Bajo este título el museo Reina Sofía albergó la exposición de más de 200 obras pertenecientes a los miembros de grupo fotográfico AFAL entre junio de 2018 y enero de 2019.
Esta exposición es fruto de un proyecto que nace en 2016 entre la comisaria Laura Terré, hija de Ricard Terré y principal investigadora del grupo, y el propio museo en su afán por revalorizar la fotografía española de mediados del siglo XX.
Las 200 fotografías que se expusieron provienen del fondo de 650 obras que la familia Autric-Tamayo ha donado al museo y pertenecen a trece de sus miembros: Alberto Schommer, Carlos Pérez Siquier, Gabriel Cualladó, Gonzalo Juanes, Joan Colom, Julio Ubiña, Leopoldo Pomés, Oriol Maspons, Francisco Gómez, Francisco Ontañon, Ramón Masats, Ricard Terré y Xavier Miserachs. Junto a estas fotografías también se expone material documental y la proyección de imágenes fotográficas.
El grupo AFAL nació en torno a la revista homónima creada por José María Artero García y Carlos Pérez Siquier en 1956, especializada en fotografía y cine, que se publicó durante siete años (1956-1963). Localizada en Almería, sus miembros provenían, sin embargo, de diferentes rincones de España, atraídos por las novedad de las propuestas rupturistas y renovadoras del panorama fotográfico del momento, dominado por la estética pictorialista de las diversas asociaciones fotográficas nacionales representadas en la revista Arte Fotográfico. La diversa procedencia de estos jóvenes fotógrafos confirió al grupo su carácter nacional, representativo de la nueva fotografía española.
Alejados de aquellos planteamientos "salonistas", los miembros del grupo AFAL reclamaban una fotografía más directa y fresca que documentara la realidad cotidiana de España en un momento en el que el régimen autoritario y dictatorial imponía una férrea censura que imposibilitó que su obra fuera mostrada dentro del ámbito nacional. A pesar de ello la obra de estos jóvenes fotógrafos atrajo la atención internacional, lo que posibilitó su participación en diferentes certámenes extranjeros, circunstancia que sirvió para difundir la nueva fotografía española en el exterior.
La exposición se articula en torno a seis salas del museo Reina Sofía. En la primera de ellas se exhibe una gran cantidad de material documental, como el Anuario de la Fotografía Española AFAL de 1958 que introdujo al grupo en los ámbitos internacionales, así como la obra de los trece autores entre 1958 y 1959 poniendo en relieve la heterogeneidad estética y artística de sus miembros con la voluntad única de representar la realidad cotidiana de la España franquista. En el resto de salas se muestran series concretas de cada uno de los miembros de AFAL. Alberto Schommer expone en La ciudad escenas de la vida cotidiana en Vitoria. Francisco Ontañón muestra la vida en la capital en Vivir Madrid, mientras que Joan Colom muestra la cruda cotidianidad del barrio barcelonés del Raval en la serie El Carrer. La obra de Gonzalo Juanes está presente en varias series, alguna de ellas en color, algo poco habitual en aquella época, como Calle Serrano, Album de Isabel y Gente de Asturias. En la sala dedicada a Gabriel Cualladó y Francisco Gómez se hace patente la diferencia estética de los miembros del grupo para representar, según sus puntos de vista, la inquietante realidad que se muestra ante sus cámaras. Así, Gabriel Cualladó profundizará en el retrato mientras que Francisco Gómez se valdrá de las arquitecturas y los espacios urbanos, temática de la que fue pionero en España. La mítica serie La Chanca de Pérez Siquier ocupa la siguiente sala junto a la obra de Ricard Terré sobre Galicia. Cierran la exposición los trabajos de Xavier Miserachs, Costa Brava, ofreciendo una visión alternativa a la promoción turística oficial de la España del desarrollismo, la obra de Ramóm Masats sobre los Sanfermines y las de Julio Ubiña sobre la muerte de la bailaora Carmen Amaya y la estancia de Ernst Hemingway en Pamplona, junto a la de Oriol Massons , Escenas Españolas y De glamour, fotografías de moda muy modernas en la época. La última serie, Toros, corresponde a Leopoldo Pamés.
Es necesario subrayar el hecho de que la tarea de estos fotógrafos se desarrolla en un momento extraordinariamente difícil en la dictadura franquista, a caballo entre la autarquía de los años 50 y el desarrollismo de los 60, en el que el régimen construía su propia imagen obviamente complaciente y a la que contribuían las diferentes asociaciones fotográficas nacionales con su estética pictorialista y folklórica, alejada de la realidad cotidiana española. De ahí la importancia que la visión plural de los artistas que integran AFAL, en su búsqueda de otras señas de identidad alejadas de la idílica imagen que oficializaba el régimen dictatorial, adquiere para completar el conocimiento que el público actual tiene sobre ese período, sujeto hoy en día a una constante revisión desde tantos campos del conocimiento.
Por último, la exposición sobre el grupo AFAL viene a revitalizar la obra de estos artistas que a mediados del siglo XX renovaron el panorama fotográfico español a la vez de introducirlo en el ámbito de la vanguardia europea. Además de ello, el proyecto de recopilar un fondo fotográfico con la obra de los artistas del siglo XX, puesto en marcha por el Museo Reina Sofía, salvaguarda el patrimonio artístico de esa época que, de otro modo hubiéramos perdido y supone un paso importante en la construcción de un discurso sobre la historia de la fotografía española del pasado siglo.


