Adolf Mas, los ojos de Barcelona

Cualquiera que se haya dado un paseo por Barcelona en los últimos años se habrá topado inevitablemente con grupos de turistas que, armados con sus maletas, repiquetean las calles de la ciudad día tras día. Es precisamente una maleta lo que recibe a los visitantes en la última muestra que acoge el Centro de Fotografía KBr, organizada con la colaboración del Instituto Amatller de Arte Hispánico. Pero en esta ocasión dicho objeto evoca imágenes más sugerentes pues con él iniciamos un viaje en el tiempo. Más de 100 años nos separan de la época de su propietario, el fotógrafo Adolf Mas, cuyo retrato de Barcelona protagoniza la exposición.

Resulta paradójico que esta puerta que nos transporta a inicios del siglo pasado se haya abierto a orillas del puerto olímpico y en la torre más alta de la ciudad, sede de la Fundación Mapfre. Creado para las Olimpiadas de 1992, que han dejado una honda huella en la Ciudad Condal, este paisaje urbano contrasta enormemente con las vistas que inmortalizó Mas y ahora se exponen en las salas del centro fotográfico. Sin embargo, el trabajo realizado durante décadas por el fotógrafo catalán no se puede resumir en una simple serie de postales con lugares comunes.

A lo largo de la exposición vemos como sus fotografías son un reflejo vivo, variado y dinámico de Barcelona en uno de los momentos más excitantes de su historia. Y para ello resulta imprescindible conocer quiénes y cómo eran sus habitantes. Mas reunió en una maravillosa serie de retratos en primer plano sobre fondo negro a algunos de sus vecinos más ilustres, que dan buena cuenta de un próspero ambiente cultural del que él mismo formaba parte. En otras fotografías encontramos a los artistas trabajando en su taller en compañía del propio fotógrafo, como en el caso de Ramón Casas. Además, en ocasiones también realizaba encargos, como las llamativas tomas coloreadas de Tórtola Valencia que se acompañan con una carta de puño y letra de la célebre bailarina.

El grueso de la sociedad local tiene un mejor reflejo en los grandes eventos populares al aire libre que Mas inmortalizó para los fotorreportajes de las revistas ilustradas. En ellos los barceloneses toman las calles, algunas veces con marcado carácter político y otras simplemente festivo. Vemos como las grandes avenidas o los actuales landmarks de Barcelona funcionaban como espacios de sociabilidad e identidad de los propios ciudadanos. El fotógrafo también mostraba interés por los avances científicos, las nuevas instituciones sanitarias, el sistema educativo o la industria y la tecnología. Pero en un momento en que Barcelona se construye a sí misma para poder dar lugar a todas estas novedades ha de renunciar a algunos de sus espacios más antiguos. Especialmente enternecedoras a este respecto son las fotografías de algunas calles que iban a ser derruidas para la construcción de la Via Laietana, en las que todavía jugaban los niños cuando Mas pasó con su cámara por última vez. De esta manera no solo consiguió humanizar la arquitectura, sino que evidenció que esta había de ser vivida para cobrar sentido.

La selección de fotografías es totalmente acertada y nos da una visión muy completa de Barcelona que trasciende los monumentos más conocidos. Esto tiene como resultado que veamos a Adolf Mas como un fotógrafo completo, solvente en todos los géneros fotográficos y excelente en algunos de ellos. Su figura, que tan bien ha trazado Carmen Perrotta -la comisaria de la muestra- en su tesis y otras publicaciones, encuentra en esta exposición una proyección magnífica como uno de los mayores cronistas de la Cataluña de su época.

A la salida del Centro de Fotografía KBr nos encontramos nuevamente con la Barcelona postolímpica. A diferencia de la ciudad en la que vivió Adolf Mas, la actual corre el peligro de perder esa esencia que le ha dado vida durante siglos y que reside en unos vecinos que se ven obligados a abandonar sus barrios. Las miradas del pasado, como la que nos ofrece esta exposición, nos recuerdan que en un contexto tan incierto como el actual las ciudades no pueden basar su atractivo en lucir como una bella colección de postales en las que permanecer es una tarea cada vez más difícil.

Centro de Fotografía KBr – Fundación MAPFRE, Barcelona. Del 18 de febrero al 8 de mayo de 2022

Número 58

Marzo 2022
Marc MILLAN RABASA
Investigador predoctoral, Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza. Miembro del grupo de investigación Blancas
Fecha de recepción: 16/3/22
Fecha de aceptación: 16/3/22
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