La exposición “El cuerpo de los espíritus” en el Centro Cultural Manuel Benito Moliner de Huesca, se estructura en torno a la representación de la fertilidad, los portadores de máscaras, los ancestros y los cuerpos utilizados en la adivinación, destacando identidades de resistencia.
En muchos pueblos del África occidental, como los Dogon, Bambara, Lobi y Senufo, la talla sirve como vehículo para la conexión entre los vivos y los muertos a través de los ancestros. Suelen ser de tamaño reducido y no suelen superar el metro y medio de altura. Representan hombres y mujeres adultos, ya sea de pie o sentados, destacando la frontalidad y el hieratismo en su postura. Apenas muestran gestos y no existe una narrativa secuencial. Impresionan por su sobriedad representando la plenitud física de la persona en diversas funciones de la vida social.
La exposición propuesta en base a un comisariado didáctico realizado por Alfonso Revilla, nos permite entender cada una de las piezas gracias a los textos contiguos a las esculturas. Lejos de pretender deslumbrar como un arte situado en un status superior, el montaje y las propias obras permiten establecer un diálogo horizontal con el espectador. En un espacio de aspecto industrial gracias a la estructura metálica del techo, las tallas africanas se distribuyen de manera homogénea por toda la sala apoyadas en peanas verticales. las piezas están dispuestas mirando a la entrada, produciendo en el visitante una especie de intimidación placentera que invita a pasear a través de un recorrido flexible, como si estuvieras en un estudio de artista en donde la luz de día se fusiona con la iluminación de la sala; transformando el espacio e incluso la propuesta expositiva constantemente.
La convergencia entre el primitivismo occidental y el arte negroafricano durante el siglo XX, marcó un capítulo significativo en la historia del arte. Este fenómeno se caracteriza por la apropiación de elementos estilísticos africanos, inicialmente arraigados en lo espiritual y lo cultural, que fueron posteriormente transformados en expresiones artísticas meramente estéticas y formales. Precisamente esta muestra ayuda a recordar la metamorfosis de la espiritualidad africana en el contexto artístico occidental. Esta apropiación significó una transición desde las profundidades espirituales y culturales de la creación africana hacia una interpretación superficial y estilizada en el arte. Este cambio se observó especialmente en la obra de Pablo Picasso, quien incorporó elementos africanos en su periodo de arte primitivo. Numerosos estudios plantean cuestiones sobre la ética de la apropiación cultural y la responsabilidad del artista al trasladar elementos sagrados a un contexto occidental despojado de su significado original. La transformación de lo espiritual a lo estético destaca tensiones culturales y cuestiona la autenticidad de la representación artística apropiacionista de las vanguardias. Evidenciando una transformación significativa irresponsable en la percepción, la representación del arte africano, y destacando la necesidad de reflexionar críticamente sobre la ética y las implicaciones culturales de estas apropiaciones dada la importancia de preservar la riqueza espiritual en el diálogo artístico intercultural.


