Introducción
Entre finales del siglo XIX y sobre todo, a comienzos del XX, el dibujo, adquirió una autonomía y mayores posibilidades de asimilación de los plurales estímulos de la modernidad en la ilustración gráfica. Se explica por su bajo coste, por el aumento de las ediciones literarias en papel barato y porque las revistas ilustradas del tipo Blanco y Negro o La Esfera, o las extranjeras de la misma especie, fueron, por volumen y calidad de sus ilustraciones e ilustradores vehículo de creación y transmisión de numerosas ideas para los jóvenes dibujantes (García Guatas, 1983: 43). Al principio, los “redactores gráficos” de los periódicos cumplían la importante labor de proporcionar al público una visión veraz del dónde y del quién de la noticia. Así, la imagen fue adquiriendo protagonismo paulatinamente y se convirtió en contenido fundamental para series de paisajes, humor o moda. Se consolidaron nuevos géneros gráficos, la profesión de ilustrador fue definiéndose y las páginas de la prensa se abrieron a diferentes tendencias artísticas. Imprescindible para asegurar la buena calidad de la imagen en prensa era la figura del grabador. De hecho, era tan valorado que durante el siglo XIX y principios del XX la autoría de las ilustraciones era justamente compartida con el dibujante (Serrano Pellejero, Rivero García, Ruiz Pérez, 2005: 13).
Zaragoza, hacia el año 1900, empezaba a florecer en las Artes Gráficas y a adornar las fachadas de algunas casas de pisos nuevas especies florales y formas vegetales esculpidas en jambas y montantes de puertas, ventanas y balcones o forjadas en el hierro de sus antepechos. Procedían del jardín del Modernismo que empezó a manifestarse sin tapujos, combinadas con una nueva tipografía, en los primeros anuncios de productos médico-farmacéuticos de algún periódico zaragozano, aunque procedente de publicidad foránea, en los pasquines y hojas anunciadoras de los espectáculos teatrales, en las cabeceras de las facturas de comercios, en los carteles publicitarios comerciales y en algunos de las fiestas del Pilar, en el programa y entradas a la Lonja para la Fiesta Literaria de mayo de 1905 en honor a Cervantes en el tercer centenario del Quijote, o en las cabeceras de efímeras revistas ilustradas como Zaragoza (1907) y El Gancho (1908). Hasta la católica y popular revista El Pilar renovó en 1906 el diseño de su cabecera tipográfica modernista. Fueron muchos los jóvenes dibujantes que afilaron sus lápices en el repertorio decorativo del Modernismo, pero en buena medida, su introducción gráfica en Zaragoza arranca de la actividad de un estudiante de medicina, José Galiay, quién a sus 22 años había diseñado la portada de Blanco y Negro del año 1902, con todo el formulario e iconografía modernistas, como los aplicará en el cartel de las fiestas del Pilar de 1904 (García Guatas, 2004: 20-21).
A nivel nacional, la prensa periódica ilustrada había iniciado su andadura en la última década del siglo XIX con dos revistas Blanco y Negro (1891) y Nuevo Mundo (1894), siendo el modelo principal en el que basarse La Ilustración Española y Americana, con medio siglo de experiencia a sus espaldas. Estas revistas van dirigidas a cubrir un mercado mucho más amplio, atendiendo principalmente a los gustos del lector de clase media y a la demanda informativa acorde a los nuevos modelos sociales: sucesos, moda, espectáculos y política. Ya en el siglo XX, la prensa ilustrada se dividirá en dos modelos diferenciados en cuanto a contenido y continente. Por una parte los llamados magazines o revistas de información general, al que claramente pertenece la revista La Esfera, muy ilustrados y de formatos diferentes; por contra las publicaciones especializadas en materias tan concretas como medicina, pedagogía, teatro, tauromaquia, espectáculos, moda…etc…(Sánchez Vigil, 1995: 118-120).
No podemos olvidar, que la colonia aragonesa en Madrid de artistas y escritores era importante- los casos de Francisco Pradilla y Marcelino de Unceta, a los que con el tiempo se les irán uniendo otros nombres como el citado Galiay, Teodoro Gascón, como ilustrador humorístico o Juan José Gárate.
