En el film De tu ventana a la mía (2011), Paula Ortiz conecta los hilos del guion a través de la idea de ver la vida a través de los cristales. Tres mujeres en tres épocas históricas distintas y en etapas diferentes de su vida que han tenido que vivir en los sueños aquello que no podían desarrollar en la realidad. La pandemia nos ha llevado a una situación en la que las ventanas, los balcones, las pequeñas grietas al mundo que poseen nuestros domicilios, eran la única forma que teníamos de comunicarnos con la ciudad. Hemos conocido mejor (o por primera vez) a nuestros vecinos, bailado o tocado música en colectivo, sufrido y llorado por una situación que sobrepasaba lo nunca pensado y que se sigue cobrando víctimas en todas las direcciones. La casa por la ventana. Historias para abrazar la ciudad es un homenaje a esa abertura a la realidad que nos ha permitido seguir siendo humanos y que ha configurado una situación inédita para la historia reciente.
Julia Millán actúa como comisaria sobre un cuidado diseño de Fernando Lasheras. Ambos trabajaron juntos en la muestra Paseando la mirada. Historias ilustradas desde Zaragoza (2018), donde reunieron a más de treinta ilustradores en la sala de La Lonja. En este caso, se dan cita más de treinta y cinco escritores y dibujantes. Fragmentos de textos que muestran distintos aspectos del encierro o la epidemia y que son reinterpretados en clave gráfica. Se dan cita narradores como Brenda Ascoz, María Frisa, Mariano Gistaín, Cristina Grande, Aloma Rodríguez, Mario de los Santos o Pepe Serrano. Entre los ilustradores encontramos nombres como Elisa Arguilé, Blanca Bk, Coco Escribano, Ana G. Lartitegui, Alberto Gamón, David Guirao o Javi Hernández.
Beatriz Barbero-Gil ilustra a Luisa Miñana en una personificación de la ciudad confinada, a modo de sinfonía urbana, con un “corazón bombeando energía tras la quietud sanadora de las fachadas”. Ángel Gracia reconvierte una terraza en cuento, ilustrado por Álvaro Ortiz. La imagen es el primer panel que podemos encontrar en Gran Vía, dirigiendo nuestros pasos hacia la zona Universidad. Isabel Garmón pinta los colores de la imaginación que describe Patricia Esteban Erlés: el juego, la infancia y la extrañeza de una nueva cotidianeidad sangrante. Irene Vallejo da forma al texto que dibuja Ana G. Lartitegui a partir de Ceremonias del adiós, publicado en El País Semanal en mayo de 2020, cuando el virus se había cobrado dos meses de víctimas.
La muestra funciona de manera eficaz lanzando pequeños mensajes, como si de spots publicitarios se tratase, que detienen a los paseantes, conectándolos con diferentes etapas de lo vivido. Ventanas, rendijas, a otros microcosmos vividos, con vocación de universales. Arte diario, cotidiano, que podemos disfrutar de nuevo ahora que pisamos las calles. Aunque nada sea igual.


