Dino Valls (Zaragoza, 1959) es licenciado en Medicina y Cirugía por la Universidad de Zaragoza (1982). Realizó sus estudios en el mismo edificio en el que presenta la exposición Sciencia pictoris, que hemos visitado este pasado año en el Paraninfo de la Universidad, con una selección de su obra, entre la que hemos podido contemplar los dibujos que realizaba para apoyarse en sus estudios. Ha obtenido el Premio Artes & Letras de Arte 2022 que otorga Heraldo de Aragón.
Salió de Zaragoza muy joven con su carrera de medicina terminada y muchos reconocimientos artísticos cosechados, entre ellos el primer premio del Certamen de Arte San Jorge de Zaragoza en 1982 ¿Qué le ha llevado después de tantos años a regresar a su lugar de origen?
Son etapas que van fragmentando la linealidad, caminos que divergen y nos replantean el horizonte. Cuando me fui a Madrid, después de decidir que iba a dedicarme profesionalmente únicamente a la pintura, tenía que afianzar los inicios que ya había ido consiguiendo allí desde la distancia, y plantear una proyección internacional que en aquel momento comprendí que debía de planificarse más firmemente desde la capital.
En este momento, la continuidad de esa proyección internacional ya establecida es más fácil ser gestionada desde cualquier lugar gracias a Internet. Además, aquí en Zaragoza podía encontrar el entorno de una ciudad más tranquila y agradable para seguir pintando igualmente, concentrado en mi nuevo estudio, aparte de razones familiares y afectivas que también había que valorar para la vuelta a mi ciudad natal.
Su formación académica ha sido en medicina y no en artes. Ya entonces demostraba su talento para el dibujo en bocetos con los que se apoyaba en sus estudios y que podemos comparar a los realizados por nuestro premio Nobel en medicina Santiago Ramón y Cajal. Finalmente se decidió por la pintura ¿Fue muy difícil esa decisión?
Soy una persona muy metódica, perseverante y reflexiva, y es verdad que el éxito que empecé a percibir ya en mis primeros pasos en mi afición por la pintura, junto con el interés que ya comenzó a demostrar el mercado por mis obras, influyó en aquella decisión en la que mi pasión por la pintura encontró su dimensión profesional, posibilidad que en ningún momento me había planteado cuando inicié mis estudios de Medicina. No fue algo irreflexivamente decidido, a pesar de que en aquel momento tampoco conocía en profundidad lo arduo que es dedicarse sólo a la pintura en este país, en el que no hay apenas una tradición cultural de coleccionismo de arte. Pero quizás, esa posterior evidencia fue impulsando la proyección internacional que enseguida fue solventándola.
Una técnica tan elaborada y una obra tan pensada, no dejando ni un solo detalle al azar, requiere mucho tiempo de ejecución y meditación ¿En dónde se encuentra el origen de esa precisión y minuciosidad?
En mi carácter, mi personalidad ha requerido un trabajo minucioso y reflexivo, introspectivo y concentrado, que implica también un trabajo constante de ámbito cultural que impregne esa labor íntima y casi mística de creación, aparte del que requiere su ejecución posterior.
Sus obras requieren muchas horas de dedicación ¿Cómo es su taller? ¿Trabaja todos los días? ¿Cuáles son sus hábitos?
Siempre he preferido para mi lugar de trabajo espacios tranquilos, aislados del exterior, habitualmente sin ventanas excepto las claraboyas traslúcidas al cielo. Silencio para mi música y mi pensamiento. Soy metódico en mis ritmos, buscando el tiempo que requiere la concentración, pinto muchas horas todos los días, pero mentalmente estoy trabajando siempre, día y noche.

¿Qué pasos ha dado hasta conseguir su técnica?
Respecto a la técnica, aquella flexible pero frágil intuición plástica inicial, se ha ido estructurando con el estudio de técnicas y procedimientos de los antiguos maestros, con la deducción de su alquimia a partir de la contemplación de sus obras en museos y exposiciones, y sobre todo con la intensa dedicación al trabajo en el estudio, una estricta autocrítica es la principal referencia para llegar con el tiempo a dominar una técnica.