A lo largo de los años, las colaboraciones como ilustrador de Gárate fueron de dos tipos: bien realizando un retrato o dibujo específico, encargado a nuestro artista, o bien la reproducción de algún cuadro que figuraba en alguna exposición; para esta segunda opción, Garate contaba con la inestimable colaboración de su hermano Ricardo, fotógrafo de profesión, que enviaba a los medios de comunicación que requerían alguna instantánea de las obras del artista (Val Lisa, 2019: 98). En cuanto a la temática, prioriza el tema regionalista y el retrato, realizados ambos a través del dibujo, ya en el siglo XX, la acuarela empezará a ganar terreno al dibujo, sobre todo serán demandadas en las revistas a nivel nacional, que darán a Gárate mayor fama y reconocimiento, aunque nunca dejará de colaborar en revistas locales aragonesas, y sobre todo en el periódico Heraldo de Aragón. Para la elaboración de este trabajo, hemos realizado un vaciado de ilustraciones en los principales medios locales y nacionales: Miscelánea Turolense, Aragón ilustrado, El Pilar, Aragón turístico y monumental, Heraldo de Aragón, La Ilustración Española y Americana, Blanco y Negro y La Esfera. He aquí un breve resumen, del trabajo del artista aragonés.
Revista Miscelánea Turolense (1895). Dirigida desde Madrid por Domingo Gascón y Gimbao, cronista de la provincia de Teruel; A medida que vaya avanzando la publicación será frecuente la aparición de grabados y fotografías. Públicamente, Gárate sólo participó con un retrato, El cardenal Marco, que apareció como portada de la revista (Año V, Nº18, 1/09/1895), y decimos públicamente, porque la revista tenía una sección El museo de la Miscelánea, en la que aparecían listas de objetos que eran regalados a la dirección de la revista, pero que no se reproducían. Juan José Gárate participó regalando acuarelas y dibujos- en esa época, todavía se encuentra en Roma, disfrutando de su beca-, por otro lado su hermano Ricardo, también participó regalando fotografías de la provincia turolense.
Revista Aragón Ilustrado (1899). En sus escasos doce números, esta revista aúna los trabajos literarios con los pictóricos y gráficos, confiriendo a estos últimos un papel muy relevante. La empresa de Soteras y Monforte consiguió como colaboradores a los pintores y dibujantes más destacados del momento en Zaragoza (Naval, 2002: 95). Juan José Gárate, colaborará en la revista desde el principio, realizando la cabecera de todos los números de la revista, así como portadas- nº 1,2 y 11- e ilustraciones para interiores cuando era necesario. También se reproducirá obra del artista: ¡Auxilio!, que aquí lleva por título ¡Que se ahoga! (nº 3), Prisión de Antillón (nº 5), Safo (nº 7) y Escena galante (nº 12).
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Portada de Gárate, del primero número de la revista Aragón Ilustrado. 1899. Biblioteca de Humanidades "María Moliner". Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza. |
Revista La Ilustración Española y Americana (1900-1909). El nuevo título de esta revista añadía dos aspectos generales: el concepto de ilustración, prioritario y con evidentes pretensiones, y el adjetivo americana en pro de la universalidad de la cultura. El éxito de La Ilustración Española y Americana radicó en tres aspectos: frecuencia de aparición, aumento de tamaño y suplementos de obsequio para el lector (Sánchez Vigil, 1995: 95). A lo largo de los años de existencia, cuatro artistas aragoneses ilustraron las páginas de la revista: Francisco Pradilla, Marcelino de Unceta, Hermenegildo Estévan y Juan José Gárate. Como ilustrador, las colaboraciones de Gárate fueron todas a plumilla. Las hubo de dos tipos: portadas- En el baile (Nº VI, 15/02/1900); Estudio de mujer (Nº XXXIV, 15/09/1900); Hondos suspiros (Nº II, 13/01/1902)- e interiores a doble página- Costumbres aragonesas (Año XLIX, Nº I, 8/01/1905); Gimnasta por fuerza (Nº XXIX, 8/05/1905); Matando el tiempo (Nº XXXIX, 22/10/1906)-. También encontraremos en interior a doble página, bocetos previos, de obras que presentará a concursos- Caza de un tordo (Nº XL, 30/10/1900) boceto para el óleo titulado Los primeros tordos, que publicará en el año 1933 en el periódico Heraldo de Aragón, y cuyo original se encuentra actualmente en el Museo de Zaragoza. Un terceto (Nº IX, 8/03/1901), boceto para el óleo Pelando la pava, que hoy se encuentra en la colección del Excmo. Ayto de Albalate del Arzobispo. La vuelta del campo (Nº XXIIL, 22/06/1901) boceto del mismo título con el que obtuvo una medalla de bronce en la Exposición Universal de París, del año 1900; Camino de la ciudad (NºXLVIII, 30/12/1909), boceto para el óleo titulado Vuelta del campo (1910-1924), que hoy se encuentra en el Museo de Zaragoza. Como se ha podido apreciar, los temas que trata el artista son fundamentalmente regionalistas, aunque también sorprende la aparición de otros temas, que apenas aparecen en su producción artística como es el de la Guerra de la Independencia, con el dibujo Traslado de los enfermos del Hospital de Nuestra Señora de Gracia. A la Lonja durante el bombardeo (Nº XXXIL, 30/08/1908).
