterior encontramos que estos extrarradios están limitados por campos que se dejan ver más allá de los edificios y de los muros. Barrio cuyos protagonistas no son las personas que los habitan y su bullicio cotidiano, sino todo lo contrario, son escenarios vacíos a la manera de Chirico, la soledad es la auténtica estrella de este momento.
 
Poco a poco irán apareciendo de nuevo personajes y ambientes interiores, llegaremos a Tránsito, bares, salas de espera, habitaciones de fonda, donde contemplamos personas solitarias, cansadas, hastiadas y somnolientas. De nuevo nos encontramos con la belleza del misterio que envuelve a estos pasajeros que anónimamente pasan alrededor nuestro con toda la carga de vida que llevan a sus espaldas, con sus sórdidas historias que muchas veces podemos adivinar.
 
La última muestra de Fortún, que podemos visitar hasta el 16 de noviembre, Crisálida, se encuentra en el Espacio Tránsito del Centro de Historia de Zaragoza, se trata de una instalación, es una síntesis del trabajo que este artista viene realizando en los últimos años, y que plasmó en la exposición Tránsito en la galería Pepe Rebollo. Dice el autor: La casualidad o el destino ha querido que el último acto de aquella colección de imágenes se represente en un lugar llamado Tránsito. Y tenemos que añadir que a la vez es un espacio muy cercano al albergue municipal, también llamado de transeúntes. El hombre a lo largo de su vida está en un continuo viaje, experimentando como la crisálida metamorfosis. El lugar que mejor expresa este devenir es el ambiente sórdido, triste e impersonal de las salas de espera de las estaciones de autobuses, sus paradas, gasolineras, donde las caras reflejan aburrimiento y fatiga.
 
En la sala Luzán pudimos contemplar Retratos de ciudad, paisaje urbano visto por cuatro pintores aragoneses, en la que junto al artista que tratamos han expuesto su obra Eduardo Lozano, Ignacio Mayayo y Juan Zurita. Fortún nos muestra una ciudad crepuscular en técnica mixta sobre placas de zinc, sistema que viene empleando aproximadamente desde 1997, y con el que va experimentando cada vez mayores efectos con la menor cantidad de medios, así va introduciendo paulatinamente menos pintura, consiguiendo por medio de la superficie pulida del metal y las incisiones y corrosiones realizadas en el mismo resultados brillantes.
 
Por otro lado en esta misma muestra, ha exhibido otra técnica que también ha venido utilizando anteriormente, consistente en la aplicación de distintas luces a una obra sobre zinc. Claude Monet, en su serie de treinta y tantos lienzos sobre la catedral de Rouen, somete a la fachada de la misma a un estudio minucioso del color, tomando como excusa la incidencia de la luz en la piedra blanca, según los distintos momentos del día, ambiente soleado o nublado, y distintas estaciones. Fortún, al contrario, con un sólo cuadro al que le aplica juegos de luces, consigue los efectos ambientales de la luz al amanecer, en el transcurso del día, la tarde y la noche.
 
La muestra que vamos a tratar en último lugar, es la realizada en Aragonesa del Arte, Intensos trayectos, clausurada el 12 de septiembre, en la que junto con obra de Lagunas, Mira, de Pedro, Sarvisé, Saura y Tena, Fortún nos presenta otra técnica, serigrafía sobre aluminio. Es una serie de tres tituladas Ebro, Canal, y Mar, respectivamente, muy apropiada para este año en que la protagonista ha sido el agua,y que inevitablemente tenemos que enlazar con El perfil del agua, que vino realizando en el 2005 mostrando la necesidad del ser humano de este bien escaso y necesario, y como esta necesidad y los distintos aprovechamientos han incidido en el paisaje dotándole de su propia personalidad. 
 
Para acabar esta breve reseña quiero brindar por el éxito de otro suceso en el ámbito artístico que ha tenido lugar en este año 2008, ha sido la creación de un nuevo espacio para el arte en Zaragoza, se trata de la sala que acabamos de nombrar, Aragonesa del Arte, dirigida por Montse Navarro y Mariano Santander. Desde febrero nos ha obsequiado con cuatro interesantes exposiciones. Inició su andadura con una exposición de José Beulas, continuando en mayo con Siete artistas aragonesas, en la que hasta el 12 de julio pudimos contemplar obras de creadoras de distintas generaciones y tendencias: Eva Armisén, Julia Dorado, Sylvia Pennings, Mapi Rivera, Teresa Salcedo, Alicia Vela y Lina Vila. A partir de 17 de julio se expuso la muestra ya tratada, Intensos trayectos.Finalmente el 18 de septiembre se ha inaugurado la exposición de Natalio Bayo Cazador de imágenes, con una atractiva obra sobre papel de gran riqueza expresiva y colorista, en el que el autor, en su madurez artística nos muestra un momento lúdico de su trayectoria.Realiza collage utilizando toda clase de papeles de distintas texturas y porosidad, cartón, páginas grabadas y páginas de cuadernos de apuntes y bocetos, pintando y dibujando encima; nos presenta también acuarelas y distintos tipos de grabados. Juega con las imágenes y las palabras, crea ilusiones, trompe-l’oeil, obligando al espectador a discernir entre lo que realmente es papel y lo que no es tal. Nos presenta autorretratos mezclados con sus personajes de siempre caballeros y damas renacentistas con sus ropajes y tocados, animales y personajes mitológicos, con figuras e imágenes de pintores de todos los tiempos. Esta exposición podremos disfrutarla hasta el 15 de noviembre.Tenemos que felicitar a los directores de Aragonesa del Arte y sus colaboradores deseando que sigan en esta línea y que tengan grandes éxitos.
 
 
      
 
 
 

Número 4

Diciembre 2008
María Pilar SANCET BUENO
Doctora en Historia del Arte, miembro de AACA y AECA
Fecha de recepción: 24/9/08
Fecha de aceptación: 25/9/08
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