El Simposium de Escultura de Utebo.

Resumen:

El patrimonio urbano del municipio de Utebo cuenta ya con cuatro nuevas obras procedentes de la cuarta edición del Simposium de Escultura. Los artistas seleccionados en esta ocasión fueron Chris Peterson (Holanda), Carlos Monge (Méjico), Emin Petrosyan (Armenia) y Laetitia de Bazelaire (Francia), cuatro jóvenes promesas del panorama escultórico internacional que, durante los quince días durante los que se prolongó el evento, mostraron al público su manera personal de crear y sentir el arte.

Palabras clave: Simposium, Escultura
Abstract:

Urban patrimony in Utebo includes already four new works coming from the fourth edition of the Sculpture Symposium. The artists selected in this occasion were Chris Peterson (Holland), Carlos Monge (México), Emin Petrosyan (Armenia) and Laetitia de Bazelaire (France), four young promises of the international sculpture-scene who, during the fifteen days in which the event took place, showed to the public their personal way to make and to feel art.

Keywords: Simposium, Sculpture

Entre el 26 de Junio y el 10 de julio de 2007 se celebró en Utebo el IV Simposium de Escultura, un espectáculo de talla de piedra en vivo que el Área de Cultura puso en marcha hace cuatro años.

Se trata de una experiencia artística que se engloba dentro de un fenómeno cultural característico de núcleos de población, si no rurales, sí de la periferia que fue inaugurado en España por el Simposium Internacional del Valle de Echo en 1975. Tanto este primer simposium, como los posteriores, y el de Utebo por supuesto, conservan la esencia original del movimiento iniciado por el escultor Karl Prantl en Austria en 1959: el realizar un encuentro de varios artistas, procedentes de distintos países, seleccionados para realizar una obra monumental, al aire libre y en público, que finalmente queda instalada in situ, enriqueciendo el patrimonio del lugar donde se celebra. De esta forma, se desmitifica y hace comprensible el proceso creativo de la obra escultórica, pensando en un público mayoritario no iniciado, y además, se genera un intercambio de ideas, temas y técnicas entre los artistas convocados que repercute muy positivamente en el desarrollo de la escultura y el arte en general.

Con estos propósitos se ha venido realizando el Simposium de Escultura de Utebo, consolidándose como uno de los más importantes de Aragón, tanto por la calidad de las obras realizadas como por el carácter internacional que ha ido adquiriendo a lo largo de estas cuatro ediciones.

     

Este año se seleccionaron, de entre las más de cien propuestas presentadas, los proyectos de cuatro jóvenes artistas que contaban con una dilatada experiencia en este tipo de eventos: “Eternamente joven” de Chris Peterson (Holanda), “Forma vegetal” de Carlos Monge (México), “Ram-Tótem” de Emin Petrosyan (Armenia) y “Hombre-pájaro” de Laetitia de Bazelaire (Francia).

Paralelamente a la exhibición propia del encuentro, se realizó una demostración con otra técnica artística, la forja del hierro, que corrió a cargo del artista invitado José Azul. Ayudado de una fragua portátil, el martillo y el yunque elaboró, en recuerdo de la leyenda del barbo de Utebo, dos peces unidos a sus correspondientes bases de piedra, que fueron posteriormente colocados en la rotonda próxima al puente sobre el ferrocarril sumándose así, a la ya extensa lista de esculturas urbanas que engalanan el pueblo.

 

  "El barbo", de J. Azul

La obra del escultor holandés Chris Peterson es un bloque irregular compuesto por diferentes planos trapezoidales que contrastan entre sí por sus texturas y colores, unos totalmente pulimentados de un color blanquecino, otros tan solo desbastados dejando a la vista la coloración natural de la piedra, de un vivo rosado.

De esta forma, el artista plasma la experiencia vivida durante un viaje por Vietnam. Expresa, a través de la abstracción, recuerdos fragmentados y almacenados en su memoria, diferentes imágenes que se grabaron en su retina a lo largo del recorrido y que ha querido inmortalizar en la piedra.

  

 "Eternamente Joven" de C. Peterson

“Eternamente joven” contiene en sí misma los contrastes de ese país desconocido: la riqueza de los templos y la miseria de las calles, las ruinas y los edificios de nueva construcción, la naturaleza y la mano del hombre, todo ello conviviendo en un mismo espacio impregnado, sin embargo, de armonía, de vida. Y es que el cincuenta por ciento de la población vietnamita tiene menos de veinticinco años siendo su esperanza de vida de 71, su situación está en franca mejoría pero hay mucho camino por recorrer. A pesar de las dificultades, son las ansias de vivir las que se pueden encontrar tanto en la mirada de un niño como en la de un anciano, ambos están henchidos de fortaleza y energía porque encuentran la felicidad en lo poco, o lo mucho, que les proporciona la tierra que los vio nacer, y es así como, incluso cercanos al fin, siguen conservando una juventud eterna.

                 "Forma vegetal", de C. Monge

 

La vida y la abstracción son también las protagonistas de la pieza tallada por Carlos Monge, aunque tratadas de una manera muy diferente. Como su título bien indica, sugiere una forma vegetal, ovalada, que presenta en su derredor una serie de ondas a manera de areolas y una protuberancia vertical que se corresponde, en la parte de atrás, con un hueco que repite su mismo diseño. Estas líneas se inspiran en el cactus pero, de ellas, surge “algo de nueva creación”, según indica el artista. Éste parte de esa forma propia de la naturaleza para simplificar cada uno de sus rasgos definitorios, extrae de ellos lo esencial, lo sugestivo, y crea una nueva imagen abstracta, esta vez de aspecto orgánico.

