Los antiguos depósitos de agua del parque Pignatelli de Zaragoza, han sido transformados para dar cabida dentro el escenario artístico de la capital, a una propuesta visual y poética que plantea al espectador la apertura a una experiencia visionaria y onírica. El espacio de ladrillo abovedado es reconducido en una dimensión meditativa mediante el uso de la proyección de la luz con patrones geométricos, vinculándose con la memoria del lugar como depósito de agua.
Para ello, el artista asturiano y comisario de la misma Javier Riera, quien trabaja de manera habitual con la geometría y su proyección en el paisaje, lo concibe como un lenguaje visual capaz de describir "el pulso profundo" de la naturaleza, generando una intervención real sobre el espacio y el tiempo de la naturaleza cercana a las propuestas del land art.
Riera crea una instalación con seis proyecciones de luz que inciden sobre telas semitransparentes distribuidas en el espacio, produciendo un efecto de multiplicación de la imagen y aprovechando la arquitectura especial de la sala. Así entiende la geometría como un lenguaje natural anterior a la materia, capaz de establecer con ella un tipo de resonancia sutil y reveladora, aproximando en este caso naturaleza y arquitectura, a partir del flujo poético de las imágenes.
En definitiva, la muestra juega con la idea del deslumbramiento en el espectador y pretende inducir un estado de reflexión en el público al contemplar algo que está fuera y al mismo tiempo en el interior, en un espacio de recogimiento ambientado con música. Esta sinergia entre ambos entes genera un diálogo entre geometría proyectada y espacio abovedado. Esta exposición se enmarca dentro del conjunto de actividades culturales que forma parte del programa expositivo del festival PhotoEspaña 2021.


