Lo vivo. Gene Martín

La primera exposición en Zaragoza de Gene Martín (Teruel, 1988) se realiza en el Espacio Joven de la Fundación IBERCAJA. Se forma en arquitectura y realiza un máster internacional entre España, China y Estados Unidos. Es un artista polifacético, diseñador de telas, pintor, escultor… a sus obras plásticas acompaña sus pensamientos, de honda espiritualidad, que las justifica. Este verano ha comisariado la exposición colectiva La muerte no existe, presentada en el claustro del monasterio de Santa María del Olivar, muestra que invitaba a reflexionar sobre el misterio de la muerte, y en donde el propio autor presentaba una escultura y una instalación.

En coherencia con su pensamiento, colabora en proyectos sociales en África. Busca formas de expresión depuradas y sencillas, intenta que los soportes de sus obras y materiales sean respetuosos. Todas sus obras son de diseño digital, la mayoría impresas sobre metacrilato, o papel de algodón, sus esculturas realizadas en impresora 3D en plástico biodegradable de almidón de maíz y fécula de patata. Sus obras se constituyen en distintos planos, debido a la transparencia de la materia empleada, los juegos de espejos y las impresiones sobre papel aluminio, consigue variedad de efectos, ampliados incluso con la sombra que la luz proyecta de unos planos a otros.  Su obra es variada, diversa, alegre, llena de colorido que nos recuerda al pop art, otras veces crea ilusiones ópticas cercanas al op art. 

El artista afirma que la sustancia última del universo es el amor, y que la exposición está cargada de luz, alegría y mucho amor. Así, en sus obras encontramos muchos títulos en que aparece la palabra amor, como La brújula del amor, La Virgen del amor o La silla del amor. Sostiene que la realidad no es lo que percibimos, sino que hay un mundo más allá de nuestra percepción. Su sentido de la vida lo encontramos en Todo es luz o en Las puertas de la percepción, bloque de metacrilato en cuya capa superior encontramos parte de un poema del pintor utópico William Blacke, que también se caracterizaba por su espiritualidad:

            Si las puertas de la

            percepción se purificaran

            todo se le aparecería

            al hombre como es,

            infinito.

En el poema que introduce El viaje de Homero dice:

            Solo aquellos valientes desahuciados

            en una tierra que ya no promete nada,

            se atreven a buscar, mirar y revisar hacia dentro

Sus esculturas El espíritu ni nace ni muere, o Paz, amor y libertad, son bloques formados por las palabras de sus títulos realizadas en grandes letras huecas. 

En otro poema nos desvela: Cuando acabas con todo encuentras la dicha que no acaba. Como explica el autor, esta muestra se basa en el trabajo de investigación de los últimos años sobrela percepción y la realidad esencial del ser humano, es su viaje espiritual y el principio de sus próximos trabajos.

Espacio Joven, Fundación IBERCAJA, Zaragoza. Del 6 de noviembre al 16 de diciembre 2023

Número 65

Marzo 2024
María Pilar SANCET BUENO
Doctora en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza. Miembro de AACA, AECA y AICA
Fecha de recepción: 30/12/23
Fecha de aceptación: 31/12/23
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