La obra resultante destaca por la voluptuosidad de sus trazos, por el aspecto húmedo que le proporciona el perfecto pulimentado de su dermis. De ese modo, adquiere una serie de connotaciones que la relacionan con lo femenino y la convierten en representación de la madre naturaleza, al igual que en símbolo de la fuente que buscan los sedientos de vida.

 

Tanto el geometrismo de la primera pieza comentada, como la simplificación de las formas de esta última, los podemos descubrir en el tótem creado por Emin Petrosyan pero dentro de la vertiente figurativa de este IV Simposium. “Ram” representa, de hecho, un elefante con la trompa enroscada y el cuerpo recorrido y adornado por un ribete.

  "Ram-Totem"

  

Se trata de un ídolo de piedra, una de las manifestaciones más representativas de los pueblos antiguos, tanto aquí como en cualquier parte del mundo. Ya que se encuentra en el origen de todas las culturas, puede ser aprehendida por todas ellas y servirles de un nexo de unión conciliador.

Así, el artista armenio Petrosyan realizó en Utebo, como lo hiciera el pueblo celtibérico con los verracos, una escultura zoomorfa que representa en esta ocasión de manera esquemática, no toros ni jabalíes, sino un elefante, un animal con una fuerte simbología relacionada con la sabiduría, la fortaleza y la eternidad. Su representación es totalmente contemporánea, destacando el delicado pulimentado de su superficie y el geometrismo de sus formas, especialmente de la espiral formada por su trompa o del ribete que decora su cuerpo, e incluso de los volúmenes que lo conforman. Sin embargo, la pieza no adolece, como podría llegar a pensarse, de ese aire trascendental e intemporal que caracteriza aquellas estatuas de tiempos remotos.

El último de los cuatro proyectos seleccionados este año es el de la francesa Laetitia de Bazelaire. Su obra muestra, sobre un pedestal horizontal, un gran pájaro con cabeza humana cuya figura tan solo se esculpe en las caras delantera y laterales, quedando el bloque de piedra totalmente liso en la parte posterior, como concebido para ser visto frontalmente.

 "El hombre,pájaro" de L.  Bazelaire

De esa forma, se nos presenta esta imagen realizada con un suave bajorrelieve y dejando las típicas muescas del cincel, a la que la artista ha dotado de un aspecto clásico y emblemático que nos traslada a un pasado lejano. Utiliza una iconografía ancestral y le proporciona un simbolismo personal y romántico: “un hombre duerme en un cuerpo de pájaro”, en paz y libre, porque así se encuentra su alma durante el sueño.

Una vez concluido el Simposium, cada una de las piezas esculpidas fue colocada en diferentes lugares del pueblo con el propósito de continuar embelleciendo su entorno urbano. La plaza de la Concordia fue un destino muy acertado para “Eternamente joven” y “El hombre-pájaro”, aunque, no obstante, esta última podía haber adquirido una mayor presencia si la hubieran instalado ante el muro, de un color mucho más oscuro, que se encuentra a tan solo unos metros de su ubicación final, “Forma vegetal” se colocó en la entrada del cementerio, situación perfecta para una creación llena de vida, y finalmente, el “Tótem” fue apostado muy cerca de ésta, en una zona recientemente ajardinada.

 

Con este cuarto simposium podemos contar ya catorce escultores de distintas procedencias que han dejado su firma en otras tantas esculturas que se han repartido por todo el urbanismo de la localidad. Gracias a ellas, Utebo se convierte en una pequeña muestra del panorama artístico actual en la que está presente ese eclecticismo, esa confluencia de múltiples tendencias que es lo que caracteriza a nuestro tiempo. Bien es cierto que se puede observar un cierto predominio de la figuración a lo largo de estas ediciones y que las propuestas seleccionadas, tal vez no sean las más arriesgadas. Sin embargo, siempre se han adaptado a las necesidades de cada momento y han tenido en consideración, de una manera democrática, los gustos de los uteberos, que al fin y al cabo son los que constituyen el público mayoritario, no sólo del simposium, si no sobre todo, de las obras ubicadas en su entorno correspondiente.

En la actualidad caminar por los parques, plazas, calles y callejuelas del pueblo resulta ser la misma experiencia que la apreciada al recorrer las salas de un centro de arte contemporáneo pero con dos notables diferencias: las obras se encuentran al aire libre pudiendo ser percibidas de manera muy distinta a lo largo del día y con el paso del tiempo y, lo que es más importante, son admiradas por un público extraordinariamente más amplio que en cualquier espacio museístico.

                                                                             

 

Ø    Fotografías del IV Simposium de Utebo realizadas por Társila Gimeno

 

              

IV edición en el verano de 2007

Número 0

Septiembre 2007
Társila Gimeno Gimeno
Estudiante de Tercer Ciclo en el Depto. de Historia del Arte de la Univ. de Zaragoza y técnico voluntario en el Centro Cultural Mariano Mesonada de Utebo
Fecha de recepción: 31/8/07
Fecha de aceptación: 4/9/07
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