“El coleccionista que no tenga en cuenta al Grupo Pórtico, no es buen coleccionista”1
Carlos Gil de la Parra, ex galerista y experto en arte contemporáneo
Breve aproximación al Grupo Pórtico (1947-1952)
Tras el fin de la Guerra Civil, los artistas españoles vieron como se les arrebataban las esperanzas de una renovación artística que había sido impulsada en la II República. El bando franquista impuso en las bellas artes una continuación del academicismo que defendía composiciones armónicas derivadas del uso clásico del color, dibujo y volúmenes. No fue hasta ya entrados en la década de los cuarenta cuando se comenzaron a impulsar organismos culturales que, de manera paulatina, fomentaron el renacer del arte contemporáneo. En Aragón destacaron las instituciones que programaron exposiciones temporales, tales como la Institución Fernando el Católico, fundada en 1943 por la Diputación de Zaragoza o la Universidad de Verano de Jaca, que desde 1944 hasta 1952 propulsó el conocimiento y exhibición de figuras del panorama actual. De esta iniciativa sobresale la I Exposición de Pintura Aragonesa, que tuvo lugar en 1946 y que juntó varios de los artistas que posteriormente pasarían a formar parte del grupo, tales como fueron Baqué, Duce, Vicente García, Santiago Lagunas y Pérez Piqueras. (Serrano, 2002: 209-219)
Sin embargo, no se relacionará a este grupo de artistas con el término Pórtico hasta que en 1947 y de la mano de José Alcrudo, propietario de la librería Pórtico, se aglutinasen un total de nueve autores: Santiago Lagunas, Fermín Aguayo, José Baqué Ximénez, Alberto Duce, Vicente García, Manuel Lagunas; López Cuevas, Pérez Losada y Pérez Piqueras (Giménez, 1993: 61-62). Todos ellos fueron presentados en el Casino Mercantil de Zaragoza bajo la exposición Pórtico presenta 9 pintores.
Fueron varias las exhibiciones individuales y colectivas protagonizadas por los inquietos y prometedores artistas apoyados por Alcrudo. Sin embargo, con la presencia única de Aguayo y Lagunas en una exposición celebrada en Jaca a lo largo del mes de abril de 1947 y en la que no contaron con el respaldo del resto de participantes del grupo, los pórticos acabaron reducidos a únicamente estos dos pintores, a quienes más tarde se añadiría Eloy Giménez Laguardia, fruto de su amistad con Aguayo. Todos ellos tenían algo en común: la ambición renovadora de la plástica del momento.
El Grupo Pórtico, tal y como lo conocemos hoy en día, quedó por tanto constituido por Santiago Lagunas (Zaragoza, 1912-1995), Fermín Aguayo (Sotillo de la Ribera, 1926-París, 1977) y Eloy Giménez Laguardia (Zaragoza, 1927-San Sebastián, 2015), quienes hasta 1952, año de dispersión del grupo, se constituyeron como los pioneros del movimiento abstracto no sólo en Aragón, sino también en el resto de España.
El Grupo Pórtico en el mercado artístico nacional: las casas de subastas
El mercado del arte es una de las vías principales de dispersión de las obras artísticas. Gracias a la red mercantil y el carácter internacional de ésta, un artista puede revalorizarse artísticamente a la par que lo hace de manera económica. Las casas de subastas son uno de los agentes de mercado del arte que permiten una gran difusión para la venta y distribución de las obras de arte debido a que atraen clientela de cualquier parte del mundo, independientemente de la localización física de su sala. Además de éstos, otros agentes del mercado del arte son las galerías y las casas de antigüedades Estos tres agentes del mercado artístico tienen en común un factor principal, el de actuar como intermediarios entre el propietario de las piezas y el cliente que las adquiere. Los propietarios dejan en depósito las obras con la intención de que el agente de mercado, a través de exposiciones, subastas y puesta en contacto con su red de clientela, logre la venta de los mismos. Ambos sectores obtienen un porcentaje económico de la venta final por sus servicios de tramitación, el cual varía en función de las condiciones particulares de la entidad.
Por otra parte, los responsables de las casas de antigüedades funcionan de manera que, en lugar de servir como depósito provisional y búsqueda de posibles compradores, adquieren directamente las piezas a los propietarios para, posteriormente, ponerlas a la venta en sus establecimientos, de manera general, a un precio superior que les permita obtener un beneficio económico por su gestión. Pese a todo ello, son las casas de subastas, debido a su carácter internacional, las que se configuran como pioneras en la venta artística, puesto que tanto instituciones públicas como privadas confían en ellas para ampliar sus colecciones.
