En la galería Cristina Marín, desde el 5 de mayo se puede visitar la exposición del pintor Eduardo Lozano. Muy variados formatos y óleo sobre tela. Gruesas texturas de gran dificultad técnica resueltas con absoluta precisión.
Tenemos paisajes con playa mediante suaves o fuertes colores, con bañistas en el agua o sobre la arena. Refleja con precisión un mundo de sensaciones. También se interesa por los paisajes de montaña con bosques o bosques y ríos. Salvo alguna excepción predominan los colores llamativos que multiplican las cambiantes sensaciones emanando del propio paisaje.
Artista que no falla y del que esperamos nuevas aportaciones temáticas en un futuro a determinar. Le esperamos.
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En la galería Antonia Puyó el 9 de mayo se inauguraba la exposición de Jorge Isla (Huesca, 1991), con impecable prólogo de Virginia de Diego. Obras de mediano y pequeño tamaño, con formato cuadrangular y rectangular.
Estamos, como indica Virginia de Diego, “ante pantallas de móviles ´rotos` recuperadas e instaladas a modo de patchwork sobre un canvas a pared. ¿Qué ha podido provocar las roturas en cada uno de los dispositivos?”. El caso es que en cada obra tenemos numerosos móviles en tonos brillantes con predominio del negro, blancuzcos y en ocasiones con manchas irregulares de azules como contraste. La realidad es que la exposición brilla por su categoría y, encima, con un mismo tema que se repite en cada obra. Vibra un tono misterioso. ¿De quién son los móviles?, ¿Cuándo y dónde los perdieron?, ¿Fueron comprados por el artista?