Los materiales que emplea, óleo, temple, y los soportes, lienzo o tabla ¿En qué ocasiones utiliza unos u otros?
Durante mi trayectoria profesional he ido incorporando o personalizando algunos materiales y soportes, también experimentando sobre algunas de sus posibilidades, evolucionando de una manera fluida hasta mi actual factura, habitualmente sobre tabla, y el óleo aplicado en muchas capas sucesivas superpuestas, muy sutiles o en translúcidas veladuras.
En Deconstructio(2012), partiendo del Lignum nos conduce hasta el Ornamentum, y nos muestra las distintas fases o capas de la obra: Tabula, Gypsum, Adumbratio, Infrapictura, Oleum y Velaturae ¿Es así como trabaja, en esta obra nos documenta su método?
Efectivamente, la deconstrucción temporal de sus capas muestra el esquema sucesivo del proceso pictórico de mis obras, jugando también con que los materiales mostrados, desde el bastidor de madera hasta el marco, están todos pintados en trampantojo.
Con independencia de las magnificas carnaciones conseguidas, los cabellos y esos ojos que nos taladran ¿Qué función tienen en su obra los colores empleados, rojos, azules… pan de oro y plata?
Aparte de la riqueza cromática de ciertos colores que me fascinan, algunos se imbrican también en otros planos conceptuales en los que la simbología y las sugerencias referenciales culturales aportan más elementos a la composición, más allá de los únicamente visuales.
El paisaje como fondo de sus figuras ha ido perdiendo importancia pasando a unos fondos más teatrales, abigarrados retablos en ocasiones, otras veces el escenario está vacío, centrando la atención en la figura a modo de representaciones de santos ¿Qué significado puede dar a esta evolución?
Mi personal enfoque temático en la psicología profunda es lo que quizás haya ido despojando a mi pintura de amplios exteriores o paisajes, y de hecho desaparecen de mis obras en los años 90.
Los espacios interiores, a veces desnudos, o los escenarios teatrales que subrayan una construcción psíquica y subjetiva del Universo, han ido alojando a mis personajes enfocándolos en su interior.
Sus obras son muy meditadas. ¿Cuando comienza una tiene pensados los cuantiosos detalles que introduce o van evolucionando durante su confección?
Son muy meditadas y nada aparece sin haber sido considerado previamente, aunque a veces haya elementos cuya razón última por la que he necesitado incluirlos en la composición sea incluso para mí, consciente o racionalmente oscura.
El desarrollo conceptual y la composición de cada cuadro puede llevarme semanas, y durante ese proceso de concentrado aislamiento y obsesión temática, en el que estoy sensibilizado y alerta al contenido que va emergiendo del inconsciente, realizo decenas de bocetos sobre papel que van perfilando ese contenido y la composición de la proyección figurativa en que se materializa, hasta conseguir el boceto final definitivo. Sólo después comienza la fase de pintura en la tabla, en la que ya está prácticamente todo decidido, aunque da comienzo entonces otro proceso mediante el que tengo que conseguir, sin tener referencias delante, el aspecto verosímil, expresiva y plásticamente idóneo, para intensificar ese contenido conceptual profundo en que se encarna. Durante esos meses, a veces años, de elaboración, cada pincelada vuelve a ser una nueva decisión cuya única referencia es mental, es introversión, memoria visual e intuición plástica.
La mayoría de sus obras están tituladas en latín o griego, con lo que consigue dotarlas de un aire más científico, a la vez místico y enigmático ¿Qué es lo que persigue, darnos una guía que nos ayude en la interpretación o encriptar su significado?
Lenguas que etimológicamente nos han precedido, aportan a nuestro pensamiento muchas referencias que en nuestro lenguaje cotidiano nos pasan desapercibidas. Mi intención es enriquecer el cuadro con su amplitud referencial y la interrelación de los campos semánticos que sugieren, aparte de convocarnos dentro de un ámbito cultural heredado que infunde un tono científico, que en mi caso pretende analizar y sistematizar la taxonomía de lo irracional.