Algunos de los factores principales que influyen en la venta de una obra de arte a través de subasta son la rareza de la obra, el interés que genera en el posible comprador, el reconocimiento artístico del autor y la comparación económica con obras contemporáneas del mismo artista o de coetáneos (Vettese, 2013: 125). A todos ellos añadiría, como consecuencia de mi experiencia laboral en una casa de subastas: las medidas, técnica de la obra y el tema representado. Si aplicamos estas premisas a las obras de Santiago Lagunas y Fermín Aguayo, que son los dos artistas del Grupo Pórtico que cuentan con historial de ventas en subasta, podemos identificar qué las piezas con temática abstracta tendrán mayor presencia y valoración económica que las figurativas, pues estos artistas fueron reconocidos por ser pioneros de dicho movimiento en nuestro país, de manera que esta producción es la más buscada y que mayor interés genera entre los coleccionistas. A su vez, las piezas realizadas en óleo sobre lienzo tenderán a alcanzar mayores precios de remate que las litografías o acuarelas.
Analizando las ventas de Santiago Lagunas, observamos como 2 el primer remate de una obra del zaragozano se data de octubre de 1995, tan sólo 5 meses después de su fallecimiento, el 28 de mayo del mismo año. Este hecho coincide en muchos casos con el debut en el mercado de un autor, pues esto lleva a pensar al público que ya no se producirá más obra de este artista, lo que revaloriza su producción artística. Como consecuencia, aumenta entre los compradores la necesidad de adquirir una pieza y, por parte de los vendedores, se presenta una buena oportunidad económica. De las obras ofrecidas en casas de subastas españolas de Lagunas, son tres las que pertenecen al periodo pórtico, todas ellas vendidas a través de Fernando Durán: Abstracción, de 1948, Composición abstracta realizada en 1952 y otra Composición abstracta del mismo año que la anterior.
En la tabla elaborada (Véase tabla 1), observamos que únicamente dos obras de Lagunas no llegaron a venderse, aquellas que el precio de salida es superior al precio real. En las salas de subasta, el precio mínimo por el que se ofrecen las obras a la venta no es necesariamente la tasación que se atribuye a la obra. De hecho, es interesante en ocasiones presentar un precio de salida inferior al valor real para que una mayor cantidad de compradores puedan interesarse en la pieza. Esto lo vemos por ejemplo en Abstracción (1948) subastada en 1995, cuyo precio de remate triplicó el precio inicial de salida: de 553€ alcanzando los 1.537€, o en Algo arde en el mar (1983): ofrecida en Aragón Subastas de Arte por 1.500€ y finalmente vendiéndose por 2.250€. Sin embargo, las obras no vendidas tenían un precio de salida de 2.400€, cantidad por la que generalmente terminan adjudicándose las obras de Lagunas.
Observamos por otra parte como, pese a tratarse de un autor aragonés, la mayor cantidad de su producción se ha vendido en Madrid —Fernando Durán, Durán Subastas, Subastas Segre y Ansorena— pero no tanto en el mercado local —Aragón Subastas de Arte—. Este dato es representativo del alcance de la obra de este autor y el interés por parte de coleccionistas privados a lo largo de todo el territorio nacional.
Las ventas de Fermín Aguayo destacan no sólo por los altos precios de remate alcanzados, sino especialmente por las salas de subastas en las que su obra ha tenido presencia, las cuales son entidades extranjeras y no únicamente nacionales. Pese a que este estudio se limite al análisis del mercado de nuestro país, cabe citar la venta de Personnage en Sotheby’s durante la subasta de arte contemporáneo de 2015, cuyo precio de remate fue de 6.500€, así como La liseuse (1964), vendida en la misma sala en 2020 y alcanzando los 9.500€. En 2015 se llevó a cabo en Christie’s una apasionante puja por Composition de 1955, que tras la estimación de los expertos entre 2.297 y 3.446€, terminó alcanzando los 10.051€, convirtiéndose así en la obra vendida en subasta más cara del autor. A su vez, destaca su presencia en el territorio francés, país al que Aguayo se trasladó en el año 1952 y donde continuó con su producción artística, motivo por el cual gran parte de su obra fue allí comercializada y en nombres de la talla de Artcurial, Baron Ribeyre & Associés o Versailles Enchères.
