Mi primer contacto con los cuadros de Fernando Estallo, nacido en Barbastro el año 1952, comienza con motivo de su exposición en la Sala Actur, de Ibercaja, inaugurada el 5 de septiembre de 2017, con la correspondiente crítica en AACA. La presente exposición, titulada “De lo sacrificial”, consta de ocho cuadros sobre papel de gran formato pintados ente 2018 y 2020, que en teoría se pensaba inaugurar el 13 de marzo en el Centro Cultural Benito Moliner de Huesca pero el Corona Virus obligó a su retraso. Muy excelente prólogo de Juan Ignacio Bernués Sanz. Comenta lo siguiente: “De forma muy específica, Estallo centra su mirada en las obras de dos grandes literatos que se consideran clave en sus respectivas producciones; de una parte, los poemarios “La tierra baldía” y “Cuatro Cuartetos” del poeta T. S. Eliot (1888-1965) y, de otro, la tragedia “Titus Andrónicus” del dramaturgo británico William Shakespeare (1564-1616). Poesía y dramaturgia sirven de base, con una vocación interdisciplinar, a una reflexión pictórica de gran intensidad que persigue por un lado, expresar el “malestar” de nuestra cultura actual y la impotencia de nuestra sociedad por poner orden en el caos que emana de la intensa pluralidad que la caracteriza y, por otro, reflexionar sobre aspectos que atañen a la naturaleza íntima del artista y a su papel “sacrificial” en el mundo fragmentado, materialista y trivializado que nos ha tocado vivir”. Conviene recordar que Fernando Estallo es poeta y gran lector.
Las ocho obras de la exposición tienen los siguientes títulos: “Pétalos de rosa”, “El tiempo y lo intemporal”, “Secuencia de un temblor”, “Despertar”, “El río interno”, “Aguas sacrificiales”, “Las ninfas se han ido” y “Titus Andrónicus”. De los ocho cuadros sobre papel, “Titus Andrónicus” es un políptico con técnica mixta sobre papel y aluminio. Su dimensión es de 130 por 600 cm. Formas verticales a la base con una de aluminio que traza rectángulos y cuadrados, en una suerte de misterioso juego formal mediante sutiles transparencias conducentes a lo cercano y al espacio sin medida. El resto de las formas obedece al mismo criterio que el conjunto de la obra. Estamos, por tanto, ante un muy cambiante juego formal, cambiantes colores, texturas y frenético movimiento, siempre al servicio del azar con altas dosis de drama. Magnífica obra que avala a un artista total.