Afirma que nunca ha empleado modelos ni ha tenido referencias reales ¿Pinta de memoria? ¿Cómo es posible conseguir el tipo de pintura que ejecuta sin apoyos?
Los únicos apoyos son cierta documentación para los objetos o elementos menos habituales, pero no como referencia directa para reproducir, sino para conocer su composición. Para incluirlos en las pinturas, recreo su diseño, imagino y deduzco sus luces, sombras, brillos, texturas, ornamentación, etc.
Y respecto a los escenarios y personajes, ya desde mis primeras obras he preferido esa ausencia de referencias o modelos reales. Por supuesto que ello complica muchísimo su realización, sobre todo cuando pretendo siempre una representación muy verosímil y llena de detalles, pero precisamente por esa ausencia de referencias externas reales y circunstanciales, tengo la total libertad para idealizar y decidir cada detalle de la obra, y así consigo que mi proyección psíquica profunda continúe actuando sobre el ámbito creativo también durante el proceso de pintura.
La carga emocional es así intensísima y constante, ya que al no tener una referencia externa para cotejar, la atención se centra en la creación visual de un mundo interior, cargado de energía psíquica proveniente tanto de un plano consciente como del inconsciente.
Y la cultura atesorada, también ejerce así más intensamente su influjo sobre nuestra memoria visual que si nos sometemos al secuestro de nuestra sensibilidad por la inmediatez de la percepción y la reproducción mimética de un modelo.
Símbolos, alquimia, ambigüedad, subconsciente, vértigo, tortura, angustia, dolor, odio, miedo, locura… Todo esto vemos cuando nos asomamos a sus obras, cuando contemplamos sus personajes, en su mayoría hermosas adolescentes. Su sufrimiento perdura en nuestras mentes ¿Cómo le afecta el vivir día a día con sus criaturas?
Son arquetipos, son encarnaciones de nuestras propias dudas metafísicas, de nuestro vértigo existencial, de nuestra paradoja vital ante la efímera inmensidad de la belleza. Deambular con mis criaturas es conversar conmigo mismo con mi parte más profunda, es decir, con nuestra común herencia psíquica como seres humanos.
¿Cómo cree que actúa su obra en el espectador?
Creo que como mi imaginario visual y su carga emocional provienen de la parte más abisal de mi psique, pertenece ya también a ese inconsciente colectivo que compartimos todos los seres humanos. Mis imágenes actuarían entonces especularmente, como un test proyectivo en el que el espectador reproduce su propio contenido psíquico profundo, como si mis cuadros fueran un espejo de su yo más interior y estructuralmente ancestral. Una mirada pausada y atenta del espectador, ajena a una intención de descifrar contenidos codificados y significados del autor, lleva a un nuevo proceso de creación tan válido como el mío, en el que el nuevo artífice siente esa resonancia íntima con sus propias preguntas existenciales. Cada espectador es un nuevo creador, la obra de arte trasciende entonces a eterna e infinita.
Su pintura es muy personal, desligada de toda corriente y sin embargo podemos considerar que está bebiendo de muchas fuentes. La han definido como simbolista, realista, conceptual, barroca, renacentista, surrealista… ¿Cómo la define usted?
En lo formal no sigue ninguna corriente en concreto y a la vez se nutre de todas, ya que todo lo que he percibido, conocido, estudiado, soñado, e imaginado durante toda mi vida, se acrisola al decidir cada pincelada que va transformando una tabla blanca en un cuadro terminado.
En lo conceptual, sigue siendo como la impronta de una mano en el fondo de una cueva, es la misma proyección simbólica y mística de nuestra ancestral y remota angustia existencial, eterna e irresoluble, que define y caracteriza al ser humano consciente de su destino.
¿En qué trabaja en la actualidad? ¿Cuáles son sus próximos proyectos?
En la actualidad sigo trabajando en la misma única obra de siempre, esa enorme pintura múltiple, compleja, fragmentada, secuenciada, ese gran políptico que es toda mi producción. En este momento se materializa concretamente en un gran tríptico en cuya realización llevo ya más de 2 años y que necesitará uno más para considerarlo terminado, antes de proseguir en otra obra.


