Imágenes de un mundo minado.

Solemos identificar el paisaje con territorios naturales sin darnos cuenta de que la actividad de los seres humanos (o su decisión de no intervenir) ha configurado de hecho toda la faz del planeta Tierra. Muy especialmente son producto humano los paisajes mineros, que este otoño protagonizan el ciclo expositivo del Centro de Arte y Naturaleza de Huesca coincidiendo con la Cumbre del Clima, centrada en la limitación de combustibles fósiles. El carbón y el petróleo son ahora percibidos como algo propio de un pasado sobre el que en estos momentos tenemos que pasar página, y quizá por ello crean algunos que son ya “cosas de museo”. Pero el CDAN no se dedica a la memoria nostálgica de patrimonios pretéritos sino a la reflexión sobre cuestiones actuales; tal es, desde luego, el planteamiento de los proyectos expositivos ahora en cartel.

Nada más entrar, en la sala 2, donde tantas veces se suelen presentar últimamente montajes de fotos u otras obras acumulados en tapicería, ese recurso expográfico lo firman en esta ocasión los fotógrafos Ignacio Acosta y Xavier Ribas con la historiadora del arte Louise Purbrick, componentes del prolífico equipo que desarrolla en la Universidad de Brighton una investigación sobre los circuitos de producción, transporte y consumo en Inglaterra del cobre y salitre chilenos, con profusa documentación de ejemplos actuales e históricos.  La instalación, titulada El tráfico de la Tierra, es propiedad del Museo de la Solidaridad Salvador Allende, así que no es de extrañar su discurso de denuncia anticapitalista, presente tanto en el título como en los textos; aunque también en los países comunistas haya minería, actividad que igualmente existía en tiempos del modo de producción esclavista y feudal.

Fue el carbón el mineral emblemático de la Revolución Industrial que comenzó en Gran Bretaña en el siglo XVIII y el combustible que más polémicas suscita hoy día entre nosotros. Aquí no tenemos petróleo, pero sí cuencas mineras, que son parte fundamental de nuestra historia social reciente, así que su cierre o el mantenimiento de las centrales térmicas con subvenciones públicas es un debate candente. Pocos políticos se atreven a afrontarlo y, como han sido niños malos, ya sabemos qué les van a traer los Reyes Magos. Un montón de carbón en el suelo, instalación del francés Bernar Venet datada en 1963, es lo primero que encontramos en la Sala 1 al comienzo de la muestra titulada Cielos abiertos. Arte y procesos extractivos de la tierra, estructurada en secciones temáticas oportunamente rotuladas: 1ª Historia; 2ª Proceso; 3ª Humano; 4ª Minas, canteras y graveras; 5ª Reconversión 6ª Mineral. Siguiendo el orden de los epígrafes, que articulan un itinerario de visita en el sentido contrario a las agujas del reloj, al lado de la pila de carbón merece la pena empezar leyendo detenidamente los carteles del artista conceptual alemán Andreas Siekmann, todo un manifiesto visual, muy revelador. Otros puntos estratégicos de parada reflexiva en el recorrido encontraremos, a modo de monumentos jalonando el espacio, marcados por dos instalaciones escultóricas, obra de Carlos Irijalba y Miguel Sbastida respectivamente. También hay distribuidos por diferentes puntos de la exposición algunos vídeos de Fito Conesa, Marcelo Expósito, Clara Montoya, el colectivo LAAV y del oscense Jorge Isla, digno representante aragonés junto con la zaragozana Lara Almárcegui, quien ha prestado una de sus obras de reflexión geológica. Pero la parte del león se la llevan los fotógrafos, pues desde siempre se han interesado muchos de ellos por estos temas y, aunque no figure representado el brasileño Sebastião Salgado, figuran en la muestra estupendos retratistas como Pierre Gonnord y Zwelethu Mthethwa también poéticos en su manera de exaltar en toda su proverbial dignidad la figura del minero, mientras que la épica de los grandes paisajes creados por la minería e industria pesada es la inspiración de otros excelentes fotógrafos como José Manuel Ballester, Bernd e Hilla Becher, María Bleda y José María Rosa, Edward Burtynsky, David Goldblatt, Alfredo Jaar, Jorge Ribalta, etc… Sus imágenes se acompañan aquí muy apropiadamente de algún documental histórico, maquetas, u otros materiales complementarios. También se documenta el pionero proyecto de Diego Arribas titulado Arte, Industria y Territorio, un concurso de intervenciones artísticas en las minas de Ojos Negros (Teruel) que atrajo a muchos artistas y público en tres convocatorias durante los veranos de 2000, 2005 y 2007. Y sobre las Cuencas Mineras de Teruel versa también el epílogo de la exposición, que como un caso de estudio histórico específico está dedicado al poblado minero de Andorra: esta sección combina rigor histórico y alegato personal de forma conmovedora, como no podía ser de otra forma siendo su comisaria la facultativo de museos María Luisa Grau Tello, que es oriunda de allí y estudió en la Universidad de Zaragoza con becas mineras. Esta conservadora del IAACC Pablo Serramo es una apasionada admiradora de William Kentridge, así que quizá no sea casual encontrar un vídeo de ese artista sudafricano precisamente titulado “Mina”, junto con otros de Harun Farocki y David Goldblatt, proyectados en la sala llamada Cámara Oscura como oportuno colofón de la oferta expositiva ofrecida por el CDAN hasta el 12 de enero de 2020.

CDAN, Huesca

Número 49

Diciembre 2019
Jesús Pedro LORENTE
Director de AACADigital
Fecha de recepción: 21/12/19
Fecha de aceptación: 23/12/19
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