Cartas a mí. Laura Córdoba, Autoedición (2023)

“Quien canta sus males espanta”.

Así reza uno de los refranes reproducidos en El Quijote, que popularizó en los años 90 del pasado siglo el célebre grupo de pop-rock El último de la Fila.

El mensaje que encierra el aserto es inequívoco: la recomendación de enfrentarse a las adversidades con el mejor de los ánimos y si es con alguna ocupación, ya sea la música, la literatura o cualquier otra actividad artística, mejor que mejor.

De eso trata precisamente el libro Cartas a mí, de Laura Córdoba (Torrent, 2001), que recoge el primer proyecto expositivo de esta joven fotógrafa que pudo verse en la sala de exposiciones L’Espai de Torrent durante el mes de marzo.

El proyecto nació dos años atrás, cuando Laura trabajó como fotógrafa de Google, para los tours virtuales de 360º de Google Street View. Durante un año cubrió la zona del Mediterráneo peninsular de Castellón, Valencia, Alicante y Murcia, fotografiando el interior de los establecimientos e instalaciones comerciales que se van sumando a esta nueva herramienta de marketing comercial para promocionar sus negocios.

Las duras condiciones laborales marcadas por jornadas interminables de lunes a domingo, los desplazamientos continuos con su propio vehículo haciendo cientos de kilómetros en ocasiones de noche y la soledad sobrevenida al vivir fuera de casa cambiando continuamente de alojamiento, marcó un difícil periodo de un año, agravado por la pérdida del contacto con la vida familiar y su entorno social más próximo.

Es ahí cuando Laura recurre a la fotografía, a su fotografía, para sublimar esa experiencia negativa canalizándola hacia una actividad creativa, captando imágenes que transforma en postales dirigidas a sí misma como un mecanismo de defensa para autoprotegerse.

Su formación en Imagen y Sonido en el prestigioso Instituto de La Marxadella, aflora en esta iniciativa, en principio epistolar, como una estrategia de autodefensa que desembocaría en la exposición Cartas a mí y su posterior publicación.

Recorriendo las ciudades motivo de su encargo profesional, Laura va descubriendo lugares, rincones y perspectivas que le llaman poderosamente la atención, como si estuvieran esperándola para que los registrara con su cámara. Es entonces cuando despliega la sensibilidad de su mirada y sus recursos técnicos para traducirla al lenguaje fotográfico. En ellos, Laura demuestra un gran dominio del control de la luz y del color, estudiando meticulosamente el encuadre de cada imagen antes de registrarla.

En la publicación, junto a cada instantánea, incorpora además un componente didáctico al incluir la paleta de colores correspondiente. Cada una de ellas es en realidad una radiografía de su estado de ánimo, un elemento que nos da muchas pistas sobre la artista. La mayoría son paletas de colores sobrios, contenidos, con un espectro reducido, pero con una atractiva armonía, incluso en las gamas de grises de las fotos en blanco y negro. Es, tal vez, una manera de contrarrestar el exceso de ruido que llenaba su mente, como reconoce la propia artista, y el del espacio real y el virtual que nos envuelve.

El libro recoge más de 60 imágenes seleccionadas de entre los cientos de fotografías que realizó durante un año, agrupadas en bloques cuyos títulos nos da una idea de la necesidad de esta iniciativa que funcionó como una verdadera catarsis para ahuyentar los sentimientos negativos. Con ellos, la artista se abre al lector compartiendo sus fantasmas y preocupaciones.

Por citar algunos de estos títulos:

 

  • Mi mente me juega malas pasadas.
  • Me he echado de menos
  • Me contradecía a mí misma y todo se volvía oscuro.
  • De mí para mí: “a veces me agobias”
  • Posdata: “Pronto estarás en casa”.

 

En esta su primera exposición y publicación, Laura Córdoba deja patente su dominio del lenguaje fotográfico y su capacidad técnica para desplegarlo bajo una mirada personal en la que la luz, el color, la geometría y en muchas ocasiones la arquitectura, son los principales protagonistas de sus seductoras composiciones.

Pero nos habla también del lado oscuro de las grandes corporaciones tecnológicas, recordándonos que detrás de la virtualidad de “la red” y de “la nube” hay personas de carne y hueso que hacen posible sus estratosféricos beneficios a costa de las precarias condiciones laborales de quienes trabajan para ellas.

La artista resume así este proyecto al final del libro:

 

Fue un viaje. No fue el más bonito que he vivido hasta ahora, ni el más fácil, pero fue el que me ayudó a conocer mejor quién era.

 

Después de ver su exposición y su libro y conocer las circunstancias que impulsaron este proyecto no cabe duda de que a Laura le esperan nuevos viajes muy intensos y enriquecedores cuyos resultados estamos deseando poder ver pronto.

Número 67

Junio 2024
Diego ARRIBAS
Doctor en Bellas Artes. Miembro de AACA, AECA y AICA
Fecha de recepción: 25/6/24
Fecha de aceptación: 30/6/24
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