Las piezas que fueron realizadas por Aguayo durante su paso por el Grupo Pórtico (1947-1952) han sido ofrecidas por diversas salas de gran relevancia (véase Tabla 2). En Fernando Durán se han ofertado únicamente Insecto, de 1949. En Ansorena salió a la venta Composición (1950). De Durán Subastas nos encontramos con un total de 7 piezas: Iglesia (1947), Composición (1948), Composición (1950), Composición para el Cine Dorado (1948), Composición (1948), Composición (1952) y Sin Título (1950). En Subastas Segre se adjudicaron Sin Título (1952), Sin Título (1947), Bodegón (1952) y Sin Título (1950). Por último, en Alcalá Subastas salió a la venta Sin Título, realizado en 1952. En la siguiente gráfica se muestran las ventas en subastas españolas de Fermín Aguayo entre 1994 y 2023.




En 2011 Subastas Segre ofreció en subasta Bodegón de gladiolos, un lienzo de época parisina, aunque no fechado, que llamaba la atención por su precio de salida y también de remate: 8.000€, una cantidad nunca antes alcanzada en una subasta nacional bajó la firma de Aguayo y que constituyó así un record de venta. Seis años más tarde, Durán Subastas igualaría esta cantidad con Le Compotier, una composición figurativa de tonos azules y naranjas fuertemente contrastados y procedente de la Galería Raquel Ponce, conocida desde 2013 como Ponce + Robles tras su fusión con la Galería José Robles y considerada como una de las más influyentes de Madrid en el ámbito vanguardista. Pese a los 1.200€ de salida, esta pieza sorprendió por el interés de varios pujadores, que no dejaron de defenderla hasta alcanzar los 8.000€.
Nos encontramos con dos casos excepcionales de obras que han salido en más de una ocasión en subasta: Nature morte a la garafe de 1972 y Jilgero de 1968. En primer lugar, Nature morte a la garafe fue ofrecida por la sala Ansorena en el año 2012 con un precio de salida de 5.000€, resultando no vendida. Dos años más tarde fue Subastas Segre quien anunció la misma obra en su catálogo por 2.800€, casi la mitad de precio que su competidora y que encontró nuevo dueño por 3.500€. Este fenómeno se puede entender de la siguiente manera: el propietario de la pieza, proveedor de la casa de subastas, optó por Ansorena como opción de venta en 2012. Tras no encontrar comprador, retiró su pieza de dicha entidad para probar suerte en Subastas Segre, que cuenta con una diferente red de clientela y donde el precio de salida, comparado con Ansorena, fue de 1.200€ menos. Esto se debe a que, al no haberse vendido en la primera ocasión, los tasadores de Segre se vieron obligados a ofrecer un precio que pudiese resultar más atractivo. Finalmente se vendió en esa misma subasta por 3.500€, no alcanzando de esta manera los 5.000€ en los que la pieza se tasó en primer lugar. Esto nos lleva a la conclusión de que la tasación inicial fue superior al valor real de la obra, motivo por el cual no hubo interés en la misma y pone a su vez de manifiesto el éxito de la estrategia de mercado que consiste en ofertar una cantidad inferior en relación a la que los especialistas saben que se va a vender para atraer así a más público.
Por otra parte, Jilguero (1968) salió a la venta en Subastas Segre durante la sesión celebrada el 19 de mayo de 2015 por un valor inicial de 1.000€. Al no lograrse la venta, la misma sala la promocionó de nuevo el 27 de octubre del mismo año por 300€ menos. Entendemos que al vendedor se le ofreció la posibilidad de bajar el precio de su obra para tratar de lograr un comprador al no obtener un resultado positivo en la primera ocasión. Sin embargo, esa cantidad tampoco convenció y Jilguero resultó “no vendida”. Al no volver a aparecer la obra en históricos de Segre ni del resto de salas españolas, podemos entender que el proveedor retiró la pieza, pues no estaba dispuesto a bajar más el precio mínimo, y tal vez decidiese mantenerla en su colección o tratar de obtener beneficio mediante otros agentes de mercado.
