No aprendemos nada con aquel que nos dice ’haz como yo’. Nuestros únicos maestros son aquellos que nos dicen ’haz junto conmigo’, y que en lugar de proponernos gestos que debemos reproducir, supieron emitir signos susceptibles de desarrollarse en lo heterogéneo
Gilles Deleuze, Diferencia y Repetición
El conocido escultor zaragozano de origen pirenaico junto con el arquitecto Bayo han creado una escultura múltiple de pequeñas ranas, 610 elementos idénticos, que se ha instalado entre el puente de la Almozara y la nueva pasarela de Manterola. Es una obra integrada en el programa de arte contemporáneo, que se implementa en espacios públicos de las riberas del Ebro con motivo de la Exposición Internacional de Zaragoza 2008, que tiene como lema el agua y el desarrollo sotenible
La cantidad de elementos, responde al deseo de los artistas de establecer una serie de sucesiones de carácter aúreo, la serie de Fibonacci, en la que desde la unidad sumando la cantidad anterior nos da la siguiente 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55, 89, 144, 233, 377, 610. Dicha serie es la traducción matemática aproximada (más exacta cuanto más tiende a infinito) de la proporción aúrea, que han sido utilizadas desde la antigüedad porque responden a las proporciones del cuerpo humano y a las morfologías y relaciones proporcionales de los distintos elementos de la naturaleza. Se llevaron a la práctica, por ejemplo, en la arquitectura de las grandes construcciones de la antigüedad, como los templos griegos. Es una relación que subyace como una estructura profunda en el mundo natural, en la reproducción del mundo vegetal y animal. Sucesiones o proporciones que siguen utilizándose hoy en día en objetos y usos de la vida cotidiana, en composiciones musicales y en distintas disciplinas.
Ranillas sugiere un orden universal y natural que tiene que ser recreado, porque ha desaparecido, una reconstrucción de los ecosistemas naturales,a través del arte.
La serialización de elementos entronca con los postulados de Walter Benjamín cuando hablaba de las reproducciones fotográficas. La democratización de la obra de arte a través de la copia, la extensión de lo único a lo colectivo, de lo privado a lo público. Resonancias también de la obra de Allan McColum, producciones industriales de objetos idénticos con variaciones de color o tamaño nunca repetidos, cada vez desarrollados en estructuras diferentes. La obra, también formalmente, remite al Pop, en concreto a la serie Endangered species de Warhol, en la que uno de los animales en vías de extinción es una especie de rana, similar a la que nos ocupa: una suerte de figura de cómic expresionista repetida, rememorada, que resultarán más reales en un futuro próximo, en la ciudad hoy mismo, que las propias de carne y hueso.
Aunque sean sólo referencias formales, pues la semántica e intencionalidad de Ranillas posee otros ingredientes distintos más contemporáneos, actuales, locales y universales, como es la preocupación por los factores medioambientales y por ende las implicaciones sociales y políticas que ello conlleva. Es una invitación a la reflexión sobre cómo estamos actuando los humanos en el planeta, sobre qué modelo de desarrollo estamos impulsando, sobre qué modelo de futuro deseamos para una ciudad media como Zaragoza. Es un estímulo para el diálogo y el ensayo de otros modelos alternativos, que, al fin y al cabo, eso es algo también inherente al arte, el presentar otros modelos posibles relacionales y de realidad. Lo que nos remite de nuevo a Deleuze para quien la tarea de la filosofía actual es la de pensar las condiciones que hacen posible la aparición de las nociones mismas de ser y de sujeto que están en la base de la filosofía moderna. En este caso los intereses de la filosofía y el arte coinciden, pero no es extraño, pues ambas disciplinas hablan o se preocupan en esencia de lo mismo, de todo lo relativo al ser humano y la vida. (En Diferencia y Repetición el filósofo habla de la diferencia entre elementos que pueden definirse de la misma forma, pero que son distintos por el espacio diferente que ocupan. Es una diferencia no conceptual ideada como repetición de lo idéntico, pero no puede haber una repetición no conceptual, de manera que la repetición no es nunca una repetición de un modelo original. De esta manera, se pone en cuestión las teorizaciones del principio de identidad y de la noción clásica de sujeto que, para Deleuze, es siempre necesariamente heterogéneo) En la disposición espacial de 610 Ranillas, Miguel A. Arrudi y Fernando Bayo han orquestado un ejercicio de libertad colocando los elementos de una forma arbitraria, singularizándolos, heterogeneizándolos y estableciendo una sintonía contingente con el devenir natural.
El nombre de la obra es tomado del que antiguamente tenía ese descampado a las afueras de la ciudad, que señalaba claramente un territorio de batracios, Ranillas, un ejercicio apropiacionista que confiere a la obra un aroma potsmoderno al hacer suyo un nombre que pertenece al imaginario colectivo público que, transformado, devuelven al ámbito social en forma de escultura.
También, de alguna forma, Ranillas sugiere otro paraíso perdido o desubicado, un intento de armonización medioambiental, una recreación nostálgica del pasado, allí donde pervivían los ecosistemas antiguos con más vida, más ricos, más heterogéneos,…para rescatar del olvido un animal que ya no existe en nuestras riberas.


