“Laboratorio de coordenadas”, inaugurada el 11 de diciembre de 2020, es una de las exposiciones de Xavier Montsalvatje que se han podido ver en Valencia en los últimos meses. Se puede visitar asimismo, hasta el 29 de abril, la exposición “FUGAS IV. Cartografías del barro” en la Sala de Exposiciones de la Fundación Giménez Lorente, de la UPV (Valencia).
La cerámica como lienzo, con una enorme variedad de formas y de posibilidades instalativas. La cerámica, asimismo, como escultura. La cerámica, también como dibujo. La trayectoria de Montsalvatje plantea temáticas que se refieren a lo industrial, el mundo de los obreros y oficios artesanos, con una base constante y sólida en la cerámica, el dibujo y el grafismo.
La exposición que nos ocupa ha servido para llevar a cabo una investigación sobre los mapas, los recorridos, el espacio vivenciado. Imposible no traer a colación las derivas y los mapas del situacionismo, en el caso de Montsalvatje siempre con ese dibujo que se encuentra a mitad camino entre lo expresivo de Keith Haring, lo volumétrico de Fernand Leger, o el humor ácido de Philip Guston, logrando comunicar un universo personal, potente.
“Laboratorio de coordenadas”, se compone de grafismos que semejan mapas o recorridos, dispuestos en dibujos enmarcados a lápiz sobre papel (Línea, Milwaukee Ruta 1, Milwaukee Ruta 2, Blighted área, I am lost in Milwaukee, Shortcut), en platos de loza -azul cobalto bajo cubierta- (Centro; El Puerto (Cartografía de una adolescencia); Mislata (Itinerarios iniciales); El Grao (Planimetría de mi infancia); Benimaclet (Los límites de la ciudad), en azulejos rectangulares de barro rojo y adobes (Suburbio,El sueño parcelado, Mapa, La ruta inacabada), además de una cabeza cerámica sobre vitrina (Cartografía de un pensamiento, barro de colada y pigmento negro, instalación eléctrica, LED, sonido), un jarrón con grafismos, figura y texto sobre una caja de embalaje (El destino cuenta poco, barro rojo y engobes) y otro sobre vitrina-pedestal blanco (Nuevas tierras, barro rojo y engobes), y dos dibujos-collage de mapas, uno antiguo de la ciudad de Valencia (Plano 113, collage sobre papel) y otro más contemporáneo (Route key, collage sobre tabla).
La lectura de los títulos ya es evocadora de ese “Laboratorio de coordenadas”, más si cabe, al leer lo que el propio artista escribe en el desplegable publicado para la ocasión: “El plantearse un nuevo proyecto es como caminar por un territorio desconocido, trazas un rumbo sobre un mapa abstracto en el que vas configurando una red de emociones, imágenes y huellas, pero al mismo tiempo vas bocetando posibles rutas a recorrer. Tal vez si caminas sin brújula, dejándote llevar por los puntos luminosos de ciertas balizas, puedes ser capaz de alinear correctamente todos los puntos esbozados o quizás no y tan solo quedarán improntas sobre un mapa más complejo. La historia de la cartografía es algo parecido a caminar por un territorio ignoto, a cada paso se van confeccionando las líneas del territorio por donde transitas, de esta forma se crea una imagen de la geografía atravesada y en cierto sentido del tiempo vivido. Laboratorio de coordenadas es una recopilación de lugares transitados en el tiempo y espacios mentalmente deambulados, memorias de itinerarios recorridos y reconocidos, improntas de recuerdos. Posiblemente es solo un comienzo, por eso definirlo como laboratorio donde intentar ordenar las coordenadas del pasado y del presente. En este transitar, algunas piezas son itinerarios imaginarios, sendas sobre ciudades que el inconsciente ha creado sin ninguna pretensión sino la de mentalmente deambular”.
Montsalvatje logra crear una obra compleja en la que se conjuga la tradición cerámica valenciana, con la publicitaria, en el sentido del arte de propaganda, con una vocación de carácter didáctico, en la que se enlaza el dibujo, el texto, las figuras y formas, para ofrecer unos resultados de los que se desprenden lecturas políticas, estéticas, gráficas, históricas, patrimoniales… Montsalvatje compagina excelencia técnica con mensaje, con saboer, y con una capacidad de evolución, investigación y experimentación que consigue, a lo largo de sus diferentes proyectos, ir generando una obra que cautiva, interesa, y resulta siempre fresca.Se trata de una metodología que hace rizoma, pues, sin abandonar su esencia: el dibujo, y la cerámica, se expande a otros territorios que son explorados y anexados.


