Tras la huella de lugares y casas de los Duques de Villahermosa

Cinco años después de que la Institución Fernando el Católico, dependiente de la Diputación Provincial de Zaragoza, publicará un estupendo trabajo de investigación, del que dimos buena cuenta en esta revista, nos referimos al Viaje artístico por Aragón de Valentín de Carderera, dicha institución, publica otro trabajo que versa sobre el erudito pintor y coleccionista oscense. Los álbumes de Pedrola, que así se titula la nueva publicación. La catalogación y el estudio introductor han corrido a cargo  del profesor emérito de Historia del Arte de la Universidad de Zaragoza Manuel García Guatas. Se trata de la reproducción por primera vez al alcance del público y los investigadores, de dos álbumes de gran valor artístico e interés documental. Estos dos trabajos,  han permanecido guardados durante años en la magnífica biblioteca del palacio de Pedrola. El conjunto de los álbumes está formado por ciento cuarenta y tres acuarelas y dibujos reunidos. El primero contiene cincuenta y siete aguadas y acuarelas y en el segundo se incluyen ochenta y seis apuntes. Con ocho primeras sobre el palacio de Pedrola y otras casas de Villahermosa en Zaragoza. Les siguen varias sobre monasterios medievales, seis del de Sijena y, hacia el final del álbum, nueve del palacio de los Narros, de la villa de los duques de Villahermosa en Zarauz y de algunas mansiones de localidades cercanas emparentadas, como la de los duques del Real y de Granada de Egea. Para el autor del estudio “No todas las acuarelas son de Carderera. Las no firmadas son bastantes, de algunas de las cuales tengo dudas de que sean de su mano por las diferencias de tratamiento estilístico respecto a otras sobre el mismo asunto”.- y concluye-. “Como no me ha sido posible estudiar directamente los dibujos y acuarelas para esta edición, sino a través de estas reproducciones digitales, no puedo aventurar más mi parecer sobre estas y otras autorías”.

El XIX fue el siglo de los álbumes con litografías. Todos ellos concebidos como una colección para disfrutar hojeando sus imágenes y hacerlo con comodidad, presentes en los gabinetes  de muchas mansiones nobiliarias y de la burguesía.  Los álbumes de la casa ducal de Villahermosa, por su peso y dimensiones, también cumplían las funciones descritas anteriormente. Un placer y un entretenimiento culto de sociedad con el que ocasionalmente compartirían su vista y comentarios. No obstante, debemos recordar que los duques de Villahermosa, pagaron la formación de Carderera  en Roma durante nueve años y en cuyo palacio en Madrid habitará de por vida, como consejero de los duques, siendo consideradas sus opiniones en alto grado y su criterio artístico tenido en cuenta. Hacia el año 1830, una nueva técnica revolucionará por completo  la creación y difusión  de la imagen en España y no va a dejar indiferente a editores ni a muchos artistas. La fotografía, alcanzará una precisión de alta calidad realista que será usada tanto en   sus aplicaciones visuales como espectáculos,  así como en la reproducción de arquitecturas, panorámicas urbanas y monumentos. Por su puesto, para Valentín Carderera, un dibujo y una litografía no eran meras reproducciones del natural, como mostraba la fotografía, sino obras de arte en sí mismas con la impronta de cada artista.

Entre el interés arqueológico y lo pintoresco, así trabajó el artista oscense durante  más de cuarenta años de perseverante actividad viajera dibujando monumentos, palacios y conventos por muchas de las nuevas provincias en que se había dividido administrativamente  España. Al contemplar el conjunto  de su obra, podemos apreciar que Carderera dibujaba del natural, sus composiciones eran envolventes o escenográficas, guiados por una  inagotable curiosidad erudita. Sin duda se considera a Carderera digno sucesor de la reciente herencia de la literatura artística viajera del siglo XVIII. Lo que quizás no supiera, al menos en un principio, el propio artista, era que en  sus dibujos, aguadas y acuarelas, de las bellezas y monumentos arquitectónicos  del patrimonio artístico español, estaba realizando una impagable labor investigadora e inventariada, pues es bien sabido que, en la primera mitad del siglo XIX,  palacios, iglesias y conventos configuraban una buena parte de la morfología de las ciudades que empezaban a crecer con nuevos ensanches y reformas interiores para mayor desahogo  y salubridad  de calles y palacetes irregulares. Por otro lado, los sucesivos decretos y órdenes que suprimían las comunidades religiosas, clausuraban sus conventos y enajenaban sus posesiones para venderlas mediante subasta como bienes nacionales, van a acelerar la necesidad de inventariar sus obras artísticas para destinarlas a los provisionales museos provinciales. Y la redacción de informes para salvaguardar el patrimonio artístico debía  de  ser encargado por la Academia de San Fernando y por la Comisión Central de Monumentos,  a expertos como Carderera que fue un cabal intérprete.

Como es bien sabido, en Aragón, el peligro de ruina y abandono  fue para  el Monasterio de Sijena, el castillo y antigua abadía de Montearagón, y  el recóndito cenobio de San Juan de la Peña. Los tres monumentos habían tenido el honor de haber sido  panteones reales  de los primeros monarcas aragoneses y de las familias del reino con más antiguos títulos nobiliarios. Es por eso qué, Carderera levantará planos y secciones de los panteones medieval y neoclásico acompañados de dibujos,  detalles y numerosas anotaciones. Especialmente del Monasterio de Sijena, del que se conservan en total trece acuarelas o aguadas repartidas entre los dos álbumes.  Sin embargo, el documento más importante para el conocimiento del esplendor artístico que alcanzó el monasterio en sus orígenes será la acuarela de las pinturas murales medievales de la sala capitular, que representó con paciente precisión.

Manuel García Guatas., Los álbumes de Pedrola. Apuntes y acuarelas de Valentín Carderera en los álbumes del palacio de los Duques de Villahermosa de Pedrola, Institución Fernando el Católico, Diputación Provincial de Zaragoza, 2017. 389 pgs.

Número 43

Junio 2018
José Antonio VAL LISA
Miembro de AACA, AECA y AICA
Fecha de recepción: 12/6/18
Fecha de aceptación: 20/6/18
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