Juan Antonio Pérez Simón es un empresario de origen asturiano que lleva asentado en México desde niño. Posee una de las colecciones privadas de arte más relevantes a nivel internacional. Destaca por la diversidad y calidad de sus piezas. Centro Centro reúne una selección de setenta obras, cada una de una firma distinta, para generar un discurso histórico amplio y representativo. La colección completa está formada por más de cuatro mil piezas, que incluyen artes plásticas y decorativas. Graciela Telléz, Susana Martínez-Garrido y Roberto Fernández Castro han sido los encargados de la tarea de comisariado. El empresario ha dado forma además a una biblioteca compuesta por más de cincuenta mil volúmenes.
En las diferentes salas se puede disfrutar de Miquel Barceló, Canaletto, Dalí, Gauguin, Tamara de Lempicka, Rubens, Tiepolo, Van Dyck, Van Gogh o Warhol, entre otros muchos. La primera parte de la muestra se extiende desde el Renacimiento en Europa hasta finales del siglo XVIII. Incluye fantásticos ejemplos extraídos del Virreinato de Nueva España. A continuación, accedemos al siglo XIX, un apartado en el que la colección destaca especialmente. Se muestran obras como la delicada Las rosas de Heliogábalo (1888) de Lawrence Alma-Tadema. El cuadro recuerda el episodio en el que el emperador romano arrojó a sus invitados una cantidad tan elevada de pétalos de rosas que algunos murieron bajo su peso. Por último, se plantea un recorrido por las vanguardias y el arte actual. Frida Kahlo aparece representada con su obra Niña tehuacana. Lucha María (1942), ejemplo de dualidad entre dos ámbitos –Las dos Fridas, 1939, es quizás su obra más conocida en este sentido-: el sol y la luna, el día y la noche. La niña equilibra la composición entre ambos espacios al situarse en el centro de la imagen. El discurso incorpora a artistas de origen japonés o chino, como Takashi Murakami y Zhang Xiaogang. La obra firmada por Zeng Fanzhi (2006) y carente de título es quizás una de las más sutiles de las incorporadas en la muestra, con una importancia del gesto pictórico que bebe tanto de la tradición de la caligrafía y la pintura oritnal como de tendencias entre las que se encuentra el dripping ejecutado por Jackson Pollock. El conjunto es formidable, pero resulta representativo de uno de los males del canon central de la Historia del Arte y de las colecciones que derivan de este: la falta de una mayor presencia femenina, que queda muy reducida a las grandes referentes, pero obvia otros nombres.
La exposición adelanta el proyecto del Ayuntamiento de Madrid de exhibir las obras propiedad de Pérez Simón de forma permanente en la capital. La sede será la Serrería Belga, que durante muchos años acogió al exitoso proyecto Medialab-Prado (situado en Matadero en la actualidad). Centro Centro plantea, por lo tanto, tan solo un extracto de una gran colección privada, que en los próximos años se insertará en el corazón del Triángulo del Arte y el Paisaje de la Luz.