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Traslado de los enfermos del Hospital de Nuestra Señora de Gracia. A la Lonja durante el bombardeo. 1908. Biblioteca virtual de la Biblioteca Nacional. |
Revista El Pilar (1901-1903). Esta publicación pilarista por excelencia, decano de la prensa de Zaragoza (10/11/1883), y uno de los más antiguos de Aragón. Las páginas de El Pilar se han convertido en una importante fuente histórica y social, como un guardián de la Historia conserva innumerables acontecimientos y artículos de formación y opinión, así como trabajos artísticos y literarios (Pasamar Lázaro, 2007: 15-19). A pesar de la amplia nómina de ilustradores aragoneses con que contó este seminario católico, lo cierto es que Gárate, tan sólo colaboró una única vez: Vistiéndose para ir de fiesta (Nº1052, 10/12/1903), y en otra ocasión se reprodujo una obra suya, Prisión de Antillón (Nº950, 22/11/1901).
Diario Heraldo de Aragón (1901-1933). Desde su fundación en el año 1895, los artistas aragoneses tuvieron la oportunidad, de modo habitual u ocasional, de utilizar sus páginas como colaboradores gráficos y, por tanto, como escaparate público para presentar sus obras ante los lectores, sucediéndose cientos de ilustraciones. Si bien el caso más destacado en estos momentos es el de Juan José Gárate, quien trasladará la popularidad de sus escenas costumbristas junto a numerosos retratos a sus páginas (Martínez Calahorra, 2010: 53). Las primeras colaboraciones serán realizadas a través de rápidos y seguros dibujos, el primero: La Santa Cama de la Hermandad de la Sangre de Cristo (5/04/1901); poco tiempo después, llegarán los primeros retratos de personalidades de la cultura, sean aragoneses o no: Marcos Zapata (17/10/1902); Mariano de Cavia (20/03/1906); La mezzosoprano Fidela Gardeta, el barítono Mariano Anieto y el tenor Julián Biel (20/05/1901) o Benito Pérez Galdós (5/01/1920). La evolución urbana de la ciudad de Zaragoza, quedó reflejada en el dibujo El antiguo Mercado Central (24/06/1903). Las labores agrícolas de recolección también quedaron reflejadas en dos dibujos de Gárate: Cargando la Mies y La Trilla (19/08/1903). La guerra, en este caso la de Marruecos, era conocida por los aragoneses, por esta portada, realizada por el artista, bajo el título La Navidad del soldado (24/12/1909). Pero donde la popularidad del artista se verá cimentada, será en las portadas e interiores de los números extraordinarios: La tradición del Heraldo en el hogar aragonés (1/01/1925); Día de fiesta (12/10/1927); Un alto en el camino (01/01/1929); Los primeros tordos (12/10/1933). Algunas de estas portadas de números extraordinarios, serán reconvertidas en litografías, por lo que el éxito de las ventas y el reconocimiento para él artista, estaban asegurados.
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Día de fiesta I. 1927. Litografía. Excma. Diputación Provincial de Zaragoza. |
Revista Blanco y Negro (1902-1935). Creada por Torcuato Luca de Tena, es el semanario que abrió la puerta a la corriente artística Art Noveau que mantuvo en auge los dibujos de los ilustradores. Su estructura y características, en especial el formato, redujeron el coste del papel y de los materiales necesarios para fotograbado, por lo que los “grandes” del siglo XIX, en especial La Ilustración Española y Americana fueron obligados a captar clientes en un sector determinado de la sociedad frente a la creciente popularización del resto de revistas (Sánchez Vigil, 1995: 114). Las colaboraciones de Gárate en la revista se basan en dos tipos: Por un lado, la reproducción tanto para portada cómo para interior, de estupendas acuarelas correctamente ejecutas: Un comienzo difícil (Nº 603, 22/11/1902); La carta del rompimiento– boceto definitivo para el óleo titulado Sed de venganza, que obtendrá medalla de oro en la exposición internacional de Panamá, en 1916- (Nº1206, 28/06/1914); Los novios (Nº 1218, 20/09/1914); En el jardín. El amor y las flores (Nº 1234, 10/01/1915). El segundo tipo de colaboración del artista, será la reproducción de óleos, en el interior de la revista: En el melonar (Nº, 1267, 29/08/1915); Entre copla y copla, trago! (Nº 1341, 28/01/1917); Copla Alusiva (Nº 2154, 25/09/1932); Retrato- se trata de la esposa del pintor, Gloria López Manzanares, realizado en 1934, y que hoy se encuentra en el Museo de Teruel- (Nº2276, 3/03/1935).
