Desde Benjamin hasta Fontcuberta, la teoría alrededor del medio fotográfico ha planteado numerosas cuestiones, tratando de definir qué es la fotografía o los usos de la imagen fotográfica. Susan Sontag, en su influyente ensayo Sobre la fotografía precisa lo siguiente:
Todas las fotografías son memento mori. Hacer una fotografía es participar de la mortalidad, vulnerabilidad, mutabilidad de otra persona o cosa. Precisamente porque seccionan un momento y lo congelan, todas las fotografías atestiguan la despiadada disolución del tiempo.
En esta línea reflexiva entorno a la relación entre la imagen fotográfica y la historia, la memoria y la identidad ha trabajado la fotógrafa japonesa Tomoko Yoneda (Akashi, Japón, 1965). Formada en Chicago y Londres, con una fuerte base periodística y una gran labor de investigación, Tomoko Yoneda construye imágenes ahondando en la historia y la antropología del entorno fotografiado, convirtiéndose en una retratista del paisaje más que una paisajista.
Una fotografía calmada, estática, con una composición impecable y un uso del color absolutamente magistral. Paisajes marinos serenos, de una increíble quietud y unas luces sugerentes, vistas urbanas entre suaves colinas con un manto blanco de nieve, un bosque de un esplendoroso verde o improvisadas escenas de gente divirtiéndose patinando sobre el hielo que nos recuerdan a las obras de Pieter Brueghel el Joven. Imágenes bellas y aparentemente amables que esconden mucha historia (o historias) en su trasfondo. El paisaje marino se convierte en la playa brasileña en la que se ahogó mientras nadaba el oficial nazi Josef Mengele, conocido como el Ángel de la Muerte; la vista urbana es Sarajevo, y el lugar desde el cual se muestra la ciudad es el puesto de un francotirador serbio, quienes sembraron el terror durante la Guerra de Bosnia; el verde bosque es el campo de batalla del Somme, uno de los enfrentamientos más violentos de la Primera Guerra Mundial; o la pista de hielo pertenece a una de las ciudades ocupadas por las tropas imperiales japonesas durante invasión de Manchuria. La obra de Tomoko Yoneda nos plantea constantemente esta serie de dicotomías, explorando el bagaje del entorno y creando imágenes comprometidas entre una fotografía estéticamente muy atractiva y un trasfondo social e histórico incómodo.
Por primera vez en Europa, la Fundación Mapfre de Madrid se ha encargado de reunir en una atractiva muestra un total de diecisiete proyectos fotográficos individuales de Tomoko Yoneda, los cuales se podrán contemplar entre el 11 de febrero y el 9 de mayo de 2021. La exposición, comisariada por Tom Wombell, es una magnífica oportunidad para acercarnos a la obra de la fotógrafa japonesa residente en Londres.
Entre las series que componen esta muestra destaca Escenario, la cual posiblemente represente de mejor manera el trabajo de Tomoko Yoneda. Después del deshielo, una reflexión entorno a espacios de países pertenecientes al bloque soviético; Casa japonesa, realizada en espacios interiores taiwaneses que recogen parte de la historia de la ocupación japonesa y residencias de generales del Kuomintang; ZDC, compuesta por fotografías de la Zona Desmilitarizada de Corea; o La isla de Sajalín, un espacio de tensión y disputa territorial entre Rusia y Japón, son series que asientan el estilo y la reflexión fotográfica planteada por la artista japonesa.
Sin embargo, estas series conviven y se complementan con otros proyectos marcadamente diferenciados, tanto estética como conceptualmente, como Correspondencia. Carta a un amigo, centrada en la figura de Albert Camus, usando una cámara de medio formato (Olympys Pen) y película en blanco y negro; o Las vidas paralelas de los otros, jugando con un lenguaje fotográfico que trata de emular imágenes realizadas por un espía.
Finalmente, destacamos la serie El sueño de las manzanas, titulada en clara referencia al verso de Federico García Lorca de su poema Gacela de la muerte oscura. Esta nueva serie, encargada por la Fundación Mapfre, gira en torno a la Guerra Civil y al célebre escritor, con imágenes tanto de paisajes donde se libraron importantes batallas, como fotografías de bodegón con objetos personales del poeta granadino. Una serie en clara sintonía con el estilo característico de la extraordinaria fotógrafa nipona.
Créditos de la imagen: Ice Rink—Viewing of a mining town that was part of the South Manchurian Railway Zone during the Japanese Occupation, Fushun, China, Tomoko Yoneda, 2007.


