La historia del humor gráfico en España es larga y muy rica. La sátira dirigida a la política o extendida hacia diferentes sectores de la sociedad ha sido una constante en nuestras publicaciones. Estas han pasado por diferentes fases, sufriendo en muchas de ellas una atroz censura que nuestros dibujantes han tratado de esquivar de la mejor manera posible. El erotismo ha sido uno de los ámbitos más atacados por la moral biempensante y uno de los mejores termómetros para medir la libertad imperante en cada momento. Humor verde 1946-2020 plantea los altibajos de temperatura de un recorrido histórico de más de más de setenta años. Comienza en la oscura posguerra y finaliza en un siglo XXI que pone cada vez más en cuestión la continuidad del papel.
Recoge trabajos de Flavita Banana, Gin, Manuel Bartual o Serafín, entre otros muchos. Miembros de una profesión que, como destaca Mamen Moreu, es «totalmente vocacional, no es fácil vivir de ella pero tampoco es fácil vivir sin ella. Es la forma en la que mejor me expreso. Es mi pasión desde siempre» (El humor gráfico, Diminuta, 2019). En la muestra se dan cita desde el humor sutil, con alguna doble lectura, que se producía durante el Franquismo, hasta la gran apertura que supuso la Transición. Se alternan portadas y chistes gráficos de publicaciones como Can Can, El Jueves, La Codorniz o Tío Vivo. La Papunovela de El Papus se combina con alguna imagen de revistas de cercanía underground, centrales para el boom del cómic adulto, como Star o El Víbora. Todo ello a un solo clic de distancia. La evolución social de nuestro país arrastrando el cursor. La muestra continúa así la propuesta de otra anterior, Humor verde 1869-1938. Viñetas eróticas en la prensa española.
La digitalización de las exposiciones es un buen planteamiento per se y una manera perfecta de prolongar la vida de las realizadas en formato físico, haciendo que lleguen a un público más amplio. En este sentido, la labor de Humoristán es muy relevante. En la entrevista que Jordi Canyissà realizó a José Luis Martín Zabala en el ya citado El humor gráfico, este destaca sobre la creación del proyecto que, desde su punto de vista:
Estamos al final de una época, el final de la época del humor gráfico en papel. Y pienso que además tenemos muy mala memoria. De ahí que pensé que había que recopilar toda esta tradición, todos estos autores que forman parte de esta tradición del humor gráfico y a los que no se les presta suficiente atención.
En la muestra se constituye además un breve apartado dedicado a la producción desarrollada por mujeres. Los arquetipos femeninos dibujados, sexualizados de manera hiperbólica, contrastan con la falta de autoras. Núria Pompeia fue una de las grandes pioneras, de la que también se puede encontrar en Humoristán la exposición Mujeres dibujadas, en la que seis dibujantes aportan su propia versión de su obra: Flavita Banana, Carla Berrocal, Raquel Gu, Susanna Martín, Paulapé y Ana Belén Rivero. Navegar por la obra de ilustradoras como ellas equivale a hacerlo por la ruptura de un medio que, durante mucho tiempo, ha mantenido una mirada masculinizada. La representación del erotismo define a un país y su plasmación es una tarea de ambos sexos. El siglo XXI abre y consolida nuevos caminos para reflejar sobre el papel un aspecto tan importante como natural.