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La carta del rompimiento. 1914. Archivo-Hemeroteca Municipal de Zaragoza. |
Revista La Esfera (1914-1921). Esta revista salió al mercado, con periodicidad semanal, el 3 de enero de 1914, editada por Prensa Gráfica Española. La revista nació en pleno desarrollo del periodismo gráfico, planteando sus contenidos con la imagen como elemento referencial. Tanto los reporteros gráficos como los galeristas y creadores (paisajistas y pictorialistas) encontraron un nuevo medio de comunicación en el que publicar sus trabajos, con la diferencia de su calidad técnica, superior a las revistas del mercado (Sánchez Vigil, 1995: 136). En las primeras décadas del siglo XX, a su pintura regionalista, Gárate va a añadir una nueva colección de retratos femeninos, vinculados a una suerte de nueva figuración, muy al estilo de Romero de Torres, que situaba a la mujer fatal hispana en el epicentro de todas las miradas (Val Lisa, 2019: 118). Esto es lo que nos vamos a encontrar en casi todas las portadas que el artista, realizó para esta revista: Dama (Año I, Nº 7 14/02/1914); Dama (Año I, Nº 24, 13/06/1914); Dama (Año I, Nº 43, 24/10/1914); Tipo granadino (Año III, Nº 143, 23/09/1916). En otras ocasiones, encontraremos portadas, protagonizadas por mujeres que son familia del pintor: Retrato de mi madre- precioso óleo, ejecutado en el año 1901, que figuró en la Nacional de Bellas Artes de 1904- (Año I, Nº30, 25/07/1914), y Retrato– se trata del retrato de la hija mayor del pintor Concepción- (Año VI, Nº 272, 15/03/1919). Tampoco podría faltar el tema regionalista como portada, Los novios (Año VIII, Nº 366, 8/01/1921), este óleo, hoy en colección privada, fue expuesto en el Círculo de Bellas Artes madrileño, en el año 1924. Por último citaremos la reproducción de obras del artista: Un Canal Veneciano (Año VI, Nº 272, 15/03/1919), Copla Alusiva (Año II, Nº 102, 11/12/ 1915). En este mismo número aparece reproducido un dibujo de un baturro con una guitarra, el dibujo no lleva acompañado ningún título, pero sabemos que formó parte de la colección de tarjetas postales, editadas en el año 1902, titulada: La Virgen del Pilar dice… Serie A, Nº 4, de la colección Gárate.
Revista Aragón (1933). En 1925 cuando la modernización de la plástica contemporánea española era ya un hecho, el S.I.P.A. editó el primer número de la revista Aragón, dedicada a difundir y fomentar la cultura aragonesa inspirándose en un regionalismo moderado. De manera que los museos, los archivos, las bibliotecas, los libros, la arquitectura, las artes plásticas las industriales, las decorativas, y las visuales fueran objeto de su permanente atención. Y demostró igualmente su modernidad al incluir entre el “Olimpo” de las artes a la fotografía, un hecho realmente inusitado para la época. Lo cierto es que esta nueva forma de expresión cobró un especial protagonismo en las páginas de la revista, debido en buena medida, a la confluencia de intereses entre Aragón y la Sociedad Fotográfica de Zaragoza (Lomba Serrano, 1998: 315-318). Lo cierto es, que a pesar de que la revista atendió a cuantas exposiciones se realizaban tanto a nivel local como nacional, y que apoyó y alababó a artistas aragoneses de entre siglos- Francisco Pradilla, Hermenegildo Estévan, Ramón Acín, Honorio García Condoy, Joaquina Zaramora- referido a Gárate, no hemos encontrado nada más que esta portada (enero, 1933). En ella aparece un baturro bebiendo vino en un pequeño cuenco. En realidad es el estudio preparatorio de uno de los cinco personajes que aparecen en el célebre cuadro Copla Alusiva, se trata de la figura que aparece tumbado en el puente, era conocido como el “tío Regular” y, además, era el enterrador del pueblo (Val Lisa, 2019: 55)
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Portada revista Aragón. 1933. Col. SIPA |