El hecho de que en la actualidad se siga comercializando con obra de los autores del Pórtico, —2023 en el caso de la última obra vendida de Fermín Aguayo y 2021 de Santiago Lagunas— nos indica que los coleccionistas privados de nuestro país y de fuera de él continúan interesados en que estas piezas formen parte de sus colecciones de manera que, pese a que el grupo finalizase en 1952, el interés por el mismo sigue activo en hoy en día.
Por último, de Eloy Giménez Laguardia no se tiene constancia en las bases de datos consultadas para este trabajo de ventas a través de casas de subastas, lo cual no significa que el artista no haya formado parte del mercado artístico a través de otros agentes comerciales, como podrían ser las galerías de arte especializadas en arte contemporáneo.
Presencia actual de los artistas del Grupo Pórtico en las galerías de arte de Zaragoza
Con el objetivo de dar a conocer una visión actual de la presencia que el Grupo Pórtico tiene en las galerías de arte de nuestra ciudad, lugar en el que desarrollaron su producción artística entre 1947 y 1952, se procede a analizar esta vía de venta artística, dividiéndola principalmente en dos.
Por una parte, una serie de galerías enfocadas al arte actual correspondiente a artistas vivos, tales como serían la Galería de Carmen Terreros, La Casa Amarilla, la Galería Antonia Puyó o la Galería Laberinto Gris, desde las cuales afirman que su línea expositiva se centra en la producción de artistas vivos y que nunca han tenido obras del grupo, el cual está compuesto por artistas consagrados ya fallecidos.3
Por otro lado, existen tres galerías que continúan promocionando y comercializando con las obras de estos autores. Dentro de ellas nos encontramos en primer lugar con la Galería Cristina Marín, donde pese a haber poseído obras, especialmente de Santiago Lagunas y Fermín Aguayo, afirman que nunca se ha recibido la suficiente mercancía como para poderles dedicar una exposición monográfica o protagonizada por el grupo, tal y como lo han hecho de autores coetáneos como sería Juan José Vera Ayuso. No obstante, aseguran haber vendido algunas de sus piezas no sólo dentro de Zaragoza sino también a coleccionistas particulares fuera de nuestra comunidad.4
Es la Galería Kafell, especializada en la producción de Victor Mira y de artistas actuales, donde la presencia de los pórticos continúa presente. Si bien es menor el número de sus obras en comparación con autores coetáneos, tal y como ocurría en la Galería Cristina Marín, en la actualidad se conserva en Kafell una obra de Santiago Lagunas y otra de Fermín Aguayo, procedentes de la colección particular del propio galerista, Miguel Pérez.5
El galerista Ricardo Ostalé cuenta con una larga trayectoria en el mundo del arte no sólo en Zaragoza, sino también en el resto de España. Es reconocido en la actualidad por su galería situada en la Calle del Teniente Coronel Valenzuela nº2, especializada en el comercio de antigüedades. No obstante, tal y como el propio Ostalé reconoce, a lo largo de los años, y especialmente durante su estancia en Madrid, fueron varias las obras de los artistas del Pórtico que pasaron por su establecimiento. En la actualidad, cuenta con un grabado de Fermín Aguayo realizado con motivo de la ilustración del libro Sonnets Funèbres de Pierre Lecuire. La obra, tal y como confirma el galerista, ha llegado hasta sus manos fruto de un coleccionista particular de Zaragoza.6
Conclusiones
El análisis de mercado artístico a nivel nacional de las obras de los integrantes del Grupo Pórtico permite concluir que a día de hoy estos autores continúan teniendo una gran relevancia en los diferentes agentes artísticos como son las salas de subastas y las galerías, lo que se traslada a su presencia en las colecciones de arte privado —aquellas que no están a la vista del público— y también a las salas de muchos museos públicos, tal y como será analizado en otro trabajo.
[1] Extraído de la entrevista realizada a Carlos Gil de la Parra el 27 de julio de 2023.
[2] Cabe señalar que las obras de Santiago Lagunas, al igual que las que veremos posteriormente de Fermín Aguayo, han sido atribuidas, catalogadas y tasadas por los profesionales de las casas de subasta en las cuales han salido a la venta.
[3] Conversaciones mantenidas con los respectivos galeristas los días 28 de abril y 3 de mayo de 2023.
[4] Conversación mantenida con el galerista el día 28 de abril de 2023.
[5] Conversación mantenida con el galerista el día 3 de mayo de 2023.
[6] Conversación mantenida con el galerista el 3 de mayo de 2023.


