El padre de la modernidad

Francisco de Goya es uno de los grandes referentes de la Historia del Arte. Sobre su obra se ha producido una literatura científica y divulgativa amplísima, que ha explorado numerosos aspectos de su vida, producción o relaciones con otros artistas. La larga sombra de su influencia ha sido explorada también en textos que han profundizado en la literatura actual, el cine o el cómic, como Goya en el audiovisual: aproximación a sus constantes narrativas y estéticas en el ámbito cinematográfico y televisivo (2017), firmado por Francisco Javier Lázaro y Fernando Sanz o las Actas del Seminario Internacional Goya en la Literatura, en la Música y en las Creaciones Audiovisuales (2019), coordinado por José Ignacio Calvo. Numerosos artistas visuales han recibido asimismo el influjo del padre de la modernidad artística. Desde sus aguafuertes hasta las pinturas negras. El sueño de la razón ahonda en esta huella que se extiende a lo largo de los siglos XX y XXI. 

 

Se trata de un proyecto original de La Fábrica producido por Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa de Madrid. El comisariado está a cargo de Oliva María Rubio, doctora en Historia del Arte por la Universidad Autónoma de Madrid y directora artística de La Fábrica. Reúne un amplio grupo de obras realizadas en distintas técnicas y soportes, desde el audiovisual hasta la serigrafía. Cincuenta y tres artistas distintos entre los que se encuentran Ricardo Calero, Cristina Lucas o Eva Lootz. Juan Genovés con Figuras (1960), dialoga con las obras de Víctor Mira (Amarrados a un pedazo de cielo, 1987) o Antonio Saura (El perro de Goya I, 1985). Aunque los vínculos van más allá de la pintura y se desbordan hacia la tridimensionalidad de Cronos vomitando a su hijo (2014), firmada por Francisco Leiro o el audiovisual de William Kentridge. Cuatro films reunidos bajo el título de Four Soho Eckstein (finales de los años ochenta-comienzos de los noventa), firmados por un artista que reconoce abiertamente el influjo del aragonés.  

 

La diversidad de técnicas y propuestas que reciben la alargada sombra goyesca se hace  patente en el impacto que supone Asnería (2010), de Pilar Albarracín. Instalación que parte de los Caprichos de Goya y que impacta en el cambio de una sala a otra. Concretamente reinterpreta la estampa número treinta y nueve, titulada Asta su abuelo. Impresionante resulta también Farsa-Goya. Fusilamiento del 27 de agosto de 1979 (2014), obra desarrollada por Dora Longo en la que refiere el asesinato de once nacionalistas kurdos durante la revolución iraní. Una gran mancha de sangre atraviesa toda la pieza y se desborda en el suelo. Los fusilamientos goyescos alcanzan así un eco actual, vinculados a la prensa de masas. La imagen contrasta con el 3 de mayo (2008), que pinta José Manuel Ballester. Los calmados restos de la masacre dejan un cuadro vacío de figuración, pero cruel en su contenido. 

 

El diálogo entre las obras es una constante en la propuesta curatorial, que bucea en las amplias aguas del arte contemporáneo para rescatar las pinceladas de óleo que Goya ha transmitido a la modernidad. Uno de los cuadros de la serie de desnudos en el museo de la artista Cristina Lucas cierra la exposición, acompañándose de una reinterpretada familia de Carlos IV a cargo de Fernando Bellver. La sombra del genio es larga. Y continúa prolongándose. 

El sueño de la razón. La sombra de Goya en el arte contemporáneo. La Lonja, Zaragoza

Número 52

Septiembre 2020
Julio GRACIA LANA
Secretario de AACA, miembro de AECA y AICA
Fecha de recepción: 20/9/20
Fecha de aceptación: 27/9/20
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