Los 80 fueron unos años muy ricos en las artes, unos años decisivos para el desarrollo del arte contemporáneo español, surgen cantidad de galerías, museos, revistas especializadas… Hay un gran cambio en la sociedad española y esto se refleja a todos los niveles. El noveno arte, el cómic, es un espejo de esa sociedad cambiante, es la historia de la Transición en viñetas. Estos años de explosión creativa constituyen el germen y la base para la comprensión de lo que es el cómic posterior.
La exposición, comisariada por Julio Gracia Lana, consta de más de 150 obras, entre originales, fanzines y carteles pertenecientes a más de 20 artistas, realizados desde 1977 hasta 1989 por gente muy joven con mucho talento, grandes dibujantes, la mayoría de ellos convertidos hoy en artistas plásticos y diseñadores gráficos. Organizada cronológicamente y temáticamente se vertebra en diez apartados.
A finales de los 70 surge El Pollo Urbano, editada por Dionisio Sánchez, con el que nace el cómic contracultural aragonés, con portadas de Paco Simón, Ignacio Mayayo o Vicente Sánchez. Paralelamente se publica La Casa de la Menta, creada por Strader. La revista Zeta publicación del colectivo Zeta, aglutina a autores que están haciendo cómic en Aragón, son unos años que estamos nadando a dos aguas y muchas veces se secuestran publicaciones, es lo que ocurre con el número tres y todos los miembros que aparecen en la revista son juzgados y condenados a prisión, que no llegan a tener que cumplir, no obstante el cuarto número que ya estaba preparado se transforma en Bustrófedon uno de cuyos objetivos es devolver la primacía a la imagen frente a la palabra. La idea de colectivo continúa con TVO o Balano, publicación que va evolucionando de fanzine a una estética de revista profesional, que tiene su continuación con La Cáscara del Balano. Casi todas estás publicaciones por unas causas u otras tienen una vida efímera. Encontramos a mediados de los ochenta profusión de ellas como El Japo donde Calpurnio crea El Bueno de Cuttlas, Caspa de Rata con Kalitos o 600 Centrax.
Estas impresiones muchas veces estaban apoyadas por el ayuntamiento de Zaragoza, por otra parte, también se incluían historietas en revistas publicadas por organismos públicos como la revista Zaragoza que adapta la novela de Braulio Foz Pedro Saputo con Ricardo Joven y Victor Lahuerta, este último colaborador también en la Guia Semanal de Zaragoza. También se publican tebeos didácticos como Breve historia de Aragón o Teruel y su fuero. Estos dibujantes traspasan las fronteras aragonesas y algunos la española como Antonio Altarriba, Luis Royo o Strader. Los cómic se integran en las revistas de la Movida aragonesa como Menos 15, The Cachirulo Sound o Tránsito. También se incorporan viñetas en prensa como Andalán o en Heraldo de Aragón.
En los años tratados se produce una progresiva intelectualización del cómic, se leen las primeras tesis doctorales, se organizan Las jornadas Culturales del Cómic que son la base para Los Congresos Internacionales de Estudios Interdisciplinares sobre Cómic.
Se trata de una estupenda exposición planteada con un enfoque propositivo, como afirma su comisario, una primera aproximación a la espera de que se produzcan nuevas ramas de investigación.


